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Inmersión en lo extraordinario
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Guillermo Balbona | 09-05-2015 | 15:25

Aguas tranquilas
2014 110 min. Japón Directora: Naomi Kawase. Reparto: Nijiro Murakami, Jun Yoshinaga, Makiko Watanabe, Hideo Sakaki, Tetta Sugimoto, Miyuki Matsuda, Jun Murakami, Fujio Tokita. Drama. Bonifaz. Filmoteca de Cantabria.
Es una obra de iniciación y construcción de un imaginario sobre lo extraordinario. Un documento estético sobre la fuerza de la naturaleza y visión japonesa que propicia una inmersión seductora. La cineasta Naomi Kawase, cuyas raíces se sitúan en el documental, se mueve entre la fábula, la contemplación y la poética pero elude el mero esteticismo con una apuesta por el misterio de la vida. La directora de ‘Chiri’ –el cineasta Isaki Lacuesta abordó una colaboración con ella– se enreda en una historia de amor y muerte entre la imaginería rural y una extraña hondura que juega con los enigmas y el asombro que discurre por la superficie de las cosas esperando que alguien descubra territorios desconocidos. La directora nipona firma un filme sereno, entre el idealismo y una espiritualidad poética nada artificiosa.

Se ha comparado su historia con ‘El árbol de la vida’ de Malick, pero hay mucha más ambición estética en el director de ‘La delgada línea roja’. Kawase apela a los sentidos, avanza de lo pequeño a la grandeza como si fuese una invidente que debe palpar su entorno hasta encontrarse. Quizás es irregular, algo endeble el guión, pero ‘Aguas tranquilas’ posee muchos remolinos, un profundo respeto en su acercamiento a la naturaleza y cierto manierismo y pomposidad. El paisaje se postula como protagonista pero en realidad lo es el mapa humano, el visible y el invisible, el que revela la verdadera piel de este relato. Ante tanta apelación grandilocuente, el filme se puede ver como una postal emocional, frágil y a veces fascinante. Pero también se puede juzgar como un fragmento de realismo mágico que quizás se regodea demasiado en ese área de confort trascendente como si fuese una coartada para no arriesgar más en lo puramente narrativo. Juventud y experiencia, aprendizaje y dolor, temores y vueltas de tuerca, ‘Aguas tranquilas’, con influencias de  Ozu, busca el equilibrio sin ansiedades.

La directora de ‘El bosque del luto’, tras una experiencia personal dolorosa, se mueve en la frontera y el tránsito entre el sueño y la realidad, entre la vida y la muerte. Delicadeza y sombras interiores se combinan con especial dulzura. El enigma, la naturalidad, la sencillez son factores que con mayor o menor intensidad asoman por los resquicios que dejan las miradas de los jóvenes protagonistas. Puede ser discutible el tempo utilizado, o puede echarse de menos un guión más consistente. Pero la escena de despedida, el adiós coral y poético, eleva la superlativa definición de esta película y gana terreno su textura de la diferencia. La muerte como un relato accidental. Es entonces cuando triunfa este catálogo de afectos.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.