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Fecha: June 5, 2017
Un mal viaje
Guillermo Balbona 05-06-2017 | 10:07 | 0

La cara oculta de la luna

 Alemania. 2015.  98  min (16). Thriller.

Director: Stephan Rick. Guion: Catharina Junk, David Marconi, Stephan Rick (Novela: Martin Suter).

Fotografía: Stefan Ciupek, Felix CramerIntérpretes: Moritz Bleibtreu,  Jürgen Prochnow, Nora von Waldstätten y André Hennicke.

Salas: Peñacastillo

Hay más forma que fondo en este thriller alemán que suena a película pequeña y deslocalizada. Un estreno como de fuera de temporada, frío y tan descarado en su aire de fábula existencial, moral y, supuestamente, política como ingenua. ‘La cara oculta de la luna’, una especie de cuento de licantropía capitalista –ya saben el hombre es un lobo para el hombre–, mezcla episodios de psicodelia, con setas alucinógenas incluido, y en el mismo caldero mágico una operación a gran escala de fusión de empresas farmacéuticas. Stephan Rick, cineasta de carrera corta que ha alternado algunos filmes como ‘The good neighbour’ con la televisión, se limita a posar la mirada para potenciar la intriga, más su facilidad para generar elementos que creen suspense, pero exenta de fundamento y con unos personajes que pululan sin rumbo por la trama. Todo parece responder a una idea interesante pero nunca desarrollada, atrapada en la escasa hondura del filme para mostrar precisamente ese otro lado al que se refiere el título. La transformación del abogado de las altas esperas empresariales ambicioso, eficaz y exitoso adalid de fusiones, en asesino espontáneo y azaroso, domado por fuerzas sobrenaturales, llega a caer en el ridículo. El relato carece de factores psicológicos que expongan y desnuden el retrato verdadero del hombre o que aporten humanidad a la sátira elegida como espejo social. Moritz Bleibtreu, un interesante actor que se ha asomado con profunda eficacia por numerosas producciones, padece aquí de sobreactuación debido a la falta de control y a la inexistencia de un objetivo claro. Aunque la base de inspiración y guía es una novela del suizo Martin Suter, la cinta de Rick resulta caprichosa y nunca aprovecha las posibilidades de esa mutación del hombre en bestia, diablo incluido. Entre hermosos paisajes, simbolismos a veces inocentes, escasa fuerza en los retratos de los personajes y un cierto dominio de lo errático, el filme no deja que los árboles nos dejen ver el bosque. El veterano Jürgen Prochnow, encarnación diabólica, sí imprime en cada una de sus apariciones una huella de madurez y de reflexión. Entre Jekyll y Hyde, entre la cordura y el salvajismo, dejan al espectador indefenso como un invitado que llega tarde a una fiesta. El lobo estepario de Hesse, el disco de Pink Floyd, la falta de escrúpulos de las grandes corporaciones y el lobo hombre… en Berlín. Hacen falta más setas para adentrarse en el hechizo. Como Caperucita nos falta información o el cuento está mal contado para llegar a casa de la abuelita.

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Un italiano en noruega
Guillermo Balbona 05-06-2017 | 10:05 | 0

‘Felicità’

 Quo vado? 2016 85 min. Italia

Director: Gennaro Nunziante.

Guion: Nunziante y Checco Zalone. Música: Zalone.

Fotografía: Francesco Di Giacomo. Reparto: Checco Zalone,  Eleonora Giovanardi,  Sonia Bergamasco.

Comedia. Cinesa y Peñacastillo

El intérprete parece un mal híbrido de laboratorio entre Louis de Funes y Alberto Sordi. Y su película, porque ‘Un italiano en Noruega’ es un traje a su medida, se postula como una sátira, a veces burda y otras descaradamente demencial. ¿Se imaginan a Romina y Al Bano cantando ‘Felicità’ en ‘El rayo verde’ de Eric Rohmer? El filme opone entre la revelación y el cachondeo las costumbres latinas y las nórdicas para entonar un canto de tifossi y nacionalismo italiano en favor de un juego de contrastes culturales que no pasaría el corte de los cientos de comités de subvenciones europeas. El actor, guionista y músico Checco Zalone y el cineasta Gennaro Nunziante conforman un tándem que les ha permitido parir ya cuatro taquilleras películas en su país. En este caso se sirven del retrato del estereotipo de un funcionario cuyo oficio principal reside en la comodidad y en la vida contemplativa mientras estampa el sello del departamento provincial en los papeles de licencias. Y, por supuesto, procurando que el entorno esté a su servicio. Con finura y psicología que no las hay, el personaje podría haber sido un digno heredero de esa familia maravillosa que integraban el hermano de Fellini, Sordi y compañía en ‘Los inútiles’. Pero aquí son otras las miradas. La del comediante, a ritmo de sitcom, que traza, es un decir, la silueta del costumbrismo más tópico en un elogio de las esencias patrias. Actor y director buscan la hilaridad facilona, el trazo grueso sin vergüenza ajena y la extracción lúdica de lo más burdo y trillado. Así que la ración de superficialidad está asegurada. En el saco roto de la comedia cabe todo y se escapa todo. Hay chistes fáciles, algún gag a prueba de tiempo y mucha tontería, especialmente en la relación de pareja. Solo los ataques a los funcionarios poseen algo de acidez y mirada cáustica. El resto, un lost in traslation de tarjeta postal y móvil, es una bobería en favor del dolce far niente. Pero la supuesta comedia a la italiana posee un cargamento de vulgaridades que salpican la vida de este italiano que ve amenazado su status quo. Su taquillazo europeo es el legado de este subgénero impulsado desde la francesa ‘Bienvenidos al norte’, argumentos favorecidos por el populismo rampante. Curiosamente la ambigüedad a veces y la incorrección política moderada –a excepción de dos contundentes y atrevidos chistes ácidos sobre personas con discapacidad–le funcionan al cómico Zalone que logra en este caso adentrarse con eficacia en la picaresca de algunas zonas cero del humor y la crítica social. Divertido muy pocas veces, irritante y cargante casi siempre, el actor/personaje se comporta igual que un gorrón en una fiesta ajena al que nadie puede echar. Y acapara escenas, planos y situaciones hasta lo cansino. Cuando la ficción se detiene en Italia, quizás por empatía o porque la crítica es más contundente y lúcida, el filme muestra que iba por el buen camino, pero su viajera acumulación de tópicos, de Africa a Noruega, solo inmoviliza su costumbrismo en un paquete postal de lugares comunes hasta el patetismo. Y mientras, Zalone y los suyos buscan el espejismo de la felicità vitalicia.

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Aullido de actriz
Guillermo Balbona 05-06-2017 | 10:04 | 0

El caso sloane

EE UU. 2016.  132 min (12). Drama.

Director: John Madden. Guion: Jonathan Perera.
Música: Max Richter.

Fotografía: Sebastian Blenkov. Intérpretes: Jessica Chas

Cuando la dirección se vuelve rutinaria ahí está ella para solventar el atasco. Si el guion no puede salir del nudo de género, su presencia revela matices y la ficción se adentra en otras sendas inexploradas. Jessica Chastain retrata con precisión, eficacia y contundencia a una loba de esos negocios, siempre turbios, donde lo que empieza en un pantano político desemboca en una ciénaga económica, y viceversa. Encarna a Elizabeth Sloane como si toda su vida hubiese ejercido de implacable y feroz ejecutiva. ‘El caso Sloane’, que plantea el retrato, más que disección honda, de esas fronteras manchadas de dinero, corrupción, barro, sangre y compraventa de dignidades y carreras personales, en las que el último eslabón de la cadena es la supuesta diplomacia y el interés colectivo. La legislación sobre el control de armas, uno de esos juanetes permanentes en los pies de la democracia norteamericana vertebra la acción de de este thriller básicamente de duelos verbales, desmesura locuaz y monólogos políticos. Sloane se resiente de un arranque algo confuso, acelerado y espeso y gana enteros cuando Chastain toma el mando, acapara escenas y pone tempo donde el cineasta John Madden se diluye en un guion que quiere ser un esqueje de la escritura de Aaron Sorkin. El filme es menos inteligente de lo que aparenta, más ambicioso que sutil y más convencional que lo que presupone. El director de ‘Shakespeare in Love’, que ya había trabajado con Chastain en ‘La deuda’, plantea una historia a lo David y Goliat, metáfora politico empresarial de lobbies y corruptos, de hipocresías y falsa moral que nunca logra atravesar la primera capa de la superficialidad. Prueba de sus limitaciones es que ‘El caso Sloane’ avanza a golpe de giros, de vueltas de tuerca tan forzadas que dejan ver las costuras y convierten la trama en un juego de falacias y máscaras, tan endeble como vulgar. Especialmente grave es el tramo final cargado de retorcidas hipérboles para mantener la tensión y traza callejones sin salida y escapes sorprendentes. La actriz, por contra, pone mesura, despliega aristas de un personaje del que extrae intensidad y profundidad. Una mujer compleja, que esconde y disfraza entre imposturas, sus carencias y defectos, y se adentra en el bosque machista del poder con salvaje y maquiavélica actitud. El thriller desnuda la falta de ética pero pierde su convicción y su energía en sucesivos agujeros negros tapados con esas retorcidas ocurrencias y cambios de eje. Al asomarse al abismo de lo predecible en varias ocasiones, el filme busca el cielo en la indómita y entregada pasión de Jessica Chastain, probablemente la actriz del presente y del futuro imperfecto de Hollywood.

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Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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