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Épica, química y lírica
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Guillermo Balbona | 31-03-2015 | 12:22

Duelo en la alta sierra
1962 94 min. Estados Unidos Director: Sam Peckinpah Reparto: Randolph Scott, Joel McCrea, Mariette Hartley, Ron Starr, Edgar Buchanan, R.G. Armstrong Warren Oates.
Western. Salas: Bonifaz. Filmoteca de Cantabria. Desde el miércoles día 1
Hay westerns mestizos, crepusculares, incluso reinventados hasta no reconocerse como tal. Este, ‘Duelo en Alta Sierra’, posee toda las señas de identidad de un monumento del género. Su rotundidad, exenta además de esa visceralidad y arrebato del Pekinpah de ‘Grupo salvaje’ acerca el filme a un clásico moderno antes de que el western empezara a agonizar. En realidad el filme tiene mucho de autohomenaje, de mirada hacia dentro de la esencia de una película del Oeste con toda su carga fundacional y sus viajes interiores y exteriores. Es una obra de cicatrices en el paisaje físico, geográfico y humano.

Dos actores y otros tantos estereotipos, una pareja de viejos lobos de aventura y cine, un cargamento de oro y toda la fotografía y el imaginario que se le presupone a la épica: Joel McCrea y Randolph Scott hacen de médium de una liturgia que convoca a los espíritus de una interpretación del género, la cual inaugura su camino hacia la caligrafía del ocaso. De otro modo el propio Pekinpah lo remató con esa inolvidable ‘balada de Cable Hogue’.

Entre la nostalgia fordiana, la mirada histórica y el retrato de admiración y melancolía sobre un tiempo mítico, este ‘Duelo’ rebosa carácter y lucidez, y es un innato catálogo de prueba de vida, de supervivencia y de estilo.

El filme rezuma esa piel cinematográfica inconfundible que retrata la amistad, las pasiones, la mirada sobre una forma de estar en el mundo. Vidas crepusculares y actores secundarios de lujo en la serieB se funden en el álbum del cineasta de ‘Quiero la cabeza de Alfredo García’ que tras sus incursiones en series televisivas, siempre a la sombra del western, empezaba una carrera que le llevaría a la cumbre por su estilo apasionado y contundente. Epica y paisaje se convierten en factores humanos de un argumento que vibra en un filme que el propio Peckinpah consideró como su obra más acabada. Esa atmósfera de decadencia y la nostalgia de otros tiempos conviven y contribuyen a dotar a la obra de un magnetismo especial. ‘Duelo en la Alta Sierra’ es  el relato de una odisea, como todo buen western, una tragedia de pistoleros que vuelven sobre sí mismos antes de una despedida definitiva, el simple adiós con la muerte al fondo.

Frente al idealismo de los personajes pioneros se revela una violencia y una falta de definición de una sociedad joven pero confusa. De la inmensidad a la claustrofobia, del trayecto sin meta a la intimidad del final inevitable. Destino y respeto. La mirada del héroe revela y rubrica la redención tras la pérdida. Al fondo, el paisaje, la vida.
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Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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