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Un italiano en noruega
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Guillermo Balbona | 05-06-2017 | 09:05

‘Felicità’

 Quo vado? 2016 85 min. Italia

Director: Gennaro Nunziante.

Guion: Nunziante y Checco Zalone. Música: Zalone.

Fotografía: Francesco Di Giacomo. Reparto: Checco Zalone,  Eleonora Giovanardi,  Sonia Bergamasco.

Comedia. Cinesa y Peñacastillo

El intérprete parece un mal híbrido de laboratorio entre Louis de Funes y Alberto Sordi. Y su película, porque ‘Un italiano en Noruega’ es un traje a su medida, se postula como una sátira, a veces burda y otras descaradamente demencial. ¿Se imaginan a Romina y Al Bano cantando ‘Felicità’ en ‘El rayo verde’ de Eric Rohmer? El filme opone entre la revelación y el cachondeo las costumbres latinas y las nórdicas para entonar un canto de tifossi y nacionalismo italiano en favor de un juego de contrastes culturales que no pasaría el corte de los cientos de comités de subvenciones europeas. El actor, guionista y músico Checco Zalone y el cineasta Gennaro Nunziante conforman un tándem que les ha permitido parir ya cuatro taquilleras películas en su país. En este caso se sirven del retrato del estereotipo de un funcionario cuyo oficio principal reside en la comodidad y en la vida contemplativa mientras estampa el sello del departamento provincial en los papeles de licencias. Y, por supuesto, procurando que el entorno esté a su servicio. Con finura y psicología que no las hay, el personaje podría haber sido un digno heredero de esa familia maravillosa que integraban el hermano de Fellini, Sordi y compañía en ‘Los inútiles’. Pero aquí son otras las miradas. La del comediante, a ritmo de sitcom, que traza, es un decir, la silueta del costumbrismo más tópico en un elogio de las esencias patrias. Actor y director buscan la hilaridad facilona, el trazo grueso sin vergüenza ajena y la extracción lúdica de lo más burdo y trillado. Así que la ración de superficialidad está asegurada. En el saco roto de la comedia cabe todo y se escapa todo. Hay chistes fáciles, algún gag a prueba de tiempo y mucha tontería, especialmente en la relación de pareja. Solo los ataques a los funcionarios poseen algo de acidez y mirada cáustica. El resto, un lost in traslation de tarjeta postal y móvil, es una bobería en favor del dolce far niente. Pero la supuesta comedia a la italiana posee un cargamento de vulgaridades que salpican la vida de este italiano que ve amenazado su status quo. Su taquillazo europeo es el legado de este subgénero impulsado desde la francesa ‘Bienvenidos al norte’, argumentos favorecidos por el populismo rampante. Curiosamente la ambigüedad a veces y la incorrección política moderada –a excepción de dos contundentes y atrevidos chistes ácidos sobre personas con discapacidad–le funcionan al cómico Zalone que logra en este caso adentrarse con eficacia en la picaresca de algunas zonas cero del humor y la crítica social. Divertido muy pocas veces, irritante y cargante casi siempre, el actor/personaje se comporta igual que un gorrón en una fiesta ajena al que nadie puede echar. Y acapara escenas, planos y situaciones hasta lo cansino. Cuando la ficción se detiene en Italia, quizás por empatía o porque la crítica es más contundente y lúcida, el filme muestra que iba por el buen camino, pero su viajera acumulación de tópicos, de Africa a Noruega, solo inmoviliza su costumbrismo en un paquete postal de lugares comunes hasta el patetismo. Y mientras, Zalone y los suyos buscan el espejismo de la felicità vitalicia.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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