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Fe en su ausencia
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Guillermo Balbona | 06-07-2016 | 11:17

Nazarín

 1959 92 min. México Director: Luis Buñuel. Reparto: Francisco Rabal, Marga López, Rita Macedo, Ignacio López Tarso, Ofelia Guilmáin, Luis Aceves Castañeda, Noé Murayama, Rosenda Monteros. Género: Drama. Sala: Bonifaz. Filmoteca de Cantabria.   Ciclo Buñuel.    

La caridad cristiana en entredicho. Las colisiones entre la fe y su puesta en práctica. La crítica y el reconocimiento a la cristiandad. ‘Nazarín’ es un filme inteligente que demuestra no solo el talento y el golpe de genio del cineasta de Calanda, sino su profunda mirada de escéptico humanista que pone en duda la bondad de la naturaleza humana. Ambientada en el México de principios del siglo XX, donde el humilde cura Nazarín comparte su pobreza con los necesitados, Buñuel disecciona la novela de Benito Pérez Galdós y convierte una vida de santo en un interrogante sobre la inutilidad frente a la desigualdad social,  entre sarcasmos y detalles de lucidez. Con una puesta en escena que parece descuidada pero que revela la destreza del cineasta de ‘Los olvidados’, el dualismo entre humanitarismo y la fe mantiene un pulso abierto en la entraña de lo buñueliano como un rizo barroco y también cautivador, con algo hipnótico a través de esos personajes que pululan en un territorio ambiguo entre el México del cineasta y el Madrid galdosiano. Gabriel Figueroa pone luz al realismo en el retrato de ese interrogante ante un Cristo que plantea Buñuel ante la incertidumbre de saber cómo se hubiese movido en el presente. Un filme en el que no faltan las gotas de surrealismo más radical, marca de la casa, mostrando otra vuelta de tuerca. Personajes y situaciones poderosas, acidez en las formas y en las miradas y obsesiones se suceden bajo los planos transparentes de ‘Nazarín’. El resplandor de la historia no se halla tanto en la coherencia de estilo de Buñuel sino en lo onírico, en la estela surreal, en ese mordisco en el labio del que brota un borbotón de sangre; en esa imagen de Cristo que sonríe… ‘Nazarín’ y ‘Viridiana’, rodada dos años después, comparten ese trayecto entre la creencia y lo humano, entre el realismo y el surrealismo. En apariencia todo se mece entre lo complejo y lo contradictorio pero la cinta, que recibió el Premio Internacional del Jurado en Cannes, es un constante juego visual, moral y de discurso fílmico sobre la paradoja de hacer el bien en un mundo marcado por el mal. Paco Rabal protagoniza un personaje errante, desconcertado, quizás réplica del propio cineasta, que es zarandeado en función del viacrucis final que impone su simbolismo trascendental con los tambores de Calanda enmarcando la presencia inquietante. Con trasfondo de amargura, la esencia reside en que el director de ‘Tristana’ nunca suelta al espectador y le obliga a hacerse preguntas. El descenso a los infiernos de un santo varón sobrio, austero, entre Dreyer y Tarkovski, representa desnudo de artificios el perfil de una rebelión espiritual.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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