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Lo ves, no lo ves
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Guillermo Balbona | 31-01-2017 | 08:04

Múltiple 

EE UU. 2016. 116 m. (16). ‘Thriller’.

Director: M. Night Shyamalan. Intérpretes: James McAvoy, Anya Taylor-Joy, Betty Buckley, Brad William Henke, Sterling K. Brown, Haley Lu Richardson.

Salas: Cinesa y Peñacastillo

Discurre en un alféizar imposible entre dos mundos. El azar y el destino. Las redes y la privacidad. El ejercicio de estilo y la depuración formal. La pesadilla y el absurdo. Lo que se intuye y lo que se oculta. M. Night Shyamalan, como un Lovecraft orfebre ha regresado para abrir y cerrar puertas  y se revela juguetón y desafiante. Pero no lo hace, como el magistral escritor, sobre dimensiones fantásticas y planos solapados de la realidad, sino desde el interior del cerebro de cada uno de nosotros. ‘Múltiple’ es una falaz clase de psiquiatría convertida en un envolvente trayecto sin retorno al miedo a nosotros mismos. Un personaje que son muchos, encarnado por el excelente y siempre en el alero James McAvoy, y otras cuatro actrices, le bastan al cineasta de ‘El bosque’ para contar un cuento de sótano y ostracismo, de pasados oscuros y de integración y marginación. Y lo hace con una película en apariencia austera, muy inteligente, contenida, que juega con el espectador –tan pronto le arrastra como le deja abandonado–, mientras genera una atmósfera sutil a través de elipsis y sugerencias. Ahora lo ves, ahora no lo ves, parece deshojar el cineasta de ‘El protegido’ que, tras sucesivos fracasos y decepciones, vuelve a demostrar su capacidad para la destreza visual, su lucidez y facilidad para moverse entre los pliegues de la realidad y la ficción, tan camaleónico como su protagonista. En su concepción ‘Múltiple’ es un thriller de secuestro y terror, de angustia y falta de respuestas. Y es ahí en los interrogantes, en las puertas entreabiertas, en las voces, en la indecisión donde se mueven las diversas personalidades del cineasta que ya dejó una metáfora visionaria de nuestro tiempo en la injustamente infravalorada ‘El incidente’. El encaje delicado pero perfecto de los flashback que revelan el pasado de uno de los personajes y la variedad de trucos sin que todo parezca una manipulación de trilero elevan la estilización de un filme psicótico que juega con la intriga, también cierta sátira negra sobre cómo esta sociedad encasilla, margina y desestructura. En su manejo grandioso del suspense, obviando o restando información, es clara la influencia del Hitchcock de ‘Psicosis’. El director y guionista de origen indio, siempre arriesgado, abre su filme a tumba abierta y ya no hay marcha atrás. Pero que nadie espere un desfile de efectismos y sustos, macabras revelaciones, recreaciones explícitas. ‘Múltiple’ es un retablo de sugerencias en el que se da la vuelta al subgénero de jóvenes metidos en líos y donde lo claustrofóbico, lo invisible, lo sugerente y lo inquietante toman el mando y marcan los tempos, la caligrafía y los límites. Después cada uno decide hasta dónde quiere llegar sobre su imaginación y la dimensión de sus  propios miedos. Es un Shyamalan más lúdico e irónico, pero aún más exigente. Su original arranque y un asesinato simbólico certifican su pulso visual. Al margen de una autocita final, lo cierto es que ‘Múltiple’ crece en esa apelación constante a hurgar en las heridas de nuestra soledad y temores atávicos. Lástima que una vez más la imposición del doblaje haya generado otra personalidad distinta a las concebidas por su autor.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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