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Sin concesiones
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Guillermo Balbona | 12-04-2016 | 07:33

El estrangulador de Rillington Place

1971 111 min. Reino Unido Director: Richard Fleischer. Reparto: Richard Attenborough, Judy Geeson, John Hurt, Pat Heywood, Isobel Black. Género: Intriga. | Sala: Bonifaz. Filmoteca de Cantabria. Esta semana y Cine Club.

El cineasta de ‘Los vikingos’, una de sus grandes obras, confesaba que nunca intentó tener un estilo propio. «Son las películas las que deben tener estilo. Yo me adapto al estilo que necesita la película y no soporto a quienes se sitúan ellos por encima de sus propios filmes».

Primero fue el  Tony Curtis del estrangulador de Boston y apenas cuatro años después Richard Fleischer decide hacer otra incursión en la mente y la psicología criminal con su visita a Rillington Place. Investigación policial, excelente puesta en escena, interpretaciones muy sólidas y una cuidada adaptación de una novela de Ludovic Kennedy, en la que se recomponía uno de los casos más polémicos de la crónica negra británica. Este relato de un psicópata que no despertaba ninguna sospecha se sostiene y crece en el discurrir del filme gracias a su equilibrio entre lo visual y lo narrativo.

Richard Attenborugh, que encarna al asesino y violador John Christie, que en los años 40 mató a varias mujeres en su residencia, aporta matices al retrato de Fleischer. Claustrofobia, colisión entre la normalidad y el disturbio interior, entre lo cotidiano y social y la violencia, enmarcan este perfil del cineasta de ‘Impulso criminal’. No solo responde a esa ‘historia basada en hechos reales’ sino que el filme refleja una intensa investigación previa, la utilización de las propias fuentes policiales y los escenarios reales. Entre lo documentalista y el rigor, sin excesos ni subrayados, el filme se detiene con acierto en el perfil de la repulsión, sin descuidar los cánones del género, entre crímenes y suspense.

La mezcla entre la angustia, lo policial y la atmósfera personal y social del psicópata aportan un sugerente cruce de situaciones. El guión de Clive Exton, el trabajo del actor John Hurt y la presencia  de  rostros como el de Judy Geeson, intérprete de ‘Rebelión en las aulas’, conforman un pequeño universo cerrado, de enigma y psicología, ajeno al espectáculo. Contenido, austero, objetivo, distante, con una fotografía y unos colores que concentran de forma sobria la mirada en la soledad, el vértigo del mal y el voyeurismo ante el horror de lo inevitable. El perfil de fondo de la posguerra londinense, el clima social, el barrio, la asfixia constituyen los peldaños de la escalera que propone Fleischer en su descenso a los infiernos.

Tensión y angustia en un lúcido y, no menos terrible, retrato sin concesiones y sin artificios. Al uso del fuera de campo, es decir, la sugerencia como un efecto desolador que deja abierta la imaginación del espectador, cabe sumar una frialdad calculadora que pone en entredicho al sistema, ensalza el peso del azar y posa una radiografía implacable sobre la violencia.
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Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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