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Apenas perturba
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Guillermo Balbona | 05-06-2014 | 08:26

Dos madres perfectas

Francia/Australia. 2014. 111 m.  Director: Anne Fontaine. Intérpretes: Naomi Watts, Robin Wright, Xavier Samuel, James Frecheville, Ben Mendelsohn, Sophie Lowe, Jessica Tovey y Gary Sweet.

Hedonismo, contemplación y pasiones. Amor, amistad y placer. Madres e hijos entrecruzan deseos y enamoramiento en este retablo con pátina de postal y resort de lujo.  Todo es mediterráneo y apetecible pero la colisión y el conflicto no cuajan en verdadero drama. Todo es dualidad en ‘Dos madres perfectas’: las madres y sus respectivos hijos, las relaciones cruzadas, lo adulto y lo adolescente, pero también lo son las interpretaciones. Y ahí el filme se desmaya hasta sacar los colores.

Mientras Robin Wright y Naomi Watts ponen consistencia y serenidad, sus jóvenes oponentes/contrarios no permiten dar credibilidad  al duelo coral. La cineasta francesa Anne Fontaine no consigue aportar solidez ni transmitir fascinación, con lo que el filme se mueve entre la decepción y el ridículo, entre el desencanto y el desequilibrio.

El drama no lubrica y nada adquiere hondura ni persistencia. Solo en escasos momentos la lucidez visual eleva el pulso existencial, sensual y sexual de unas criaturas que se mueven entre la seducción y la redención. Los saltos en el tiempo tampoco ayudan. Aunque posee un valor nada desdeñable: no es un filme moral. No juzga pero precisamente por ello se echa de menos una mayor profundidad en el retrato de la decadencia de unos personajes y los respectivos cadáveres en el armario de esas vidas.

Sombras y represiones, perversiones y miedos, sí, pero con una tendencia a pasearse por la epidermis. Con el soporte literario de fondo de los relatos de Doris Lessing, demasiado lejano en pantalla, el filme impone un cierto realismo deslizante mientras las emociones y la disección sentimental pasan de largo. La complejidad se transmite mejor en algunos planos silenciosos de miradas que en la estructura endeble de lo dramático. Hay más desfile que trastienda. La directora de ‘Limpieza en seco’ y ‘Coco’ opta por pasar de puntillas en un escenario perturbador y convulso.

Y su sordo ruido no daña ni la moqueta. Nada inquieta las pasiones. El desorden emocional resulta demasiado ordenado. El temor a equivocarse y las heridas del amor dañado subyacen y fluyen bajo esa ecuación de sol, playa y paisaje idílico. Lo más humano lo ponen las actrices, al cabo la fugacidad de dos mujeres sumergidas en el fatalismo que se niegan a ser mayores. La belleza tiene estas cosas. En este caso el cine solo las enuncia.

Sobre el autor Guillermo Balbona
Bilbao (1962). Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Ser periodista no es una profesión, sino una condición. Y siempre un oficio sobre lo cotidiano. Cambia el formato pero la perspectiva es la misma: contar historias.

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