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Cine abotargado
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Guillermo Balbona | 24-08-2016 | 08:04

Secuestro

España. 2016. 105 m. (12). ‘Thriller’.

Directora: Mar Targarona.

Intérpretes: Blanca Portillo, José Coronado, Antonio Dechent, Macarena Gómez.

Salas: Cinesa y Peñacastillo

 

No hay espacio para el drama moral de fondo ni cabe el pulso y la tensión de una trama que se postula enredadera envolvente y acaba siendo ejemplo de cine abotargado. ‘Secuestro’ pretende ser el retrato de un círculo social vicioso, con niño dentro, donde asoman desde el acoso escolar a la corrupción, pero el filme se queda en una confusa sucesión de golpes de efecto, giros y supuestos cambio de ritmo que, además de epatantes y caprichosos, no impiden lo anodino y reiterativo de la apuesta principal. Ni siquiera un reparto equilibrado puede salvar a ‘Secuestro’ de la afectación general. Es el caso de Blanca Portillo en su regreso a la pantalla. Una actriz colosal que pese a los esfuerzos revela frialdad y distanciamiento, como Dechent o Coronado, a la hora de defender papeles ya vistos e insustanciales, sin dobleces ni capas para dotar de ambigüedad y profundidad a lo que no deja de ser un thriller mal construido. Torpezas de guión, situaciones inverosímiles y falta de gancho se suceden tras una historia enquistada en una mirada superficial, pese a su ambición, que la experimentada aunque alejada de la dirección Mar Targarona, nunca logra elevar. Los bajos fondo de la alta sociedad, las tramas que conectan estratos sociales y sus contrastes no son más que enunciados de lo judicial, delictivo, mafioso y corrupto sin profundidad alguna. La directora de ‘Muere, mi vida’ con un equipo que ha dado a la luz un cierto sello de producción en el cine español, desde ‘El cuerpo’ a ‘Los ojos de Julia’, se mueve entre quiebros y callejones sin salida, con escasa intensidad, donde chirrían los personajes estereotipados, desde la letrada sin escrúpulos  al falso culpable, y donde no encuentran su sitio ninguno de los tour de force que estrangulan la mirada del filme. Toda la superficie de ‘Secuestro’ es una resbaladiza capa televisiva y la banda sonora parece venir prestada de otra película que no es esta. Una historia desafinada, obligada a retorcerse sin ton ni son, donde las decisiones y las pequeñas historias  cruzadas parecen responder a equívocos, pasos erróneos y un empeño en engañar/seducir al espectador con el timo del thriller loco, fruto de unas subtramas de venganza, en una especie de cine de género mal desarrollado y peor entendido. El retrato social, la radiografía desprendida de esta tela de araña juguetona y caprichosa, a veces ridícula, queda fundida e invalidada para construir un verdadero edificio moral y sociológico. Sólo algunos pequeños detalles de desamparo y marginalidad frente al sistema, los que aportan Macarena Gómez y Andrés Herrera, se antojan islas en el epicentro de una mar picada, falaz y donde el náufrago es demasiadas veces el espectador.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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