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Golpe de Estado
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Guillermo Balbona | 11-10-2015 | 16:17

Con el pie cambiado

EE UU. 2015. 101 m. (16). ‘Thriller’. Director: John Erick Dowdle. Intérpretes: Pierce Brosnan, Owen Wilson, Lake Bell, Sterling Jerins, Spencer Garrett, Claire Geare Salas: Cinesa y Peñacastillo. 

Vista de cerca muestra su coherencia: un artefacto que ajusta y atornilla su ritmo en función de la tensión y la montaña rusa de situaciones límite que se fabrican con generosidad. Vista de lejos responde a ese subgénero del aquí te pillo, aquí te mato, donde se pretende que el espectador no piense y donde sobran las premisas, los fundamentos y los retratos psicológicos.

‘Golpe de estado’ es sencillamente eso y, como tal, no engaña: Un sonoro y contundente gancho sobre la mandíbula del espectador mediante un control de los tiempos. Persecución, huida hacia adelante y ritmo frenético con decorado de hotel internacional en terreno pantanoso, miradas paternalistas de ciudadano occidental subrayando los escenarios del ‘cuarto mundo’ y una violencia desatada, muy física, que busca el impacto y la inmediatez. No hay reflexión ni explicación y el hilo conductor de esta historia sobre una familia atrapada en una espiral de muerte y destrucción, de caos de centrifugado, más que revolucionario, se impone sobre los agujeros negros del guión.

Las escenas que subrayan el fácil paso de la normalidad al desorden, de lo convencional al disturbio son eficaces e intensas. La familia y su angustia, especialmente el tour de force con azotea de fondo, acapara la atención y borra el resto gracias un director inspirado, John Erick Dowdle (Así en la tierra como en el infierno) a la hora de subrayar esa sensación de punto final. Pero las apariciones de un ‘secundario de lujo’, abren el boquete. El argumento chirría, las notas de humor propiciadas por su personaje son de vergüenza ajena y el filme pierde su única credibilidad: su vocación de retrato veloz y angustioso, de fuga a ninguna parte.

Ni el discurso imperialista ni el latiguillo de actualidad corrigen el desfase y el desequilibrio entre personajes. Por otra parte, con actores mal elegidos y encajados. Pese al título en español no hay ni sombra de cine político. Podría haber sido una revuelta en un estadio de fútbol, o un ataque terrorista con toma de rehenes en cualquier escenario público. Más cerca de los últimos hechos vividos este año en un hotel en Túnez, a ‘Golpe de estado’ solo le salva desde esa escritura de denuncia un leve apunte con mensaje sobre el imperialismo de las multinacionales. Donde reside la fuerza del filme ,y nunca la aprovecha del todo, es en desnudar el salvajismo, en su orgía de sangre, en el torbellino letal que envuelve a la familia protagonista, y con ella a nosotros –nadie es inocente– hasta ese ‘no hay salida’ que parece tatuado en cada fotograma.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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