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Pulso y contundencia
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Guillermo Balbona | 08-03-2016 | 07:17

Cien años de perdón

España. 2016. 96 m. (12). ‘Thriller’.

Director: Daniel Calparsoro.

Intérpretes: Luis Tosar, Rodrigo de la Serna, Raúl Arévalo, José Coronado, Patricia Vico, Joaquín Furriel.

Salas: Cinesa y Peñacastillo

Nacido para contar. Daniel Calparsoro no se anda nunca por las ramas. Contundencia en la caligrafía formal. Factura visual intachable y poderosas razones para no dejar cabos sueltos. Muchos de sus filme son secos puñetazos en el estómago y demostraciones claras de que está dotado para el cine de género. Ahora el cineasta de ‘Salto al vacío’ une la frescura salvaje de sus inicios, como en la citada ópera prima, con la experiencia para firmar un contundente thriller de robos envuelto en un chaleco cargado de bombas de profundidad sociales. En apariencia ‘Cien años de perdón’ no busca la denuncia abierta pero Calparsoro tampoco renuncia a ella. Simplemente elude la manipulación y el mensaje facilón y deja que la historia del atraco con trasfondo político, muy bien narrada, fluya con destreza. El magma social, el desamparo ciudadano, las trampas del sistema, la voracidad de unos cuantos a costa de la mayoría…todo ello va empapando el discurso que subyace en la anécdota. El pulso de género, la facilidad para crear una atmósfera, la metáfora de los escenarios elegidos y la excelencia de un puñado de actores hace el resto. Adscrita a ese formato –de ‘Celda 211’ a la reciente ‘El desconocido’– que el cine español ha sabido abordar con energía y eficacia, el último Calparsoro tiene mucho de rabia bien administrada y de eficiente claridad formal. Desde ese primer barrido fugaz pero revelador por el patio de un banco –quizás el paisaje más emocionalmente apocalíptico de la última década sin necesidad de oropeles gore y artificios–  donde clientes desorientados y asustadizos muestran su desamparo e incomprensión ante la amenaza de la ruina o el desahucio, revela que el cineasta de ‘Pasajes’ no se va a quedar en la orilla. La crítica política de Calparsoro es obvia. Quizás incluso se antoja algo tímida pero probablemente se deba a que los acontecimientos de la realidad superan cada día la crónica de ficción que nos presenta el filme. A cambio, ‘Cien años de perdón’ nos propone casi un único escenario, tenso y visceral, con actores que enroscan la trama y las referencias del dentro /afuera con enérgica presencia. Jorge Guerricaechevarría escribe una historia de delincuentes y rehenes que sirve de parábola de actualidad política y crónica del mal de la crisis y la corrupción. Con Valencia (nada es casual) como decorado referencial, el filme mide sus dosis de violencia, su sentido del humor y su capacidad para el entretenimiento. Con ‘Tarde de perros’ de Lumet en el horizonte cinéfilo, el eficaz ejercicio está sostenido en el equilibrio entre el thriller en directo y la pesadilla turbulenta de poder, crimen y abuso que asoma entre los pliegues que subyacen al mero robo. Calparsoro conecta con esa realidad mediante la elaboración de un artefacto sin fisuras, que atrapa y seduce, que pude ser tan frenético como incisivo (en realidad solo hace una parada para sacarle jugo a sus dos actorazos principales, Rodrigo de la Serna y Luis Tosar) y encierra al espectador en una burbuja dentro de otra burbuja familiar, mientras el cine supura mala leche, juega con el quién roba a quién y, paradójicamente, desde la sobriedad pero la valentía golpea una y otra vez en la caja de seguridad del sistema mientras asomamos la cabeza por la ventanilla para reclamar por enésima vez, intentando vislumbrar esa claridad que alumbre los rostros de la corrupción.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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