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Gran hermano, gran prima
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Guillermo Balbona | 18-04-2015 | 07:31

La serie Divergente: Insurgente
EE UU. 2015. 119 m. (12). Ciencia-Ficción. Director: Robert Schwentke. Intérpretes: Shailene Woodley, Theo James, Kate Winslet, Naomi Watts. Salas: Cinesa y Peñacastillo

De tanto ponernos distópicos, entre el rubor y el sarampión, con más miedo al futuro que otra cosa, estamos olvidando el sabor de la utopía.  Ahora entre sagas y franquicias replicantes asistimos a un salpicón de melifluas rebeliones juveniles con abrumadoras cargas virtuales. El cineasta de ‘Plan de vuelo’ y ‘Red’ opta, y es de agradecer, por un subrayado más oscuro en su entrega de la serie divergente, ‘Insurgente’, parábola endeble pero eficaz para espectadores y, antes lectores, menos exigentes.

El juego de tonos, pues la metáfora se mueve más en lo lúdico que en lo trascendente, presenta el enfrentamiento o la alianza entre castas, siempre con el punto de mira forzado y cierto complejo de secuela. De ahí que cuando se promete catarsis se queda en mero temblor, y cuando pide a gritos resolución se prolonga o se regodea en el artificio. Pese a que algunos de los principales personajes viven entre pasiones cegadoras, obsesiones de poder y vibraciones atormentadas, no hay ni sombra de Shakespeare en esta carrera de pruebas envuelta en sentencias que simulan gravedad. Frente a otras franquicias se revela un mayor cuidado estético y, especialmente, una solidez interpretativa. Por contra, esta nueva entrega peca de uniformidad, se obsesiona con el ritmo y provoca cierto hastío. Sin llegar a deslumbrar juega con energía con sus efectos especiales que ilustran su visión futurista, aunque el drama se muestra bastante inconsistente.

Shailene Woodley aporta una vitalidad natural  y con su presencia el filme gana en atracción, pero no lo suficiente como para hacer elevar la anécdota visual. La situación dramática puramente humana cojea y se debilita por momentos, de modo que ‘Insurgente’ solo adquiere textura cuanto más realmente virtual se postula. Quizás su principal hándicap radica en su solemnidad, en su exceso de seriedad que en casi ningún  momento se corresponde con los materiales humanos y filosóficos que destila. En algunos casos parece inevitable jugar también a las comparaciones odiosas con ‘Los juegos del hambre’. En realidad sale bien parada porque también aquélla se ha diluido y desmayado en sus respectivas y pretenciosas entregas. El juvenil entusiasmo interpretativo, equilibrado en las apariciones físicas un tanto juguetonas de las estrellas Kate Winslet y Naomi Watts, compensa el déficit de intensidades.

El director Robert Schwentke lanza al aire demasiadas bolas, solapa trucos y acelera tiempos y situaciones. Cuando ‘Insurgente’ se centra en su heroína propiamente dicha, que diría Valle Inclán, todo se enciende de manera natural. El resto es una apelación más a la aventura pero con tanta ligereza como cualquier videojuego. Gran Hermano o Gran Prima la saga se vigila a sí misma pensando más en una próxima entrega que en otorgar licencia narrativa y artística a su actual comparecencia.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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