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Categoría: Fütbol
En San Mamés pueden doblar las campanas

Ocho para el final. El derbi catalán abrirá boca en otra jornada apasionante. El Barça, entonado, acude a Cornellá- El Prat con la moral reforzada tras su golpe en la mesa en el Clásico, pero tocado, por la baja de Víctor Valdés. Las dudas vuelven a instalarse en su portería. Martino deberá dotar de de un mayor cinturón defensivo para arropar a Pinto. El gaditano verá aumentada la guardia pretoriana con el fin de que le lleguen los disparos justos. Este Barça no es fiable atrás. Le crean muchas ocasiones y está claro que no es lo mismo chutarle a Víctor Valdés que a Pinto. Morbo a la vista. En Can Barça se llega a la hora de la verdad para jugarse el todo por el todo con el guardameta suplente. Vamos, una pizca más de emoción. Los periquitos tienen una buena oportunidad de poner a prueba al mejor amigo de Messi, y de paso, ponerle más sal y pimienta a la Liga.

Hace una semana apunté que al Atlético le convenía una victoria merengue en el Clásico. Aunque ya no valga, me ratifico. Sí, el Atlético,  tras ganar en el Villamarín, depende de sí mismo. Como ahora el Barça. Si llegasen a la última jornada con un punto de diferencia, los azulgranas tendrían el factor campo a su favor. Peor enemigo son los culés que los merengues. Iniesta, Messi, Neymar van a más. Martino tiene más alternativas para desastacar un partido. El calendario es más benigno para los del ‘Tata’, y encima, llegarán a la última jornada al trascendental envite como locales. Si hubiesen vencido los merengues el pasado domingo, el Barça estaría ahora a cuatro puntos de los rojiblancos. A veces, la cabeza debe primar al corazón en lo referente a las filias y fobias con el vecino. Es cuestión de practicidad. De matemáticas. Aunque suene a traición. Hay que espantar a los fantasmas.

En San Mamés le espera al Atlético una auténtica prueba de fuego. En Bilbao debe pasar el test del campeón. Los de Valverde se juegan la cuarta plaza y no saldrán a rendir pleitesía a los madrileños por su temporadón. Pese a caer eliminados, el antecedente de la Copa ya dejó bien claro el potencial de los bilbaínos. Courtois, al que muchos ven prohibitivos los 25 millones que cuesta su fichaje, fue uno de los artífices de la victoria. Los colchoneros han sido de momento los únicos que han podido profanar el templo bilbaíno, pues culés y merengues no pudieron sumar los tres puntos en El Botxo. El Atlético deberá mostrar su mayoría de edad y saber afrontar su condición de líder y serio aspirante al título. Lo de ir de tapado ya se acabó. Simeone sigue jugando su otro partido con inteligencia. El de la guerra mediática, pero él y los suyos, son conscientes de que deben afrontar su nuevo estatus. Deben demostrar que están preparados. Se han visto con opciones reales en el ‘rush’ final y ahora llegar a la cima depende exclusivamente de ellos. Llega la hora de la verdad y sienten la presión en el cogote. Ya se pudo verla ante el Granada. Hubo vértigo ante los andaluces. Ahora, más carnaza ante los leones. En la nueva Catedral pueden doblar las campanas para conocer al nuevo campeón. Si la tropa del Cholo pone una pica allí habrá dado un paso de gigante. Quedarán siete jornadas. Un partido a partido menos. A la espera del decisivo choque del Camp Nou. Siempre y cuando que Atlético y Barça no fallen. Habrá que verlo si aprueban las reválidas ante el examen final. Antes, duelo fraticida en la Champions. Está claro que habrá daños colaterales para el que caiga eliminado.

Mientras, el Madrid ya no está radiante. De un plumazo vio cómo se le esfumaron los siete puntos de ventaja con el Barça. Los tuvo hasta que surgió el penalti y expulsión de Sergio Ramos. Ahora, los de Ancelotti deben esperar el doble fallo en cadena de sus contrincantes. El italiano volvió a dar muestras de su errónea elección en los cambios. Políticamente correcto. Previsible. No se atrevió a sustituir a Xabi Alonso, desaparecido en los dos últimos combates y tardó en demasía en dar entrada a Morata como revulsivo en el Pizjuán.  Un Ancelotti, que no ha dado la talla en los momentos cumbre de la temporada. En el Bernabéu acabará la jornada para el tercer candidato. Ya sabrá lo que habrán hecho los demás. Le espera un Rayo pujante. Entrenado por Paco Jémez. Aire fresco en los banquillos. Los merengues, con varios incendios dentro de la casa (véase el eterno debate Diego López-Casillas o el mal momento de Xabi Alonso) se debatirán en optimizar sus recursos para la Champions y la final de Copa. Solo un apunte más. Di María es un futbolista primordial en el engranaje merengue. Jugador desequilibrante y vertical. El que diga que su posible venta es un buen negocio es una atrocidad. En tal caso, una buena noticia para su comprador y los rivales directos de los blancos. A ocho jornadas para el final se han salido de la órbita del título. Eso sí, mucho cuidado con ellos. No hay que darles por muertos. Pero lo que está claro es que mañana en San Mamés pueden doblar las campanas para acercarnos a conocer al futuro campeón, o si no repican, poner más emoción a esta bendita Liga que nos está tocando vivir.

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Al Atlético le interesa un triunfo del Madrid en el Clásico

El Atlético juega dos partidos en uno en esta jornada. Justo cuando quedan diez para que acabe el curso. Se entra en el ‘tempo’ que tanto le gustaba a Luis Aragonés. “En las últimas diez jornadas es cuando se lucha por la Liga”, era una de las máximas en su libro de estilo. Antes del plato fuerte, a las 17.00 horas, será el turno para el Atlético, que debe rendir visita al colista. No será un aperitivo. Tampoco un cocktail. El Betis no saldrá a ponerle el triunfo en bandeja a Diego Costa, Courtois y compañía. A los de las 13 rayas se les verá con el cuchillo entre los dientes. Por la permanencia. Suena como hacerlo por el título. En el otro lado del césped, en el Villamarín, la tropa del Cholo debe buscar un nuevo triunfo para empatar al Madrid. Habrá metido presión. Habrá hecho su trabajo. Luego, ya duchado, tranquilito y con la zampa llena, le tocará esperar a que merengues y culés den buena cuenta de un partido de alto standing con todos los condimentos para ver un buen espectáculo; talento, músculo, polémicas y el otro fútbol. La mayoría en la ribera del Manzanares apostará por la x en la quiniela… No sería un mal resultado para los intereses colchoneros. Habría recortado distancias con unos y mantenido el margen con otros. Pero sería peligroso. Tres, por el título de Liga, son multitud.

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El Barça acaba fichando a Sergio Busquets ante un supuesto interés del Madrid

Unos meses antes de acabar la temporada, Sergio Lobera, que iba a dejar el cargo de director deportivo del Jabac, para encargarse del Juvenil Nacional del Barcelona, tenía claro que deseaba contar con Sergio. Tenía base de sobra y fundamentada acerca de lo que podía aportar al equipo blaugrana, y sobre todo, de su potencial. El técnico realizó la pertinente solicitud a sus superiores, plasmada en el consiguiente informe. El Barcelona tenía preferencia por cualquier jugador del Jabac, por lo que en caso de que Sergio fuera fichado debía redactarse el contrato tipo para estos casos. Según el mismo, el club de Terrassa iría cobrando una cantidad económica en base a la progresión del futbolista. El tiempo jugó a favor de la entidad presidida por Carles Mota que se llevó un buen pellizco. En el Jabac siguen atentos, pues un futurible traspaso de Sergio fuera de nuestras fronteras le reportaría una millonaria cantidad. “No estaría nada mal que se fuera al Chelsea o al City”, dicen irónicamente, desde sus oficinas.

En la entidad azulgrana había división de opiniones por su llegada. No las tenían todas consigo para llevar a cabo su contratación. Hubo quien no veía apto a Sergio para jugar en el Barça. Rodri, un contrastado técnico y ojeador de talentos de la casa, dio su aprobación, pero no fue suficiente. Lobera, que conocía a la perfección a Sergio, pues había seguido su evolución en los últimos tres años no se rindió e insistió para que cristalizara su fichaje con argumentos sólidos que reflejó de manera detallada en su informe. Pasaron las semanas y no había noticias positivas acerca de su fichaje. Es más, estaba bien más fuera que dentro.

De la noche a la mañana, la situación dio un giro de 180 grados. Fue nombrar a la bicha y los  acontecimientos se precipitaron. El presunto interés del Real Madrid por Sergio hizo despertar al Barça, que temeroso de que el eterno rival se pudiese llevar al chico, aceleró su contratación. “Informé al Barcelona que el ojeador que tenía el Real Madrid por Catalunya se había interesado por Sergio. Él sabía que el equipo blanco tenía pocas opciones al ser nosotros un club colaborador de los azulgranas, pero si en el Barça no querían al jugador, yo no podía ponerle freno a su futuro si llegaba el interés de otro equipo”, afirma Mota. Dicho y hecho. El Barça cerró el fichaje en un abrir y cerrar de ojos. Sergio veía cumplido su sueño por una maniobra rocambolesca. Fue el primer guiño que la Diosa Fortuna le dio al de Badía para su llegada a la primera plantilla azulgrana. Luego habría otro. Sería tres años después.

 Lobera, ajeno a este movimiento, había logrado su propósito. El Barcelona le agradecerá eternamente su insistencia para que Sergio recalase allí. A él, y a Carles Mota, presidente del Jabac.  “Cuando él llegó aquí teníamos claro que debía jugar como media punta o en el medio. En el Lleida había jugado más adelantado. Llegó a hacerlo como delantero centro. No le costó adaptarse a la nueva posición en el centro del campo. Ya se le vio también cuando debutó en el primer equipo. Parecía que había jugado toda la vida en el primer equipo”, dice Lobera. Apodado como ‘el ganalotodo’, Lobera, zaragozano de nacimiento, abandonó el fútbol a los 15 años para prepararse para el banquillo. Ingresó en el Barcelona como técnico con 23 tras despuntar en el Jabac. Su primer destino fue el Alevín con el que ganó el Mundialito celebrado en Maspalomas (2001). En ese torneo se eligió como mejor jugador a Jordi, que actuaba como interior izquierdo. Su apellido: Alba. En 2002, el mismo equipo ganó la Liga, la Copa de Catalunya, el Torneo de Brunete y la Donosti Cup. En sus filas comenzaron a despuntar jugadores como Bojan o Cristian Tello. Durante dos años, el equipo  al que bautizaron como ‘Los Invencibles’, no perdió ningún partido. Acabada esta etapa inició una nueva en el Infantil que se vio salpicada con títulos. El 17 de enero de 2004 el Espanyol acabó en el Mini Estadi con la impresionante racha de 102 victorias consecutivas de Lobera en el fútbol base azulgrana.

En 2005, Lobera fue ascendido al Juvenil B donde contó aparte de Sergio Busquets, con jugadores como Alberto Botía, Raúl Baena, Daniel Toribio o Iago Falqué. El técnico radiografió al Sergio de aquel momento al que puede verse en la actualidad. “Tenía mucho carácter. Tácticamente era muy inteligente. Su mejor virtud es que él sabe hasta dónde puede llegar. Hacía un fútbol fácil, como ahora. Es el ‘4’ evolucionado que ha caracterizado tanto al Barça con los Milla, Celades, Guardiola… Daba mucho equilibrio en el juego. Era muy completo tanto a nivel defensivo como ofensivo. Era muy agresivo, lo que le llevaba a recuperar muchos balones. También aportaba mucho en el aspecto ofensivo”, precisa.

Ya de azulgrana, Sergio brilló con luz propia en su primera campaña. Como es natural pagó su adaptación al club. No fue titular en los primeros encuentros, pero poco a poco, se fue ganando esa condición. 26 partidos y cinco goles fue su bagaje. Sergio grabó en su memoria un consejo que le dio su padre: “Tú trabaja. Si trabajas siempre tienes premio”. Tres características dejó patente en ese curso: lucha, buen juego aéreo y llegada.   “Estuvo casi todo el año en el B, pero los últimos meses, los disputó con el A. Ya lo hizo en el mediocampo. Estuvo a un gran nivel”, comenta Lobera. Éste, junto a Nico, formaron un tándem de cazadores de talentos para la causa blaugrana. Cristian Tello, Isaac Cuenca, Marc Bartra o Sergio Busquets, entre otros, fueron algunas de sus descubrimientos. A sus órdenes pudo aleccionar a Messi, Piqué, Pedro, Giovani y Jonathan dos Santos, Víctor Sánchez, Fran Mérida, Dani Pacheco, Alberto Botía, Víctor Ruiz, Raúl Baena... En 2005 abandonó el club. Su último cometido allí fue ser el segundo de Juan Carlos Pérez Rojo en el C. Años después estuvo en las quinielas para ser en segundo de Tito Vilanova, con el que coincidió anteriormente en la Unión de Fútbol Jabac I Terrassa. El primero desempeñó funciones de director deportivo, acabó sustituyendo al segundo una temporada después, tras fichar por el Barcelona. Lobera dirigió después al San Roque de Lepe, Ceuta y actualmente lo hace en Las Palmas. En 2012 le colocaron como segundo de Tito Vilanova. “Hubo rumores, en algunos periódicos lo dieron por hecho, pero directamente a mí, no me dijeron nada”, mantiene el ahora técnico amarillo.

*Un extracto de ‘Sergio Busquets, el guardián del Barça’, libro escrito por Francisco J. Molina y publicado por la Editorial Alposte.

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Daños colaterales

Otro debate futbolístico sale a la palestra. Hay controversia con los porteros, los ‘9’… ahora viene el de los laterales.  En versión de La Roja. Del Bosque convocó ante Italia a Azpilicueta, Jordi Alba y Juanfran. Arbeloa se quedó fuera de la lista. Hay quien dejó caer que don Vicente le castigó por su comportamiento con Diego Costa en la ida copera frente al Atlético.

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Simeone no fue fiel al “partido a partido” en El Sadar

Por un día, Simeone no pensó en su máxima patentada. “El partido a partido” se esfumó en El Sadar. Se tomó un domingo sabático. El argentino se quitó la careta. Como el día del Valencia cuando con 3-0 pidió a los suyos el cuarto para ponerse líderes. Lo del “partido a partido” es una buena táctica para quitar presión a los suyos y dejarle todo el desgaste mediático y síquico a sus dos rivales. El Cholo es un ganador y piensa en más allá de los 90 minutos de turno. Es una pose. Un discurso de puertas para fuera. Hace cinco días, “el partido a partido” dejó de existir por espacio de una hora y media. Una milonga. Antes del pitido arbitral. En Pamplona, su cabeza y corazón estaba en el derbi. Frente a Osasuna hizo cambios en la alineación. Lo malo es que los cálculos le salieron mal. Los números no cuadraron. Una oportunidad perdida. De haber ganado a los rojillos, el morbo del duelo madrileño habría tenido un premio extra: el liderato. Este partido lo tenía señalado Simeone en rojiblanco. La alineación le delató. El Cholo, temeroso de perder efectivos de cara a la visita merengue, prefirió cubrirse las espaldas. Miranda y Arda no estuvieron en el once. El brasileño descansó. El turco salió en el segundo tiempo tras el fiasco colchonero en el primer acto.

“El partido a partido” echó de menos la garra, el ímpetu, la intensidad, el compromiso exhibido por sus jugadores hasta la jornada 26. Se quedaron en Madrid. No viajaron a Pamplona. Una fórmula que le ha servido para mantener el tipo con Barça y Real Madrid. Sin estos ingredientes, el Atlético baja enteros. Carente de esos pluses es uno más.  Más de uno tenía la cabeza en el Madrid. Simeone pidió cautela a Godín Filipe Luis y Diego Costa. Puede decirse que jugaron con reservas. En caso de ser amonestados se perdían la visita merengue. Osasuna, con su misma medicina, pasó por encima a un equipo con la cabeza en el siguiente partido y no en el que estaba disputando en ese momento.

En El Sadar, el Atlético se la pegó. Un accidente. Tampoco es cuestión de sacar las cosas de quicio. La desventaja colchonera es de tres puntos. Algunos en el Manzanares sacan la calculadora. Para ver números rojos. Se ponen en lo peor. Piensan en una hecatombe. Más de uno se ve a seis puntos del Madrid sin haberse jugado la contienda. Sí, el domingo recibe a los blancos con el atuendo de líder. Enfretne, el eterno rival. Un triple estímulo mueve a un vestuario herido. Por un lado, volver a ganar a los blancos en su feudo, ante los suyos, 15 años después. Por otro, cobrarse otra cuenta pendiente. Pagar con la misma moneda a sus colegas merengues lo sucedido en la ida copera en el Bernabéu. Allí les desnudaron y dejaron a la vista sus vergüenzas. El Madrid se vistió de rojiblanco y mostró una intensidad y el otro fútbol que pocas veces se ve a los del Bernabéu. Y tercero, la satisfacción, el gozo, el orgasmo de ponerse de ganar al vecino e igualarle en la tabla y seguir teniendo opciones de ganar el título.  A falta de 11 jornadas. A una de la teoría e Luis Aragonés. “La Liga se gana en las última diez jornadas”, mantenía. El partido promete. En cuanto a músculo y talento. Saltarán chispas. Se dirán de todo. Habrá patadas. Fútbol viril. Simeone diseñará un partido incómodo para el vecino. El Madrid si quiere ganar en el Manzanares, aparte de su calidad y clase, deberá aprobar el master de supervivencia. Le espera un ambiente hostil. En el césped y en el cemento. Para salir airoso deberá echar mano de la testosterona. Pero también se verá espectáculo. Buenos peloteros visten de rojiblanco y blanco.

La exhibición madridista ante el Schalke 04 ha puesto más en alerta a la tropa de Simeone. Lo que tienen claro en el vestuario colchonero es que en el Manzanares habrá más intensidad que la exhibida por los alemanes en su estadio. Tampoco jugarán a control remoto. No les dejarán tantos espacios. La consigna es que la BBC no sintonice. Todo un reto. El 1-6 impone. El subidón merengue se entiende. El atracón de halagos puede ser contraproducente. “Algún golito podían haberse dejado para el domingo” piensa más de alguno. Después de un empacho no es aconsejable hacer excesos. Tres puntos valiosos para el desenlace de la Liga. Pero aún faltaran más emociones fuertes. En la trilogía aún restarán dos contiendas: el Madrid-Barça y el Barça-Atlético de la última jornada. Abróchense los cinturones.

El derbi madrileño también lo juega el Barça desde la distancia. Dependiendo de una carambola a dos bandas puede recuperar el liderato. Lo hará sin el ‘Tata’ Martino. El rosarino lo verá desde la grada por su expulsión en Anoeta. En San Sebastián salió escaldado y su crédito pierde enteros tras la debacle azulgrana en Donosti. Un estadio que pudo haber sido su casa. La Real Sociedad sondeó su fichaje en los primeros coletazos del pasado verano. El argentino era el principal candidato para sustituir a Philippe Montanier.  El Málaga también le pretendía. Al argentino le seducía la posibilidad de dirigir a la ‘Reala’. Pero puso unas condiciones. El rosarino solicitó llegar con retraso, a finales de julio, pues le había dado su palabra a Newell’s de entrenarle hasta la disputa de la final de la Copa Libertadores, algo que posteriormente no haría al caer eliminado. Otra petición de Martino fue la de tener un mes de aclimatación antes de sentarse en el banquillo. Deseaba tener un período para conocer a la plantilla, el entorno y todos los entresijos de la entidad. Si los cálculos se hubiesen cumplido, el debut del argentino se habría producido a finales de agosto, dos semanas después del inicio de la Liga.

Jokin Aperribay no aceptó las pretensiones del argentino. El dirigente blanquiazul adoptó una postura valiente. Darle el mando a Jagoba Arrasate. Un aplauso. Desde fuera de San Sebastián se entendió como un canto al sol, una apuesta con fecha de caducidad. El inicio fue duro, pero 26 semanas después, la Real enamora con su fútbol y remontando puestos en la tabla ya está en los puestos europeos y con ganas de echarle el guante al Athletic por la cuarta plaza. Una Real que volvió a meterse 25 años después en la semifinal de Copa, y que pudo haber tenido su chance, si se hubiera pitado aquel penalti de Mascherano a Carlos Vela.  Lo que parecía una Liga aburrida está resultando apasionante. Tras el duelo de los tres tenores de nuestro fútbol, en otro escalón aparecen Athletic, Real Sociedad y Villarreal. Alguno de ellos ya les ha sacado los colores a los candidatos y puede que asuman el papel de jueces de la Liga. Tiempo al tiempo.

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Courtois no se merece ser un parche

En San Siro lo volvió a hacer. Nueva demostración de sus prestaciones. De su talento. Toda una garantía bajo palos. Con sus dos manos portentosas acudió al rescate del Atlético. Ya son unas cuantas. En Mestalla, en San Mamés… Con sus decisivas intervenciones vino a demostrar que los porteros ganan partidos. El Atlético se ha apuntado a la teoría de que con un cancerbero y un delantero ‘top’ se resuelven encuentros en los que no se brilla o se sufre en determinados tramos del mismo. Casillas con Ronaldo, el ‘gordito’ o Víctor Valdés con Messi nos lo demostraron en momentos puntuales. Ahora le toca a hacerlo a él. Me refiero a Courtois, cuya partenaire es Diego Costa. El Atlético se agarra a ambos para inclinar la balanza de su parte en partidos dispersos. Dos especialistas. Dos cracks vestidos de rojiblanco. Los dos con un futuro incierto. El belga porque está cedido. El hispano brasileño tendrá más de una novia futbolística que le tirará los tejos de cara a la próxima temporada. En el Manzanares se improvisa cada verano. La falta de continuidad en el proyecto se ha instalado en una entidad que está recuperando su condición de grande, pero que le falta ese puntito, el económico para serlo del todo. El Atlético, tristemente no puede quitarse la etiqueta de equipo vendedor.

El futuro de Courtois es el gran dilema.  Si se decidiese a ficharlo sería buena señal de que ha recuperado su ‘status’ en el firmamento futbolístico. En el césped sí lo ha hecho. Ahora falta conseguirlo en los despachos. Para bien o para mal, la decisión la tiene Mourinho. Pocos visos hay de una posible cohabitación del belga con Cech. A ‘Special One’ no le gustará revivir una versión ‘made in blues’ de la protagonizada por Casillas y Diego López bajo su dirección en el Real Madrid.  Courtois y Cech no están llamados para competir por la titularidad en el Chelsea. Uno le cederá el testigo al otro. La pregunta del millón es si Thiabaut tendrá paciencia o si aparecerá un equipo que esté dispuesto a echar el resto por él. El Atlético solo lo está a medias. Tiene sus cartas marcadas. No echará mano de ningún farol. Solo espera que el Chelsea baraje sus naipes y escoja el palo que más le convenga: el checo o el belga.

Mourinho tiene la palabra. Para eso le pagan. Por su doble vertiente de técnico y mánager general. Una década separan a los dos porteros del Chelsea. 31 por 21 años. Uno es la experiencia personificada. El otro, una realidad. Presente y futuro. Ambos tienen contrato con el Chelsea hasta 2016. El checo amplió el suyo el pasado ejercicio. El belga ha rechazado hace unos meses alargar su compromiso con los de Stamford Bridge. Mourinho tiene una buena papeleta: apuesta por uno y hacer negocio por el otro. Con el riesgo de que si se decanta por lo segundo estará reforzando a un rival directo. Hay una solución intermedia: prolongar la estancia de Thiabaut un año más en la ribera del Manzanares. A eso se agarran en el Atlético. Pero la marcha de Víctor Valdés del Barça y la posible salida de Casillas del Real Madrid pueden provocar un efecto dominó en las porterías del fútbol europeo. Y visto cómo andan en los que se colocan bajo los tres palos, el belga será una pieza codiciada.

Lo que es evidente es que si Courtois sigue cedido será un parche para Mourinho y para el Atlético.  El chico no se lo merece. 25 millones de euros tienen la llave de su futuro. Poniendo esa cantidad se resuelve el enigma. El Atlético no está en condiciones de ponerlos. Aparentemente. Es cuestión de prioridades. Como todos los equipos, los colchoneros prefieren invertir fuerte en un futbolista que sea su referencia arriba. Desde la marcha de Fernando Torres le ha salido bien la jugada: Forlán, Falcao y ahora Diego Costa. Al portero se le tiene menospreciado en el fútbol. Ahí está el ejemplo del ‘Balón de Oro’. Está descartado que lo puede ganar alguno. Y miren la relación de los últimos cancerberos que han resultado decisivos para sus equipos o selecciones: Khan, Buffon o Casillas. No me digan que el italiano no lo pudo conquistar en su día en vez de su compatriota Cannavaro. O el caso de Iker, que por lo menos, haber sido el tercero en 2011, tras el nivel exhibido en el Mundial de Sudáfrica que rubricó con su portentosa actuación en la final. Si no llega a parar las dos que hizo, la Copa estaría en Holanda y a Iniesta no se le aplaudiría en casi todos los campos del fútbol español.

Hace unas semanas le trasladé a un ex técnico de las categorías inferiores del Atlético si para él Courtois valía 25 millones de euros. “Ningún portero vale esa cantidad”, me contestó. Le recordé la cantidad de paradas decisivas que se convirtieron en puntos que el belga ha podido sumar para la causa colchonera. A continuación me expuso su argumento. “Si a un portero le rematan desde cerca es por culpa de los defensas.  En un córner, en una falta lateral, él debe dar la consigna a sus zagueros. Aquí no remata ninguno. Debe gritarles. Eso les inculqué yo a los míos”, me razonó. Por más que traté de ensalzar la figura del belga y otros colegas suyos no logré convencerle. “Pagar esa cantidad por un portero es una locura”, me espetó. Le recordé los 20 millones que pagó el United por De Gea. “Hay porteros de nivel, pero no hace falta gastarse tanto en uno. Date cuenta que en equipo grande intervienen como mucho en un par de ocasiones a lo largo de un partido, e insisto, si lo hacen desde cerca, es culpa de los defensas. Ese dinero hay que invertirlo en otros puestos: en el cerebro o en el goleador”, me dijo.

No seguí la conversación. Yo lo tengo claro. Fuera quien fuera en esta película me quedaría con Courtois. El belga hace grande al equipo en el que esté. Sí, quizás intervenga en un par de ocasiones en un partido, pero ahí está para resolver la papeleta. El año pasado más de uno le crujió por dos de los goles que CR7 le hizo en el Calderón. En su defensa, el que le hizo los tantos no es ningún ‘piernas’. Entiendo la economía de guerra instaurada en el Manzanares, pero da pena que un grande tenga prestado todo un jugadorazo. Un portero de 21 años. Que lleva tres años en Madrid y que gracias al Atlético ha tenido minutos para afianzarse en la portería. En este caso no hay derecho de formación, pero lo triste es que el Atlético ha moldeado al portero del futuro. Y no es suyo. Es del Chelsea. Courtois es su nombre.

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