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Corazón, artificio y familia
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Guillermo Balbona | 23-09-2016 | 07:45

Morgan 
EE UU. 2016. 92 m. (16). Ciencia-Ficción

Director: Luke Scott.

Intérpretes: Kate Mara, Anya Taylor-Joy, Toby Jones, Rose Leslie.

Salas: Cinesa y Peñacastillo

Morgan’ suena a muchas cosas y no acaba de fijarse en una. Hay seriedad en el concepto, excelente planificación y un guión con muchas dobleces al que no se saca el jugo suficiente. La película es, sobre todo, un rostro, el de Kate Mara, y un trayecto de ida y vuelta entre una tímida reflexión sobre la inteligencia artificial y otros terrenos de la creación científica, que se auguran más que próximos, y el thriller de fantasía e intriga hipertecnológica. Es un filme que no puede desprenderse de esa sensación familiar de ya visto que, no obstante, parece haberse realizado con el piloto automático de la seguridad pero también con tanta desidia en su ambición como corrección profesional y artesanal. ‘Morgan’, ópera prima de Luke Scott, hijo del cineasta de ‘Los duelistas’, discurre con tanta eficaz soltura como pereza y es demasiado facilón pensar que papá Ridley sujeta detrás las ansias de liberación del debutante a la vez que le proporciona un colchón. ‘Morgan’ huele a mezcla de ‘Alien’ y  ‘ExMachina’, juega –poco- con el espectador y nunca logra equilibrar la acción y la reflexión en torno a este grupo de científicos reunidos en una finca junto a un lago, para seguir el día a día de su nueva criatura. ¿Les suena? Sí, es como si de nuevo Byron, Polidori, Shelley y compañía, sin metas literarias, hubieran convocado sus particulares noches y días para mimar a un nuevo Frankenstein. Entre otras cosas mestizas y gregarias, sin depurar nunca del todo su personalidad visual, ‘Morgan’ presenta cierto aire de serie B hinchada. Lo mejor reside en su intencionalidad, en esa radiografía inquietante sobre la creación sintética y sus credenciales futuristas que ya son presente. Lo peor es que muchos de sus habitantes, personajes  y, por ende intérpretes, asoman desaprovechados como en un desfile sin alma. Luke Scott, con la lección aprendida, perfila una fábula entre la ciencia ficción, el terreno contenido y la amenaza subliminal. Sí parece que la ópera prima destila ese dominio de los espacios que se presupone el director neófito lleva en sus genes. La desazón y el nihilismo se incluyen en la fórmula de esta inmersión en una comuna científica. ‘Lucy’, ‘Her’, todo ello a lo ‘Diez negritos’, y la propia ‘Blade Runner’ salpican un debut interesante al que se le echa de menos cierta soltura para haber ahondado con valentía por las pantanosas tierras de la moral. Entre esas dos aguas sucias, la de construir un Prometeo de atmósfera opresiva y malsana y lo excesivamente previsible, navega Luke Scot con el cinturón puesto. Paul Giamatti y Jennifer Jason Leigh, en breves pero grandes apariciones, hubiesen merecido más protagonismo del mismo modo que se echa de menos un tono más trascendente. Hay ‘lágrimas en la lluvia’ pero después de tanta perturbación anunciada pocas sutilezas empapan al espectador. El estilo incipiente y cierta tensión enfermiza no bastan para insuflar fuego en el corazón, artificial o no, de esta ficción tatuada con muchas marcas.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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