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Entre iconos y discursos
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Guillermo Balbona | 10-03-2015 | 09:22

Selma
Reino Unido. 2014. 123 m. (12). Drama. Directora: Ava DuVernay. Intérpretes: David Oyelowo, Tom Wilkinson, Tim Roth, Giovanni Ribisi, Cuba Gooding Jr. Salas: Cinesa

En ocasiones apunta a que el documento y el peso de la historia jibarizarán la crónica y la recreación. Pero la emoción y la narración sólidas logran simular los artificios con eficacia. Es un filme de iconos, el de del político y activista Martin Luther King; el de la marcha desde Selma a Montgomery (Alabama), en 1965, que llevó al presidente Lyndon B. Johnson a aprobar la ley sobre el derecho al voto de los ciudadanos negros; el de los tópicos documentales sobre protestas y luchas callejeras.
‘Selma’, sin embargo elude el tópico fácil con un excelente guión, el apoyo en las interpretaciones y un retrato psicológico nada desdeñable. A los testimonios y el lúcido perfil histórico, rigurosamente documentado, el filme subraya su vocación de poderoso álbum. El problema es que en su inventario de unos hechos cruciales habita más ilustración que emoción pura, pese a que ‘Selma’ sustituye la épica del espectáculo superficial, el biopic al uso, por una propuesta íntima. Su valor estriba en su pragmatismo para constituirse y postularse en invitación para futuras profundizaciones en los acontecimientos que narra. La de ‘Selma’ es una crónica de historias pequeñas que configuran el mosaico de la historia con mayúsculas. El atractivo radica en que se inclina más por cierto humanismo y subordina la política.
La directora de ‘The door’, Ava DuVernay, que ha sido este pasado mes la primera realizadora negra nominada para el Oscar, quien se inició precisamente en el campo documental y ha desarrollado su labor como publicista, demuestra sus dotes narrativas. Ella se acerca a la esencia de los personajes, entre contradicciones, intereses y pasiones. Hay un abuso de cámaras lentas y, por ende, demasiados subrayados en lo dramático. ‘Selma’, que obtuvo el premio a la mejor canción en la noche de Hollywood, logra algunos momentos importantes de intimidad reveladora pero se pierde cuando desfilan personalidades clave en los acontecimientos que se presentan como meros cromos sin llegar a apreciarse en carne viva. Precisamente es tanta la fuerza mítica de las crónicas documentalistas en blanco y negro que su utilización en el último tramo acaba por solapar el esfuerzo visual anterior.
Medio siglo después de aquellas marchas muchas ciudades de EEUU han vivido protestas por muertes y abusos policiales contra ciudadanos negros, caso de la muerte de Michael Brown en Ferguson. En este caso la película por oportunidad convierte su vaivén entre discursos e iconos, no siempre equlibrado, en una necesaria construcción sobre derechos humanos. Si su estilo, elección de punto de vista y detalles pueden ser discutibles y objeto de debate, ‘Selma’ en el tiempo cíclico de la historia pasa a ser pura joya educativa y piedra angular de memoria histórica para olvidadizos, ignorantes y practicantes del borrón y cuenta nueva
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Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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