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Cruce de cables
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Guillermo Balbona | 05-04-2015 | 14:19

Fast & Furious 7 (A todo gas 7)
2015 137 min.Estados Unidos Director: James Wan. Reparto: Vin Diesel, Paul Walker, Dwayne «The Rock» Johnson, Jason Statham, Michelle Rodriguez, Tyrese Gibson, Elsa Pataky. Acción. Salas: Cinesa y Peñacastillo

Hay más cruces de cables que de carreteras. Uno se sienta en la butaca como podría alojarse en el tambor de la lavadora a esperar el centrifugado. Toretto y los suyos son como una familia de trapecistas que desafían la ley de la gravedad, cada vez están más cerca del cartoon y no tienen tiempo de lamerse las heridas. ‘Fast and furious’ recurre casi más al cielo a que al asfalto porque la tierra se le ha quedado pequeña a este artefacto-franquicia apabullante, ruidoso, arrollador, imparable y desbordante. Hay cuerpos que parecen carrocerías y carrocerías más inteligentes que sus pilotos.

Los diálogos, es un decir, se enuncian como sentencias pretenciosas dispuestas a cambiar el mundo cada vez que se toman decisiones. Con tal equipaje a uno solo le queda pensar que se encuentra ante una comedia sin recambios y con marcha atrás. Viajera y errante el cambio de escenarios y el más difícil todavía sostienen el armazón entre colisiones mentales. Hay un afán de coches de choque y carrera de autos locos hacia ninguna parte donde triunfa la chapa y pintura.

El largo pero virtuoso pasaje por las montañas del Cáucaso haría las delicias de todos los talleres del mundo. Todo es ampuloso y mayúsculo, grandilocuente y ruidoso. No hay interés en detenerse a pensar. La hipérbole es tunear la realidad, la memoria y la muerte, echarle velocidad a la vida y rubricar una versión de esteroides, anabolizantes, violencia y acción. Un Bond y Misión imposible juntos en su versión/visión poligonera. El espectáculo escapista no está sujeto a radares.

El juguete macarra, rodado con un sofisticado cuidado técnico, incorpora a Jason Statham como hacedor de todos los enemigos y muertes posibles, y sitúa al frente al cineasta de ‘Saw’ y ‘Expediente Warren’ que se encarga de llamar a la grúa de la excentricidad para volar aún más alto. Camino de la despedida de Paul Walker, fallecido durante el rodaje, aquí todo se acelera entre sudor, grasa y subidones de adrenalina. Vehículos como armas de destrucción masiva, saltos y asaltos a rascacielos, precipicios que nunca tienen fin. Vin Diesel reparte estopa y habla como si golpeara a Shakespeare. No hay engaño. Se cruzan las líneas siempre por arriba como si esta saga de acción fuera a levitar al meter esta séptima marcha a través de una sucesión de disparatadas escenas de acción que se solapan y abofetean al personal que termina cansino de un culebrón bélico informático entre cuerpos de gimnasio.

Los protagonistas eligen escenario como un videojuego, de Abu Dabi a Los Ángeles, y se marcan una tras otra ‘set piece’ de acción, en un trayecto agotador envuelto en ritmos latinos, pop y hip-hop. Con las ideas claras y mientras quede gasolina la franquicia se da un homenaje, empatiza consigo misma y se mira el ombligo, perdón el motor, como si no hubiese meta alguna.
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Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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