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Un lugar en el mundo
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Guillermo Balbona | 12-03-2015 | 09:06

Cuentos de tokio
1953 139 min. Japón Director: Yasujiro Ozu. Guión: Yasujiro Ozu & Kôgo Noda
Reparto:Chishu Ryu, Chiyeko Higashiyama, Setsuko Hara, So Yamamura, Haruko Sugimura. Drama. Sala: Náutica. Filmoteca Universitaria. Jueves 12 de marzo, a las 20 horas.

Nostalgia y depuración. Melancolía y belleza. Sencillez y complejidad. El cine de Ozu merece y propicia tantas interpretaciones como ensayos y reflexiones. Pero ante todo es la vida. Una de sus muchas obras maestras, quizás la más popular y significativa, ‘Cuentos de Tokio’, cierra hoy el ciclo que la Filmoteca Universitaria ha dedicado con acierto al cine japonés a través de una serie de obras clave que sintetizan su influencia y su contrastada posición iconográfica respecto a Occidente.

La planificación, la hermosa puesta en escena, su sutil discurso impregnan la obra de Ozu de un seductor encanto a la hora de abordar el desmoronamiento, el choque y la supervivencia de una serie de tradiciones y formas de vida. Recientemente ‘Una familia de Tokio’ del veterano Yôji Yamada abordaba una relectura de la emblemática pieza clásica de Ozu. Entre 1949 y 1953, dirigió tres películas protagonizadas por una joven llamado Noriko, todas ellas interpretadas por Setsuko Hara. Tres muchachas diferentes vertebran ‘Primavera tardía’ (ya vista en el ciclo), ‘Principios de verano’ y ‘Cuentos de Tokio’.

Antonio Santos, coordinador de esta cita, en sus profundas y constante exégesis del cine de Ozu, ha defendido la variedad formal y temática de su cine frente a la etiqueta familiar que le persigue.  Esa «celebración continua de lo cotidiano» es el diapasón de ‘Cuentos de Tokio’, de su intrínseca caligrafía, pulso y ritmo. «Creó un estilo que empieza y termina en sí mismo. En modo alguno puede ser considerado paradigma de cine japonés: llegado el caso, sólo lo sería de sí mismo. Se ha podido imitar y homenajear con mayor o menor fortuna su forma de hacer cine; pero nadie ha vuelto a hacer nada parecido», ha subrayado Santos en ocasiones. La fugacidad del tiempo, el pensamiento que está adscrito a cada imagen más allá del cuidado formal son elementos que sostienen su arquitectura cinematográfica. La colisión generacional, el vértigo entre la decadencia, tras la segunda guerra mundial, y la memoria, mayores y jóvenes, las tradiciones ancestrales y el progreso dialogan y se oponen en el filme de Ozu con delicada eficacia.

Con exquisita sensibilidad el cineasta disecciona esos enfrentamientos culturales, las pérdidas y las innovaciones, lo próximo y lo trascendente. El punto de fuga, los decorados de cuatro paredes y la renuncia a movimientos de cámara subrayados son inherentes a una mirada inmensa que abarca el detalle, sugiere la atmósfera y hace del encuadre un lugar en el mundo. A la hondura reflexiva humanista suma el peso del legado histórico, el fracaso y la decepción y una tensión temporal, atemperada por una poética casi constante. En Ozu siempre se respira una especie de liturgia lúcida que universaliza lo local.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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