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Y entonces… el tiempo
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Guillermo Balbona | 04-04-2015 | 15:16

Quédate conmigo
2012 102 min. Canadá  Director: Michael McGowan Reparto: James Cromwell, Geneviève Bujold, Campbell Scott, Julie Stewart, Rick Roberts, George R. Robertson, Barbara Gordon, Jonathan Potts. Drama. Sala: Los Ángeles. Hasta el domingo.

Es una película de actores. Y además de intérpretes que dejan ese poso adherido que va más allá de la huella humana de sus personajes. Con ello, pese a la demora de su proyección (han discurrido más de dos años desde su realización y los distribuidores la rescatan ahora) ‘Quédate conmigo’ es uno de esos filmes documento/testimonio que perfilan un estado existencial de la sociedad del presente.

Los mayores, el paso del tiempo, la reflexión sobre la vejez, la enfermedad degenerativa y la memoria tienen cabida en ‘Still mine’. Es también un retrato interesante del ciudadano frente al sistema reflejado en esa pareja de ancianos que se enfrenta a las autoridades para que les permitan construir la casa en la que pasarán sus últimos días. En época de desahucios, abusos y desprecios a la esencia de los fundamentos  sociales y a la dignidad esta historia transmite una indudable empatía.

El canadiense Michael McGowan otorga luz a la madurez y a la vejez y lo hace sin sentimentalismo a través de un cuento, nada amable, que respira y deja entrever las heridas, los sueños rotos y reclama un espacio digno. El cineasta de ‘One Week’ y ‘Saint Ralph’ crea un drama sólido que, a diferencia de otros retratos recientes, huye del telefilme y se apoya en una excelente banda sonora y en el trabajo de James Cromwell y Geneviève Bujold. La grandeza, incluso cierta compasión, que pueden desprender las criaturas necesitadas, despierta sensación de afecto tras los reflejos de ejemplaridad.

‘Quédate conmigo’, en cualquier caso, no es un hecho aislado en el cine actual. Junto a las relaciones paternofiliales, el segundo gran territorio visualizado por cierto cine de autor se detiene en la tercera edad, la sombra de la muerte, siempre tema tabú, y la decadencia física o la pérdida de la memoria. Lo de ‘basado en hechos reales’, como este caso, se queda en la anécdota. La piel dura de esta historia discurre por debajo de unos personajes que ven oponer al alzheimer y su deseo de construcción de un lugar en el mundo, antes de la despedida, los obstáculos y barreras materiales de una sociedad «moderna» que se desentiende y margina. Actores desmayados en su inmensidad elevan los detalles y aportan matices donde no llega la dirección. Un ejercicio de supervivencia y ternura, que quizás sea lo mismo, ilustrado por un filme pequeño pero que exuda respeto. Etica y serenidad, dos factores humanos casi en extinción, recorren el tono y la  entraña de esta obra de héroes pequeños, cotidianos y por eso más necesarios. Un susurro y una pausa para aprender de la vida a través de una película sin pretenciosas excusas ni envolturas. Como escuchar a dos personas que ya saben que la vida pasa, sigue pasando.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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