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Cine hooligan
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Guillermo Balbona | 26-03-2016 | 15:26

Agente contrainteligente

 EE UU. 2016. 83 m. (16). Comedia. Director: Louis Leterrier. Intérpretes: Sacha Baron Cohen, Mark Strong, Rebel Wilson, Penélope Cruz, Isla Fisher, Ian McShane. | Salas: Cinesa y Peñacastillo.

Aquí no cabe hablar de excesos porque todo es una hipérbole gamberra,
escatológica y extrema. Lo soez y vulgar elevado a un trono de cine
hooligan envuelto en una especie de delirio cerdote. Más insustancial
que provocadora esta parodia del cine de espías y agentes secretos –a su
lado la serie del superagente 86 es una pieza magistral– el retorcido
reencuentro de dos hermanos antagónicos a los que une un destino
caótico, resulta una ficción cómica mediatizada por ese gamberrismo
superficial en el que Sacha Baron Cohen se regodea y campa a sus anchas.
No hay límite. Lo mismo vale una lluvia seminal de elefantes que la
sátira gruesa social utilizando a la clase obrera británica en una
combinación de pub, barriga, fish & chips, cerveza caliente y griterío
machista. Lejos de ‘Borat’ y de las coartadas documentales, al hacer uso
de la ficción pura, el actor  se inclina en ‘Agente contrainteligente’
por la acción y el humor con tal carga de explosivos horteras, bastos,
burdos y chabacanos, que su encarnación del hermano patán, zafio,
pedestre y tosco resulta casi inane por acumulación. La conspiración
internacional paranoica, el fútbol como fácil factor de manipulación
globalizadora, el aparente thriller de espionaje, es la miscelánea que
alimenta la cinta de Louis Leterrier, cineasta de ‘El increíble Hulk’ y
de ‘Transporter 2’, maquillada de esa pátina de género, a modo de mera
excusa, para solapar sketches hasta lo cansino. Si el objetivo de este
ordinario paquete era el salvajismo, hasta lograr firmar la comedia más
repulsiva del año, se ha logrado acercar bastante a la meta. Baron Cohen
busca hacia el final redimir su pasarela de groserías apelando a un
mensaje social, reivindicativo, tan necesario como panfletario y muy
tosco. Que Sacha Baron Cohen, como se especuló, pudiera hacerse cargo
del remake anglosajón del ‘Torrente’ de Santiago Segura no sería nada
epatante, pero lo cierto es que el personaje y la propia saga del
actor/director español es una clase de elegancia y alta costura en
comparación con ‘Agente contrainteligente’, definitivamente una fiesta
cervecera y procaz que convierte las convenciones en campo minado. A
veces excéntrica, otras delirante y demencial, la chifladura paródica
por muy retorcida que sea no garantiza que la comicidad sea certera, ni
siquiera eficaz. Con algo más de equilibrio el sano ejercicio de no
dejar títere con cabeza hubiese alcanzado cotas más atractivas y
eficaces porque el humor ácido casi siempre suele ser sinónimo de
inteligencia. Sacha Baron arrastra consigo como un tsunami chabacano
hasta el mismísimo Mark Strong, en el papel de hermano a su pesar, e
inocula la pantalla con toda una explosión de fuegos artificiales, con
cierta fjación por el semen, que no logra fecundar ni el suficiente
ritmo ni poso al diluido guión.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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