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Un cuento movido
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Guillermo Balbona | 23-02-2017 | 07:12

Ballerina

2016 89 min. Francia.

Director: Éric Warin, Éric Summer.

Guión: Éric Summer, Carol Noble, Laurent Zeitoun.

Música: Bruno Coulais.

Fotografía: Jericca Cleland. Animación Salas: Cinesa, Peñacasillo y Los Ángeles

E s un paso a dos de píxel y clasicismo. La necesidad de contar y la danza entrelazadas.  Aquí la idea del cuento clásico, del relato con moraleja es la que gira en torno a un ballet de animación a veces correcto y previsible, otras estilizado. Coproducción francocanadiense, nuevo paso del cine europeo en su intento de ponerse a la cabeza de algunos proyectos de género que compitan con fuerza y argumentos, ‘Ballerina’ mezcla ‘La cenicienta’ y ‘Moulin Rouge’. Felicia es la niña huérfana que escapa del orfanato en busca de su sueño. Nada nuevo. Pero la textura, lo virtual y lo ampuloso suman ese toque añadido que sirve para cubrir el tópico de una capa de virtuosismo. Lo grácil y la ingravidez del argumento colisionan con la parafernalia de la animación contemporánea en esta pieza que agita el encanto con la simpatía y la delicadeza. No hay nada especialmente innovador en este álbum con fondo de Tchaikovski o Stravinski. Duelos y duetos, dualidades, paralelismos como la construcción de la Torre Eiffel y la Estatua de la Libertad alimentan con simpatía este enjambre sonoro y visual entre cuyos tutús y sueños de bailarina asoma la iconografía de los cuentos mas populares. Las escenas, acción e intimidad, lo urbano y los interiores, están basadas en variaciones y reiteraciones. Movimiento es el eje vital y creativo que da sello a la casa. Todo se mueve en danza: el deseo, el sueño, el objetivo imposible, la invención, la intención. Aunque como sucede en la reciente ‘¡Canta!’  de Garth Jennings, vuelve a recurrirse a lo competitivo y al show de talentos con su inevitable guiño televisivo. Éric Warin y Éric Summer no pierden de vista ni ‘Ratatouille’ ni a Dickens, por situarnos en dos extremos del imaginario y todo su volcánico caudal cultural remite también a  ‘Las zapatillas rojas’ y a las coreografías clásicas. Cuento de hadas con pocas aristas y unos personajes secundarios menos atractivos que lo que suelen habitar en la animación de Pixar o Disney. Es verdad que ‘Ballerina’ encuentra algún resquicio para saltarse la moralina y el retrato más tradicional pero no puede hablarse de transgresión ni hay intención de ella. El despliegue digital y una cierta mirada creativa bailan sobre la cuerda floja. La superación y las figuras humanas, más allá de algunas caricaturas, quedan absorbidas por la  excelencia de los escenarios.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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