img
Imaginario agitado
img
Guillermo Balbona | 04-10-2015 | 10:47

 

Anacleto:  agente  secreto

España. 2015. 87 m. (16). Comedia. Director: Javier Ruiz Caldera. Intérpretes: Quim Gutiérrez, Imanol Arias, Berto Romero, Carlos Areces .Salas: Cinesa y Peñacastillo

Posee un sentido innato para la comedia. Una esencia, aroma y fragancia que busca con constancia y oficio el equilibrio entre sus orígenes en la viñeta popular, el disparate casi surreal, una cierta pose castiza y ese aire descacharrante. Un humor anclado en ese estado de la cuestión o síntoma que sentencia: ‘cuando todo se desmorona, aún todo puede ser peor’. ‘Anacleto, agente secreto’ juega muy bien con la memoria gráfica, se arriesga con el estatismo y lo hierático del original y nunca pierde el ritmo del enredo de identidades y explosiones de lo absurdo. En su juego de contrastes reside parte del acierto de Javier Ruiz Caldera quien ha demostrado con creces (3 bodas de más) su apego a la comedia y su inteligencia para enganchar al espectador con cierta clase y mundo propio. En ‘Anacleto’ lo cutre y lo miserable, la sombra incluso del gore, el absurdo y lo retorcido conviven con elegante sutileza y discreción. No hay hipérboles superfluas ni excesos. El cineasta de ‘Spanish movie’, con la lección aprendida, apuesta por la coherencia de estilo y una eficacia y solvencia muy sólidas. Se echa de menos, no obstante, esa atmósfera delirante del tebeo y una cierta frialdad en algunas situaciones. Pero, sin duda, Caldera demuestra que la fuente Bruguera, en otra industria del cine, hace mucho tiempo que habría sido explotada al máximo por la calidad y popularidad de sus criaturas. El duelo de intérpretes, Imanol Arias -Quim Gutiérrez, padre e hijo en la ficción, amparados por un coro muy afinado, en especial Alexandra Jiménez y Emilio Gutiérrez Caba, ayudan a la arquitectura cachonda del aparato humorístico y esa especial locura contagiosa que tiene todo. El personaje creado por Vázquez no es estrujado por Caldera que, por el contrario, lo integra en una mezcla de comedia de enredo, aventura y desmadre muy planificado. También se agradece que esos guiños televisivos y cameos de amiguismo que suelen salpicar muchas comedias españolas aquí se hayan reducido a un par de golpes muy bien encajados. El humor negro, la personalidad visual y los diálogos cuidados potencian la solidez de todo el andamiaje que sostiene al retrato fiel al original pero también reinventado. Entre la parodia, los añadidos enriquecedores biográficos, el hábitat reforzado y el duelo padre e hijo exprimido con elegancia contribuyen a que el filme sea fruto de una línea que combina la senda iniciada por el primer Mortadelo y los referentes de Hollywood. Más que nostalgia hay sentido del entretenimiento y una vocación por agitar el imaginario como si un Bond jubilado y el Superagente 86 hubiesen cruzado sus agendas en una cita costumbrista con Vázquez.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

Otros Blogs de Autor