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Actor, personaje, persona
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Guillermo Balbona | 26-03-2015 | 09:24

El quinto poder

País y año: EE UU (2012). Director: Bill Condon. Reparto: Benedict Cumberbatch, Anthony Mackie, Carice Van Houten, Stanley Tucci, Laura Linney. Duración: 124m. Trhiller político.  Salas: Náutica. Filmoteca Universitaria. A las 20 horas.

El biopic de actualidad con mayor o menor rigor formal y documental ha sustituido al retrato profundo, un cine político y de investigación cada vez más relegado a hallazgos ocasionales de autor. El universo de WikiLeaks, la plataforma que ha permitido filtrar de forma anónima información secreta que pone al descubierto la turbiedad política de los grandes gobiernos del mundo y los crímenes de las multinacionales, era un bocado muy goloso como para no atraer su desembarco en pantalla. ‘El quinto poder’ logra un acercamiento nada desdeñable entre el espionaje, el thriller político y el perfil de personaje oscuro.

El filme, que rescata ahora la Filmoteca Universitaria en su último ciclo del presente curso, es como una gran puerta a un mecanismo complejo, una invitación a revelar los entresijos que conducen a las cloacas. El tráfico de información clasificada condiciona el ritmo de la película que a veces resulta tan atractivo y pegadizo como caótico.

El guionista Josh Singer (‘El ala oeste de la Casa Blanca’), se pone a las órdenes de Bill Condon, cineasta de la excelente ‘Dioses y monstruos’ que también ha deambulado por producciones muy comerciales en las que parece haber sacrificado su estilo como ‘Crepúsculo’, y ‘Candyman 2’. ‘El quinto poder’ es también una película de actor, Benedict Cumberbatch dando vida a Julian Assange, tras su celebrada encarnación de Sherlock Holmes y su reciente papel de Alan Turing en ‘The imitation game’. Falta serenidad, miguitas de reflexión para detenerse a pensar qué camino seguirá la información tras la revolución del caso WikiLeaks. A menudo se deposita la fuerza en impulsos y latidos que permitan avanzar la acción pero a costa de perder atracción, de dejar en segundo plano la historia con claridad y potencia. Lo mismo sucede con el tratamiento que oscila entre entre la búsqueda de un cine espectáculo cosmopolita, y supuestamente imparcial, y el producto de telefilme.

Hay demasiado esfuerzo (el del actor es lógico, además en duelo con Daniel Brühl) por parte de Condon en retratar a Assange y se diluye su energía a la hora de profundizar en el corazón de la política y en el hecho fundacional de WikiLeaks. Se agradece el esfuerzo pero no convencen los mimbres más allá de la actuación de estudio del protagonista.

La frialdad global se quiere contraponer a un drama intimista entre los factores humanos. Nuevas tecnologías, apabullante intercambio de imágenes, caudal de soportes y pantallas, ante las que el espectador muchas veces exhausto cede al torbellino pero sin lograr un asidero. Iluminado, visionario, planificador frío, revolucionario, artífice y médium de un cambio inevitable en el tráfico de la información. Del perfil de Cumberbatch obtenemos todos esos matices, pero del relato solo obtenemos una oscura superposición de realidades.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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