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De eslabones y besos
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Guillermo Balbona | 18-08-2015 | 07:39

Encadenados (notorious)
1946 101 min.  Estados Unidos Director: Alfred Hitchcock. Reparto: Cary Grant, Ingrid Bergman, Claude Rains, Louis Calhern, Leopoldine Konstantin, Reinhold Schünzel. Intriga Sala Bonifaz. Filmoteca de Cantabria. De jueves a domingo

Su intriga reside en ese magma turbio de una pasión que viaja sobre campos minados. Hay metáfora política, juego inquietante de parábola de posguerra, y retrato sobre esa amenaza latente del miedo al horror escondido, subliminal, a punto de aflorar. Pero en ‘Encadenados’ lo importante son los eslabones, las cadenas y los lazos, muchos de ellos invisibles e inasibles, por los que discurre el amor en su representación y en su consumación. Un clásico lo es porque siempre volvemos a él.

En este caso Hitchcock y su mundo representan una parada obligada en la trayectoria del maestro siempre fiel a sus juegos entre fantasía y realidad, su fascinación por ese límite entre sueño, psicoanálisis y moralidad que componen su ejercicio de complicidad. En apariencia el filme es fruto de una trama de espionaje que juega a la ambigüedad: el gobierno americano, la hija de un confidente de los nazis condenado a prisión, el FBI, un grupo de conspiradores alemanes en Brasil y un entramado donde el ‘macguffin’ –un resorte anecdótico más importante de lo que parece– funciona mejor que nunca. Pero tras este ejercicio argumental Cary Grant e Ingrid Bergman nos zarandean y seducen, nos mueven y conmueven.

Hitchcock acelera y ralentiza la acción, pero nunca por capricho. Juega con nuestros deseos de querer saber más, administra las emociones y genera una expectación al margen de los lugares comunes. Entre los personajes de la pareja se instala el espectador completando un trío imposible, o no. Lo que eleva la magnitud del mito radica en su atmósfera, en la lucidez de su capacidad de síntesis y el prodigioso material para potenciar el enigma. En realidad, tras los factores de espionaje, lo verdaderamente inquietante es la dimensión del amor, la matemática de un vínculo que casi siempre es inexacto.

Como en ‘El extraño’ de Welles, aquí el cineasta de ‘Rebeca’ juega con la sombra del poder de los nazis después de su derrota y crea un espacio inquietante donde los detalles, las sugerencias y los objetos integran un mosaico tan sugerente como diáfano en el que espectador distingue luces y sombras y busca su particular geografía en el relato. ‘Notorious’ es química, veneno y medicina, es una de esas fórmulas no escritas que unen la vida con la pantalla a través de un cordón umbilical que engorda a través del talento. El recuerdo de ‘Casablanca’ está presente. Pero todo lo que toca Hitchcock rezuma sentido del humor, falsos equívocos y un itinerario convulso e inestable hasta que un beso rompe las fronteras, cambia las preguntas y rasga las cortinas del corazón.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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