img
Truculenta y falsa
img
Guillermo Balbona | 27-07-2016 | 07:38

Election: la noche de las bestias

EE UU. 2016. 105 m. (18). ‘ Thriller’.

Director: James DeMonaco.

Intérpretes: Elizabeth Mitchell, Frank Grillo, Mykelti Williamson, Edwin Hodge.

Salas: Cinesa y Peñacastillo.

Entre el buen salvaje y el hombre es un lobo para el hombre se mueve esta secuela distópica domesticada y amansada por un mensaje político de salón de baile. Su rudeza, y a veces crudeza, más cosmética y frívola que verdadera, lo único que hace es maquillar de una capa de reflexión social y política lo que no deja de ser un thriller urbano de persecuciones, tiroteos y algún exceso gore fugaz para no empaquetar a la posible audiencia. La pesadilla de una purga anual, amparada en el vale todo de esa depuración durante doce horas nocturnas, tiene más de pose que de autenticidad a la hora de plantear una metáfora de las sociedades de nuestro tiempo. James DeMonaco, cineasta de esta ya saga con tres entregas entre la anarquía, el juguete perverso y el guiño electoral, sólo parece interesado en montarse un paisaje de violencia con nocturnidad y alevosía. La metáfora obvia y los simbolismos y paralelismos con la actualidad política son aún más evidentes. Un trasunto de Hillary Clinton, alusiones, más o menos directas, a Donald Trump, y el protagonismo de un movimiento reaccionario e incluso neonazi en el sistema estadounidense, son aspectos que asoman entre historias y anécdotas brutales. Pero es pura fachada. Al filme solo le interesa enganchar al espectador desde aquella violencia que en apariencia denuncia. Un filme fingidor, como tantos,  que se enreda entre traiciones, fidelidades, muertes y sectas, sin que exista ánimo alguno de ahondar en camisas de once varas. En su trayecto lo que comenzó en puro terror de serie B y pasó a casi telefilme hiperviolento en ‘Anarquía’, ahora se reviste de parábola política inocente y limitada, aunque al menos no puede negarse su oportunismo para revelar ese ultraconservadurismo peligroso como un virus letal que se ha aupado al escaparate electo yanqui desde esa América profunda que no ve más allá de un rancho de Texas. A lo ‘Distrito 13’ y ‘Los amos de la noche’, ‘Election’ no es más que la prótesis visceral de sus antecesoras y desde luego la base, como ya se encarga de remarcar en varias coletillas, de futuras entregas en las que se augura un mayor peso apocalíptico y más cantidades de desvaríos y sobreexcesos. Mientras el filme se ocupa como es norma de graduar la violencia para ser servida en dosis que creen más dependencia que empacho, es jocoso comprobar los diálogos irrisorios que se marca DeMonaco entre ese curioso quinteto protagonista de hijos de la calle, política aguerrida y ambiciosa y agente de seguridad sin horas libres, por supuesto todo muy interracial, familiar y pasajero. Si todo este conglomerado un tanto hipócrita, posado con liposucción ideológica incluida, tuviera un trasfondo mínimamente serio, se podría eludir su hipócrita truculencia y su efectismo hostil, cuando no abiertamente ridículo. Una franquicia rabiosa que se aplica ella misma la vacuna antes de morder de verdad al sistema.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

Otros Blogs de Autor