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A conciencia partida
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Guillermo Balbona | 23-05-2016 | 17:48

Capitán América: Civil War

EE UU. 2016. 147 m. (12). Fantástica. Director: Anthony Russo, Joe  Russo. Intérpretes: Chris Evans, Robert Downey Jr., Scarlett Johansson,  Daniel Brühl, Elizabeth Olsen, Paul Rudd y Jeremy Renner. Salas:  Peñacastillo y Cinesa

Combo de acción y reflexión, estos luchadores vengadores con problema de culpabilidad, presocráticos de la viñeta y el efectismo heroico combaten  a conciencia partida por un lugar en el mundo. Los hermanos Russo,  Anthony y Joe, fecundos creadores televisivos, caso de ‘Community’,  apuestan por la coherencia, se mueven con ligereza en el barroquismo de  la acumulación y quizás conscientes de la sobredosis marveliana utilizan  el desfile de criaturas como una convención reflexiva sobre los límites  de la violencia, el papel de papá Estado, la libertad y el libre  albedrío.

En ‘Capitán América: Civil War’ hay tanta verborrea incesante  y caudalosa, a veces con exceso de retórica, como regocijo visual: lo  mismo se solapa el videojuego, la pirueta digital y la estética formal  del cómic que aflora un rizo esteticista para exprimir la acción.

Los  directores de ‘Tú, yo y ahora’ se desgañitan durante casi dos horas y  media para dar consistencia a esta enésima entrega de superhéroes. La  división y enfrentamiento consigo mismos y con sus compañeros es la  envoltura moral de esta tercera entrega, aunque en realidad es una  escisión y fusión continua de saga y franquicia donde conviven y mutan  en el Universo Marvel el Capitán América: el soldado de invierno y Los  Vengadores: la era de Ultrón. En el batiburrillo que se marcan los  hermanos cineastas con gran solvencia y dominio del lenguaje audiovisual  casi todo desprende poderío narrativo, pese a que al parecer sean  inevitables el exceso de metraje y esas pequeñas dosis de humor chanante  que suele chirriar entre tanto aire de gravedad existencial, emocional e  incluso política. La cosa acierta en su aire festivo de pirotecnia  controlada con pasajes coherentes e inteligentes como la  presentación-iniciación del ingenuo Spiderman; el flash-back de Tony  Stark, y entre los combates, algunos prolongados hasta la saciedad,  destaca ese arrebato coral en las pistas del aeropuerto donde el blockbusters se abre en canal. Abigarrada, pero sin caer nunca en la confusión, una decena de personajes compiten en conflicto, protagonismo, violencia y conciencia.

En este sentido el thriller recobra el lado lúdico y abandona ese enquistado y atrofiado lado bobalicón en el que habían caído la saga y sus prótesis. Ritmo zapping para dar cobertura a tanta criatura el original de Mark Millar y Steve McNiven es la esencia de este debate sobre la impunidad justiciera. A ‘Capitán América’ no le interesa la profundidad.

Todo es aparatoso pero dotado de la suficiente ligereza para que la digestión sea dosificada al inocular una variopinta extracción de flujos diversos de género: persecuciones, ciencia ficción, espionaje, adrenalina, alto voltaje, un parque temático de superhéroes con celo profesional en el que no hay que hacer cola y donde cada atracción promete grandes vértigos. Cisma de superhéroes a modo de juego de equilibrios, sin poesía pero con un gigantismo de pressing catch supurando épica atronadora.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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