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Ikea emocional
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Guillermo Balbona | 27-03-2015 | 09:16

Obsesión
EE UU. 2014. 124 m. (16). ‘Thriller’. Director: Rob Cohen. Intérpretes: Jennifer Lopez, Ryan Guzman, Kristin Chenoweth, John Corbett, Bailey Chase.  Salas: Peñacastillo y Cinesa.

Es una de esas del subgénero ‘mírame y no me toques’  o ‘las apariencias engañan’. Ya saben vecino/a agradable, de atracción indudable, aunque fatal, y embaucador…hasta que aflora el monstruo que lleva dentro. ‘Obsesión’, título original donde les haya, se encarga de encauzar este subproducto que convierte el conflicto generacional, el deseo sexual y el drama de pareja en un ikea emocional, de mueble bar y baldas de quita y pon que sonroja por tópico y por superficial. Lo malo no es solo su formato de telefilme desmayado, sino su descarado guión de medio pelo al servicio de la actriz protagonista, una megaestrella que nunca lo fue en el cine y que se asegura la posesión de la cámara al ser la productora de este bodrio sobre mujer madura conoce a chico atractivo.

Un manual de psicópata acosador mezclado con gotas de erotismo de revista de decoración, algo de ironía en los perfiles de marido e hijo, e irrisorios perfiles vinculados a la gestión educativa. Hay secuencias ridículas donde lo previsible supera lo absurdo. En este sentido, puede provocar incluso alguna carcajada por su empeño en tomarse en serio a personajes que no resisten un test de primaria. El filme puede inquietar mucho pero no por la lógica de su trama sino por su pésima calidad y por la extravagancia de su intento de vuelta de tuerca de ‘Atracción fatal’. Cualquier amago de profundidad psicológica acaba en el fango.

Exenta de ironía la película es una sucesión de naderías desencadenadas por acciones tan racionalmente estúpidas que da grima. Rob Cohen, cineasta de ‘La momia 3’ y ‘En la mente del asesino’, reproduce errores y se instala en el lugar cómodo de esos espacios conservadores del cine más comercial, que recitan sabiondos el vocabulario y la gramática básica pero con soniquete de listillos. Quizás como única baza a su favor es que ‘Obsesión’ procura evitar el ejercicio efectista. Los sustos facilones, cercanos al género de terror, la hipérbole argumental son desterradas por el filme y se agradece. Pero a cambio acumula toda la colección de estereotipos en torno a vecindades incómodas y tensiones de patio escolar.

Ryan Guzmán y Jennifer Lopez parecen invitados a un juego de mesa de seducción. El chico de la puerta de al lado, título original, bebe de la moda de los noventa que tuvo en títulos como ‘La mano que mece la cuna’ y ‘De repente, un extraño’ a sus exponentes más sólidos a la hora de meter miedo a las ansias de adulterio y a las aventuras eróticas con marcha atrás. Falta intensidad, desgarradura, algo volcánico que haga creíble tanto roce y rechazo de folleto de aventura extramatrimonial y escándalo social con instituto de por medio. Es un cine repetidor, de examen de septiembre. Pero sabemos cuál será la nota final. La lección se aprendió de memoria pero alguien se olvidó lo básico: entretener y emocionar.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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