
LA UE EXIGE ACABAR CON LAS FUERTES RESTRICCIONES DESPROPORCIONALES PARA LA APERTURA DE FARMACIAS EN ESPAÑA
Durante los últimos meses, ha surgido un gran número de noticias y comentarios acerca de los posibles cambios en el marco regulatorio de las oficinas de farmacia que previsiblemente se llevara a cabo en España.
La respuesta, contraria a cualquier tipo de reforma, que viene ofreciendo el Consejo general de Colegios de Farmacéuticos y de la cual se hacen eco diversos medios, ofrece la falsa impresión de ser el discurso monolítico de la totalidad de los farmacéuticos.
Es comprensible la oposición frontal de aquellos farmacéuticos que son propietarios de una oficina de farmacia, para los que cualquier tipo de cambio podría significar una disminución en la facturación, así como una importante reducción en el valor de la farmacia de cara a su posible venta. Pero los intereses y opiniones de este grupo de compañeros, por muy amplio que sea, no deben ser considerados en modo alguno como propios de la totalidad del colectivo de farmacéuticos.
Somos muchos los que pensamos que una liberalización del sector será enormemente positiva, ya que permitirá a los farmacéuticos ejercer su profesión en los lugares que ellos mismos decidan, gracias a un sistema de ordenación y distribución de las farmacias más flexible. La nueva situación también beneficiará a los usuarios, que tendrán un acceso aún más fácil a una atención farmacéutica de calidad, ya que la apertura de nuevas farmacias favorecerá la competencia profesional.
Aunque aún no se conocen con exactitud qué cambios se llevarán a cabo en el marco regulatorio, los tres grandes escenarios que se plantean son, en primer lugar, la extensión del modelo navarro al resto de España, una regulacion que ya ha demostrado su capacidad para distribuir las farmacias en el 99% del territorio de Navarra, y sin que se haya visto resentido en modo alguno la calidad del servicio que éstas ofrecen. El segundo gran cambio que se plantea, es el de permitir que los medicamentos sin receta puedan ser dispensados, siempre por un farmacéutico, en grandes superficies comerciales.
Por ultimo, también podría plantearse la puesta en marcha de un verdadero modelo público de farmacia, en el que los farmacéuticos se encuentren plenamente integrados en los equipos de atención primaria del sistema sanitario. En cualquier caso, la nueva situación afectará de forma negativa a un determinado grupo de farmacéuticos, que previsiblemente sufrirá importantes pérdidas económicas, mientras que otros muchos esperamos con optimismo un futuro que abrirá nuevas expectativas profesionales.
Autores:
A. L.
Doctor en farmacia
J.R.
Licenciado en Farmacia.
Farmacéutico Comunitario
A.V
Licenciado en Farmacia. Responsable Programa de Súber

