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Robocop hip hop
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Guillermo Balbona | 17-03-2015 | 08:59

Chappie

EE UU. 2015. 120 m. (16). Ciencia-Ficción. Director: Neill Blomkamp. Intérpretes: Sharlto Copley, Dev Patel, Sigourney Weaver, Jose Pablo Cantillo.  Salas: Cinesa y Peñacastillo.

La inteligencia artificial se ha convertido en el último territorio de moda para el vale todo visual. Entre autocitas e intentos de llegar a más públicos el cineasta sudafricano Neill Blomkamp firma en ‘Chappie’ una fallida combinación de fantasía futurista pretenciosa, comedia robótica y aventura de acción urbana que tan pronto se pone demasiado seria como roza el sonrojo. El guion de esta especie de Robocop hip hop, un robot con  sentimientos, parece tener secuestrada la inteligencia. Pese a su sentido del humor y su alegato sobre las comunidades y familias disfuncionales, el filme se enreda en una confusa red de géneros, historias cruzadas y estereotipos que va disolviendo la buena idea inicial.

El director de la interesante ‘District 9’ ahonda en un universo y estética particular que ha recorrido su escasa pero atractiva filmografía: androides, artefactos, sociedades donde hombres y máquinas mantienen relaciones cuyo supuesto orden está sujeto a un clima de incertidumbre e inquietud, y algunas reflexiones presudofilosóficas. Pero ‘Chappie’ insiste en las reiteraciones, deja la historia en manos del mayor o menor encanto y capacidad de seducción del personaje, y la apuesta se detiene en mero envase de divertimento. El golpe inicial de inventiva se queda atorado y nada ni nadie engrasa las vicisitudes del niño robot en su etapa de aprendizaje rodeado de algunos humanos patéticos. Hay más titanio y chapa y pintura de diseño que verdadera personalidad de ciencia y de ficción.

El cineasta de ‘Elysium’ se desgasta en un exceso de confianza. Es cierto que su filme resulta inconfundible y enlaza con coherencia con su anterior cine pero desaprovecha el material, practica el ombliguismo con su pirotécnica puesta en escena y la originalidad se pierde en escenas cargantes, ruidosas, horteras, zafias a veces, arropadas en interpretaciones lamentables de Hugh Jackman y Sigourney Weaver. Blomkamp da una vuelta de tuerca (más bien de tornillo) equivocada y lo que su Distrito tenía de modestia e imaginación se torna aquí pretenciosidad y rutina. Este ‘Cortocircuito’ un tanto macarra pierde energía en la indefinición: tan pronto oscila hacia el blockbuster espectacular, que lo es, como pretende soltar guiños de autor y especialista en diseñar un nuevo campo minado para la ciencia ficción. Más allá de que el filme pueda ser una gran plataforma publicitaria para una multinacional de móviles ‘Chappie’ es  incapaz de traspasar la superficie de sus planteamientos al sacrificar el juego de verdades y mentiras, hombres y robots, cuerpo y conciencia, por unas batallitas callejeras y poligoneras que dan grima.

La mortalidad, la trascendencia, el amor, incluso la ternura, se enuncian pero la ecuación es imperfecta. El futuro director de la nueva entrega de la saga ‘Alien’ juega a Asimov y se queda en un Disney rapero.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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