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A falta de cuadratura
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Guillermo Balbona | 15-05-2017 | 07:56

El círculo

EE UU. 2017. 110 m. (7). Ciencia Ficción.

Director: James Ponsoldt.

Música: Danny Elfman.

Fotografía: Matthew Libatique.

Intérpretes: Emma Watson, Tom Hanks,  John Boyega,  Karen Gillan y Bill Paxton.

Cinesa y Peñacastillo

Drones son amores. Visionar ‘El círculo’ en la semana que ha acontecido el ciberataque es como echar una siestecita después de hibernar. Parábola distópica, pero con connotaciones que no suenan nada lejanas, esta cinta retrata un bucle de red de redes, a modo de padre mayúsculo y mayestático del ‘gran hermano’. El punto de partida del filme de James Ponsoldt es atractivo: la conversión progresiva de la gran Red en una secta global donde la intimidad, la privacidad, los secretos, los pequeños gabinetes personales están amenazados o dejan de existir. Vaya, nada que no esté pasando a pequeña escala o que no imaginemos en cualquier pesadilla de andar por casa. Pero al director de ‘Tocando fondo’ este rizo cibernético, de multicámaras y multiplicación de ojos le supera. Su punto de vista ni acompaña en intensidad y pulso a la hipérbole globalizadora que retrata, ni logra transmitir ese estado creciente de amenaza que se cuela entre los entresijos del sistema. En ‘El círculo’, a falta de cuadratura en la dirección, solo hay una luz que alumbre posibilidades de vida a la historia: la actriz Emma Watson. Mientras la película discurre fría y online, entre diálogos sonrojantes y actuaciones chirriantes, ella es la verdadera voz global que da algo de sentido a esta distopía ilustrativa sobre la conversión de internet en un monstruo digital que promete ‘un mundo feliz’. Es tan burdo e irritante su discurso que acaba por mutar la posible advertencia o denuncia inicial en un sermón reaccionario. La serie ‘Black Mirror’ podría dar muchas lecciones a esta inmersión en lo oscuro sin tensión ni suspense. El  filme se mira en pantalla su ombligo mientras se va diluyendo su carga política, su trasfondo de control terrorífico. Para presentar a las redes sociales como un campo minado y organizado para atrapar cualquier forma de libre albedrío hace falta mucho más que enunciar una declaración, con mucha verborrea, eso sí, de ciencia ficción comprometida. Peter Weir ya consiguió con talento y lucidez firmar en ‘El show de Truman’ –ya han pasado veinte años- un retrato social donde la tecnología es dios. A ‘El círculo’ le falta atrevimiento, osadía y cuando da un paso decidido parece algo viejuno y superado. Los ojos de la actriz soportan el peso como si ella fuese la madre de todas las cámaras, y Tom Hanks al fondo se prodiga poco en pantalla, algo de lo que también se resiente la ficción. El combate vivo de transparencia u opacidad es el verdadero tour de force político y discursivo que subyace en esta apuesta tímida que nunca baja al barro a foguearse con los miedos sociales y los límites. El Estado usurpado por una empresa, más que a amenaza, suena ya a realidad consumada, y el filme deja desmayada toda la carga de denuncia de la novela de Dave Eggers (pese a que participa en la adaptación) sobre la comunidad virtual engarzada y sometida a un nuevo totalitarismo. Como thriller no funciona y como espejo futurista de una sociedad conspiranoica se queda tan corta que al final parece un comercial de drones.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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