img
El tren como metáfora
img
Guillermo Balbona | 25-04-2016 | 09:32

The Tall Target/ objetivo señalado

1951 78 min. Estados Unidos Director: Anthony Mann. Reparto: Dick Powell, Paula Raymond, Adolphe Menjou, Marshall Thompson, Ruby Dee, Richard Rober, Leif Erickson, Will Geer, Florence Bates. Género: Aventuras. Drama | Sala: Bonifaz. Filmoteca de Cantabria. Esta semana.

Nunca estrenada comercialmente en España, pero proyectada bajo el título de ‘Objetivo señalado’, ‘The tall target’ es un thriller con trasfondo histórico que certifica la capacidad de su director Anthony Mann para dotar de carácter y personalidad cualquier incursión narrativa.

La retrospectiva que le dedicó el Festival de San Sebastián y, por ende, los rescates en algunos canales temáticos, permitió revelar la dimensión del cineasta en todos sus códigos y guiños, caso de este filme ambientado durante la elección de Lincoln como presidente. Sin duda una de las obras más desconocidas y singulares de Mann que la Filmoteca proyecta esta semana. El cineasta de ‘La puerta del diablo’ descendió al terreno siempre fructífero pero no bien entendido de la serie B para rodar un filme mestizo que mezcla géneros, que presentas elementos del suspense y que, como ya hiciera Hitchcock, convierte al tren en un escenario privilegiado para suscitar tensiones, engañar a los espectadores y los personajes y confundir las tramas, en esta ocasión entre la conspiración política y el enredo criminal.

En la fotografía tiene la obra de Mann uno de sus asientos fundamentales pero no lo es menos su destreza para imprimir giros y detalles argumentales, incidir en la psicología de los personajes y sin descuidar ese equilibrio de un ecosistema cinematográfico entre el filme de género y el de época.  Al cineasta esa trama para asesinar a Abraham Lincoln le sirve para filtrar críticas sobre la intolerancia o el racismo. Gracias a su poder para contar sin fisuras uno asiste a uno de esos filmes que algunos se empeñan en calificar como menores pero que poseen atractivo y exudan una tensión que va más allá de las adscripciones artesanales y los elementos convencionales. Pero el director de ‘Cimarron’ y ‘El Cid’ retuerce el espacio fílmico y la trama en paralelo, usando el ritmo como un personaje más en esta historia de conspiración. Una pistola, una almohada, un cristal y unas palabras escritas se convierten, por ejemplo, en el mantra de una película en la que el ferrocarril es la metáfora de una narración en marcha que ya no se puede detener.

Mann elude lo meramente decorativo y consigue que en apenas ochenta minutos se revele la consistencia del director para configurar un entramado de breves y fugaces acciones que dan aliento a ese microcosmos de intrigas y de juego de apariencias. Que fuera rodada en plena época de la caza de brujas o que el personaje principal se apellide Kennedy son elementos que permiten jugar con el destino y lo anecdótico, o con la propia fuerza del azar. El maestro del western supo una vez más tener perspectiva, trazar un camino visual para mostrar comportamientos y encuadrar un relato. Es esa compleja sencillez de intentar construir una historia. Hoy costumbre olvidada entre vendedores de humo e ilusionistas que echan mano de la pirotecnia para ocultar sus limitaciones a la hora de narrar el mundo, al cabo el oficio humano más antiguo.
.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

Otros Blogs de Autor