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Resacón de agencia de viajes
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Guillermo Balbona | 28-04-2015 | 08:24

Cómo sobrevivir a una despedida
España. 2015. 97 m. (16). Comedia. Directora: Manuela Moreno. Intérpretes: Natalia de Molina, Úrsula Corberó, José Lamuño, Celia de Molina. Salas: Cinesa y Peñacastill0

En esta juerga coral de humor turista y tumor paródico, esa prótesis con el cine de la gran industria que algunos se empeñan en replicar, se nota más lo que pudo haber sido que lo que pretende y muestra: muy poco y fallido. No funciona esta comedia que ni es desopilante ni desmadrada. Apenas un chiste suelto bien encajado y algunas actrices echándole carácter donde solo hay vulgaridad y trivialidad.

El viaje a Canarias, la despedida con todos los tópicos y la frivolidad como norma, constituyen los mimbres de este resacón en Maspalomas en un guión que parece el catálogo ingenioso de una agencia de viajes. ‘Cómo sobrevivir a una despedida’ tiene espíritu de cortometraje, terreno en el que la directora Manuela Moreno se ha desenvuelto con fluidez, pero la ópera prima de la autora de ‘Camas’ no encuentra su sitio ni logra que su historia cuaje como exponente generacional: mileuristas o menos, becarias, relaciones sin compromiso…. todo se enuncia pero también todo se diluye con idéntica fugacidad y frivolidad.

La etiqueta de película joven solo luce en la apariencia. No hay frescura, algunos diálogos sonrojan y su sentido del humor suena rancio y falsario. Aunque la apuesta por lo comercial es decidida y lícita no acaba de apoyarse o justificarse en un tono coherente. Ni existe la parodia ni la personalidad visual suficiente para pensar que estamos ante un filme generacional, coherente y provocador. Por contra, todo discurre con ese aire de que sus protagonistas pasaban por allí. Sin la provocación necesaria y un gamberrismo mal entendido, esta versión en femenino plural del ‘Resacón en las Vegas’ de  de Todd Phillips, no pasa de la ecuación fiesta/pasatiempo y verborrea banal.

La historia de estos cinco jóvenes con hambre de sexo y juerga, cuatro amigas y su amigo gay, nunca alcanza un tono transgresor por mucho que se hable de sexo abiertamente. Todo se detiene en el chiste fácil, directo, sinsorgo, pese a que la atmósfera desinhibida no está reñida precisamente con la agitación. A lo ‘Despedida de soltera’ y  ‘Chicas malas’ el filme se refleja más en las versiones americanas de la cosa que en preocuparse por dotar a la historia y su contexto de una identidad sólida de la sociedad española y, en especial, de las connotaciones generacionales que presuntamente retrata. El grupo de jóvenes intérpretes, con las hermanas Molina a la cabeza, acaparan lo mejor de la cinta con una defensa más que honesta de sus respectivos papeles, dada la carencia de fuerza y lo deslavazado de los perfiles psicológicos. El costumbrismo y la lúcida mirada satírica, que habitaban con brillo en algunos de los cortometrajes de la directora, apenas son pinceladas esbozadas tras una complicidad coral.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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