img
Elogio del neopreno
img
Guillermo Balbona | 18-07-2016 | 09:16

Infierno azul

EE UU. 2016. 87 m. (12). ‘Thriller’.

Director: Jaume Collet-Serra.

Intérpre tes: Blake Lively, Óscar Jaenada, Brett Cullen, Sedona Legge. 

Salas: Cinesa y Peñacastillo

Esta vez Jaume Collet-Serra se ha dejado a Liam Neeson en casa y ha decidido ser más Hollywood firmando un juguete pequeño pero coqueto, azul turquesa, con rubia, paraíso y monstruo dentro. El cineasta de ‘Sin identidad’ no llega  a matar al padre Spielberg pero vaya por delante que su tiburón es resultón, muy eficaz y tan voraz y depredador como su pariente original. ‘Infierno azul’ es un thriller de perseguidor perseguido que utiliza el contrapunto de la fuga, las aguas cristalinas y el paisaje idílico para trazar los márgenes del horror, estrangular las situaciones límites y cruzar con soltura las fronteras entre géneros. Si exceptuamos un final al pie de la letra del sistema y del mercado, Collet-Serra logra un trabajoso producto de excelente factura, muy aparente y sin fisuras. Más que de estilo propio habría que hablar de lecciones aprendidas y manejo con destreza de todos los mecanismos de acción e intriga por parte del director catalán afincado en la gran industria. En ‘Infierno azul’, que comienza como la suma de quince minutos de esa tira de anuncios de perfumes en periodo navideño, subyace un exceso de subrayado por parte del cineasta que a veces se muestra empeñado en decirnos que de esto sabe mucho. Pero el cine es mucho más que una hoja de caligrafía impecable y sin manchones. Con aire de serie B, exprimiendo hasta lo inverosímil el papel del escualo inteligente, vigilante, demasiado humano, posee como mayor acierto el trabajo de la actriz Blake Lively ejerciendo el papel de madre de todas las batallas marinas. Collet -Serra firma una de terror entre pleamares, se regodea en lo claustrofóbico y convierte una postal surfera en una mordedura de sangre salvaje. Su acierto reside en exprimir el contraste espacial. La bella y la bestia. El islote frente a la inmensidad. La normalidad y lo inesperado. El terrero acotado y el azar. Los recursos limitados y la imaginación. El cineasta de ‘La casa de cera’ sabe que el espectador lleva consigo, casi de manera natural, la obra maestra del cineasta de ‘Encuentros en la tercera fase’, así que se permite algunos arriesgados guiños que saben más a salados retos irónicos que a homenaje. Como en ‘Náufrago’, ‘Buried’ o ‘127 horas’ la figura del solitario enfrentado al mundo la explota con eficacia. Desasosiego y suspense en una ecuación que se salva del hundimiento a base de acertados y oportunos giros argumentales.  ‘Infierno azul’ se despoja de perfiles psicológicos e introspecciones sobre los miedos atávicos. Más bien se deja mecer por las posibilidades del neopreno como el mejor aliado y lo mismo vale para un torniquete en la ficción que para provocar una enésima vuelta de tuerca. Una exploración pragmática del minimalismo argumental con microcámaras, despliegue técnico y mucho juego de contrarios. El recorrido entre medusas y la originalidad de algunos puntos de inflexión destacan frente a los tópicos golpes efectistas de gore comercial. Si no se confunde austeridad e inteligencia con falso ejercicio de estilo y frialdad formal, este entretenido artefacto minimalista funciona como nuevo combate entre instinto y razón, civilización y naturaleza. Si es así volverá a cruzarse una sombra de duda antes de meter los pies en el agua.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

Otros Blogs de Autor