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Vidente con poca vista
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Guillermo Balbona | 23-05-2016 | 07:55

Espectro

México. 2013. 91 m. (18). Terror.

Director: Alfonso Pineda Ulloa.

Intérpretes: Paz Vega, Maya Zapata, Alfonso Herrera, Camila Selser.

Salas: Peñacastillo

L o verdaderamente fantasmal es su irrupción en cartelera tres años después. Y su toque ‘más allá’ reside quizás en que hablamos de una película mexicana, algo casi paranormal teniendo en cuenta la escasa presencia de esta filmografía en España. Hasta aquí las simples huellas de autenticidad de este subproducto que tiene en Paz Vega su único territorio defendible. Lo demás es un pastiche de lugares comunes y tópicos atiborrado de sustos y visiones sangrientas. Un muestrario de criaturas empeñadas en regresar de la zona cero, vía espiritista o canal invasor apoyado en nuevas tecnologías, más habitado que los papeles de Bárcenas y la ‘trama Púnica’, solo que estos dan más miedo. Esta sopa argumental de pasados oscuros, casa encantada con muertes violentas, mujer vidente con poca vista y vecina turbia e histérica, pasa por ser un remake de otra cinta, al parecer no menos deplorable, que hace una década se asomó a través del cine colombiano. Lo cierto es que el esperpento no se merece la entrega de una actriz como Paz Vega –aquí maltratada en lo físico para acentuar suponemos la angustia de un papel ridículo– ni la intérprete española debería aceptar tales roles. A través de un montaje que parece 13 rue del percebe el filme de Alfonso Pineda Ulloa  (‘Restos, Amor, dolor y viceversa’) es un quiero y no puedo de idas y venidas con pretensiones claustrofóbicas que fundamenta toda su adscripción al género en la acumulación y reiteración de sustos como si se tratara de la casa del terror de cualquier parque temático. Tramposa y previsible, el retrato de esta atormentada y temerosa mujer que vive entre las obsesiones del pasado, las sombras del acoso y la curiosidad por otros mundos, resulta una desmayada y machacona pesadilla que no deja estereotipo con cabeza. El origen del trastorno se funde y confunde con los poderes del personaje y la falta de claridad y las limitaciones narrativas llevan al cineasta a contrastes formales y a una constante colisión entre el drama íntimo y el sobrenatural. Con esta película y con mucho sexto sentido uno en ocasiones ve muchos cadáveres (el guión, la falta de ritmo, la escasa imaginación…). Paranoia y esquizofrenia asoman repartidas a través de este perfil en femenino singular, entre apenas tres personajes que enmarcan un entorno caprichoso y muy vulgar. ‘Espectro’ –todo el filme lo es si nos atenemos a su naturaleza inconsistente–, tan solo despierta en un último tramo cuando el propio relato parece zarandeado por la urgencia de una salida. Pero son tan solo meros golpes de efecto. Los ruidos, por ejemplo, canalizados por un constante latigazo sonoro, constituyen el recurso insistente del director que deja abandonada a su actriz dispuesta a levantar la moral del espectador deseoso de una señal terrorífica. Sin agilidad, enquistada en su vulgaridad, lo que da miedo es es que el thriller psicológico, el estrés paranormal y el transitado trayecto de dimensiones paralelas apenas proporciona una visión que invite al más allá.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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