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Fecha: August 8, 2017
Resacón de manual
Guillermo Balbona 08-08-2017 | 11:21 | 0

Título: Una noche fuera de control (2017)

Duración: 101 min.

País: Estados Unidos

Directora: Lucia Aniello.

Guion: Aniello, Paul W. Downs.

Música: Dominic Lewis.

Fotografía: Sean Porter

Reparto: Scarlett Johansson,  Kate McKinnon,  Zoë Kravitz,  Jillian Bell,  Ilana Glazer, Demi Moore, Ryan Cooper.

Género: Comedia

Salas: Cinesa y Peñacastillo.

Desmadre chillón e histérico. Despedida coral de adultas adolescentes. Resacón de vulgaridad. Todo en una. Es una comedia que podría haber sido muy negra y descarada y se asemeja a una noche febrilmente estúpida de unas maduras descerebradas. Como ejercicio de torpeza no tiene precio. Como provocación no supera ni el divertimento supuestamente salvaje de una fiesta de instituto.

Lucia Aniello, su directora, procedente del terreno televisivo, y en concreto de la serie ‘Broad city’, se propone competir con otros desmadres masculinos y juergas no menos planas. El
juego interpretativo, la buena sintonía y complicidad entre cinco actrices con buen rollo salva la comedia de su inane cúmulo de anécdotas y de su verborrea insaciable.

‘Una noche fuera de control’ el envés femenino de ‘Resacón en Las Vegas’ nunca encuentra el tempo de la comedia y sus vaivenes convierten la farsa en un desfile coral de tonterías costumbristas donde la mayor transgresión de estas criaturas consiste en volver a tener el control de sus vidas. Desde el disparate a la escasa comicidad el filme discurre reiterativo, machaconamente inocente e incapaz de despegarse de modelos nada edificantes a la hora de establecer un canon de la comedia alocada.

Precisamente cinco minutos muy libres, hacia el final del metraje, muestran el sexto sentido imparable en ritmo y equilibrio que la historia demandaba. Pero hasta llegar a ese momento de sinrazón hay que atravesar un  largo calvario de chistes que sonrojan y situaciones que sacan de quicio por su estereotipado catálogo de provocación zafia y risa plana. Lo pretendidamente corrosivo resulta más bien un estiramiento (y no es broma) del chiste sexual manido y contado (mal) una y mil veces.

De ‘Very bad things’ de Berg a ‘Este muerto está muy vivo’, la comedia se mira, pero de manera deforme, en el espejo de sus mayores y compone una estresada y banal inmersión en el fin de la noche atorada en su manual de tópicos  Quizás tiene su gracia el paralelismo que la cineasta traza entre la noche loca de las mujeres y la de los hombres, es sí dibujados en un perfil de tontos como apelativo más cariñoso al que recurrir. Pero ese juego que prometía no parece interesar a Aniello que opta por el desmadre de mal gusto, veborreico y repetitivo. En el fondo cabe hablar de cierta timidez en la puesta en pie de esta noche sin límite a la que nunca parecen interesarle los tabúes ni las fronteras convencionales.

Han pasado ya, sí, dos décadas de ‘Algo pasa con Mary’ de los Farrely y a su lado, ‘Una noche fuera de control’ parece un juego de mesa donde los personajes juegan a decirse cosas escatológicas que solo destacan por su manifiesta vulgaridad. A Aniello le falta ritmo e imaginación y su filme se limita a poner casi en un escenario único una trama, a la que se le ven todas la costuras de enredo con muchos préstamos y escasos arrebatos de talento.

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Muerte con vodka y dos hielos
Guillermo Balbona 08-08-2017 | 9:17 | 0

Título: Atomic Blonde  2017 115 min. EEUU.

Director: David Leitch.

Guion: Kurt Johnstad.

Música: Tyler Bates.

Fotografía: Jonathan Sela.

Reparto: Charlize Theron,  James McAvoy,  Sofia Boutella,  John Goodman, Eddie Marsan, Toby Jones,  Bill Skarsgård

Género: Acción.

Salas: Cinesa y Peñacastillo.

La cosa va de Guerra Fría y cuerpos calientes. Es un filme seco, con ese punto de fantasía y de fantástico, de pulp y marco de viñeta que le da su origen en la novela gráfica de Antony Johnson y Sam Hart.

En un determinado momento de este hiperviolento thriller vertebrado por las geografías simbólica y física de la ciudad de Berlín y del personaje que encarna Charlize Theron, respectivamente, se escucha desde un televisor una polémica sobre el ‘sample’, ya saben ese muestreo musical tomado de un sonido grabado en cualquier soporte para ser reutilizado posteriormente como instrumento o diferente grabación.

Pues precisamente ‘Atómica’, un irregular, contundente y seco ejercicio de acción es fruto precisamente de ese reciclaje, aquí sofisticado, en ocasiones, y aderezado con ciertas dosis de nostalgia. Un trago de vodka y un par de piedras acompañan la coreografía asesina de esta especie de Nikita y Modesty Blaise, envuelta en una trama confusa, que juega al despiste y a los giros de sospecha y golpes de efecto. ‘Atómica’ –que hace un homenaje a ‘Stalker’, una de las obras maestras de Andrei Tarkovski– es enrevesada, sinuosa y tajante y su enredadera discurre en torno a los momentos en que se está fraguando la caída del muro de Berlín.

Charlize Theron está perfecta en su papel de mujer dura y expeditiva agente secreta, una James Bond pasada por el filtro de Jason Bourne con menos sentido del humor pero mucho más salvaje en su expresión. El director David Leith, corresponsable de la figura en pantalla de ‘John Wick’, hace hincapié en la fisicidad, en la rotundidad de los golpes, en el daño corporal y para ello mantiene, reiterativa y machaconamente, un juego coreográfíco de música (de David Bowie y Nena a Siouxsie & The Banshees), sonido y montaje que exprime la trama mínima para generar una sensación barroca y letal. Como en las películas de espías de los setenta aquí se habla de manera constante de una lista secreta, mientras el filme da permanentes giros concéntricos sobre la corrupción y la traición.

La Furiosa de ‘Mad Max’, ahora con tacones letales y mirada gélida, acapara la atención frente a una trama diluida en su laberíntica y difusa cadena de mentiras e imposturas. Como hilo conductor, un mcguffin y una sucesión de luchas y combates sangrientos, de tono casi gore, que desembocan en un magnífico plano secuencia. Lo dicho: un trago seco de vodka, tan helador como aparente, que no deja mucha huella en la garganta. ‘Under Pressure’, pero menos.

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Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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