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Neurosis de gángster
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Guillermo Balbona | 15-01-2016 | 10:14

Legend

Reino Unido. 2015. 131 m. (12). ‘Thriller’. 
Director: Brian Helgeland. 
Intérpretes: Tom Hardy, Emily Browning, David Thewlis, Christopher Eccleston. 
Salas: Cinesa y Peñacastillo.


No es fácil escapar de la iconografía manida y trillada de la mafia, 
‘made in’ personaje surgido de las calles y crecido en un charco de 
violencia. El cineasta de la sobrevalorada ‘Payback’ lo intenta con un 
doble retrato de hermanos de bajos fondos a través de la incontinencia 
interpretativa de un actor que ha surgido espumoso y efervescente, 
arropado aquí por unos buenos materiales esenciales como la puesta en 
escena y la fotografía. Pero a ‘Legend’, que elude el biopic al uso, 
perfil de los gemelos Kray, gángsters que sembraron el terror en el 
Londres de los 60, se le va la fuerza por la boca de una voz en off tan 
omnipresente como caprichosa. Además la propia desmesura actoral de dos 
personajes en uno, y un actor desdoblado, acaba por generar cierta 
crispación narrativa a esta apuesta eficaz aunque hinchada. Aunque trata 
de disfrazar su molde de ‘película de ascenso y caída’, ‘Legend’ es una 
especie de ‘vaya par de gemelos’ con envoltura pop y actor desmedido. 
Los Kray, mafiosos callejeros con ínfulas pero poca chicha para tener la 
aristocracia de barrio de Los Soprano, ya tuvieron su filme encarnados 
por Gary y Martin Kemp, del grupo Spandau Ballet. Para lo bueno y lo 
malo esta nueva incursión en unas biografías relativamente interesantes 
(todas los son pero más si se saben contar) responde no tanto al 
cineasta Brian Helgeland como a la personalidad de Tom Hardy, acaparador 
y voraz, y probable rostro de moda hasta el cansancio. En apenas cinco 
años ha realizado doce películas y tras Mad Max será en ‘El renacido’ la 
réplica de DiCaprio, mientras se especula como nuevo James Bond. Como 
toda incursión negra de bajos fondos y matices de clan mafioso la sombra 
alargada de Scorsese asoma de una forma u otra. Ocurre en ‘Legend’, 
aunque la pompa de jabón, la retórica, el cuidado en su retrato de época 
(lo mejor sin duda), adquiere una textura opaca que impide ver el 
complejo bosque humano de los hermanos y su entorno. Abundan las 
excentricidades, colisiona mucha veces la estética glamourosa con lo que 
se cuenta, y el filme, en definitiva, araña pero no aprieta en los 
aspectos más sórdidos con lo que todo parece atractivo pero ligero, 
liviano, evanescente. También la interpretación padece una afectación 
competitiva como si el Hardy uno quisiera imponerse al Hardy dos y ya no 
distinguiéramos entre hermanos y radiografías humanas. En el corazón del 
Swinging London palpita la leyenda pero el cineasta, antes guionista de 
títulos esenciales como  ‘L.A. Confidential’ y ‘Mystic river’, se 
mantiene en un renglón pulcro pero poco torcido para adentrarse en la 
entraña de esta peculiar familia. Lo convulso se queda en el duelo 
interpretativo de un solo hombre. Y el esfuerzo se detiene en las 
apariencias, mientras el drama interior pulula mirándose en el espejo 
dual sin obtener apenas reflejos.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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