img
La horma del cuento
img
Guillermo Balbona | 30-03-2015 | 17:07

Cenicienta
EE UU. 2015. 112 m. (TP). Fantástica. Director: Kenneth Branagh. Intérpretes: Lily James, Cate Blanchett, Helena Bonham Carter, Stellan Skarsgård. Salas: Peñacastillo y Cinesa.

Oscila entre la recreación exenta de artificio y la ilustración despojada de Disney pese a realizarse bajo su marca. Se pretende cercana y familiar y a veces resulta empalagosa, relamida y distante.  Kenneth Branagh, cuya fimografía cambiante ha saltado de su obsesión por Shakespeare al fantástico de los dioses de ‘Thor’ o a recobrar a Jack Ryan, afronta una tarea tan inocente como inútil, tan doméstica como inane: busca un hueco entre  Perrault, los Grimm y la iconografía Disney que se apoderó del relato oral /fundacional entre las narraciones populares. Pero a esta ‘Cenicienta’ le falta definición, radicalidad de estilo y fuerza en su apuesta. El propio actor y cineasta toma en su mano la horma del cuento y busca el pie cinematográfico que se ajuste mejor a su pisada visual. Pero fracasa en el intento.

El filme no hace daño ni incomoda pero tampoco enciende. Se contempla, más que se saborea. Exprime un lado lateral artesanal que acaba convertido en sofisticación colateral. Es tan rigurosamente esquemático con los perfiles como obligadamente cursi en muchos pasajes, como ese interminable baile en palacio. Incluso la proyección precedida de un cortometraje delicioso de ‘Frozen’ no solo no evita, sino que subraya y acusa la sombra de una gran operación comercial entre la tradición y el guiño con la última taquilla de la factoría.

Branagh se inclina por la ilustración directa, sin aparentes artificios, a veces sin brillo ni ritmo, con desequilibrios en el sentido del humor y tampoco mostrándose claro cuando tiene que dar protagonismo a la fantasía de los animales o a las criaturas humanas. A veces también es un filme gritón que tan pronto se vuelve paródico y caricaturesco como extremadamente sobrio. Cate Blanchett, cómo no, en una mezcla de Bette Davis y Dietrich, se muestra sublime. Se lleva la función con estilo, con una caracterización de madrastra que encarna la maldad y la venganza sin trazo grueso.

El vestuario de Sandy Powell y el diseño de producción de Dante Ferretti sí aportan un toque de diferencia alejado de la afectación. Si la tarta del cortometraje que le precede es contundente, esta ‘Cenicienta’ es un pequeño pastel al que no se le encuentra del todo el sabor. Incluso el director de ‘La huella’ y ‘La flauta mágica’ se queda a medio camino a la hora de haber convertido su versión en un musical más o menos encubierto. Branagh se ahoga en su propia ambientación y todo resulta impersonal como de reciclaje y encargo. La horma del cuento sigue a la espera. Más barrocamente kitsch que recargada, estamos ante un bombón helado de preciosista envoltura donde solo nos detenemos ante la imagen fija de Cate Blanchett. El resto es un ambiguo trayecto entre el quiero y no puedo, de animación y cartoon y más hueso que carne. Entre hechizos y latidos, carroza y calabaza van juntas

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

Otros Blogs de Autor