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Al Atlético le interesa un triunfo del Madrid en el Clásico
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esplendorenlahierba | 19-03-2014 | 05:44

El Atlético juega dos partidos en uno en esta jornada. Justo cuando quedan diez para que acabe el curso. Se entra en el ‘tempo’ que tanto le gustaba a Luis Aragonés. “En las últimas diez jornadas es cuando se lucha por la Liga”, era una de las máximas en su libro de estilo. Antes del plato fuerte, a las 17.00 horas, será el turno para el Atlético, que debe rendir visita al colista. No será un aperitivo. Tampoco un cocktail. El Betis no saldrá a ponerle el triunfo en bandeja a Diego Costa, Courtois y compañía. A los de las 13 rayas se les verá con el cuchillo entre los dientes. Por la permanencia. Suena como hacerlo por el título. En el otro lado del césped, en el Villamarín, la tropa del Cholo debe buscar un nuevo triunfo para empatar al Madrid. Habrá metido presión. Habrá hecho su trabajo. Luego, ya duchado, tranquilito y con la zampa llena, le tocará esperar a que merengues y culés den buena cuenta de un partido de alto standing con todos los condimentos para ver un buen espectáculo; talento, músculo, polémicas y el otro fútbol. La mayoría en la ribera del Manzanares apostará por la x en la quiniela… No sería un mal resultado para los intereses colchoneros. Habría recortado distancias con unos y mantenido el margen con otros. Pero sería peligroso. Tres, por el título de Liga, son multitud.

Puede sonar a locura. Puede sonar a sacrilegio. Puede sonar a traición. Al Atlético le interesa que el domingo gane el Real Madrid el Clásico. Solo por un día. Por razones matemáticas. Por practicidad. Por razones logísticas. La Liga es cosa de tres en estos momentos. En el Manzanares deben pensar que ya es tiempo de eliminación. Que uno de sus dos partenaires suelte lastre, quede rezagado y deje que la lucha sea bicéfala. Quedarían nueve jornadas. Si el Barça pierde en el Bernabéu se pondría a siete puntos de los blancos, y a cuatro de los colchoneros (siempre y cuando los del Manzanares ganen al Betis).  La pelota estaría en el tejado del  Madrid al que le faltarían dos salidas complicadas: Sánchez Pizjuán y Anoeta. Al Atlético, que tendría que seguir con su política de ‘partido a partido’ tendría otras dos visitas de órdago: San Mamés y Mestalla. Saquen la calculadora para hacer números. Ahí se pueden reducir o aumentar las diferencias. Puestos así, con el Barça desahuciado, el Atlético debe presentarse en la última jornada liguera en el Camp Nou. Pongamos que sigue el codo a codo entre los dos clubes madrileños. ¿Se imaginan que merengues y colchoneros llegasen empatados o con un punto de ventaja para los del Cholo?

El morbo se dispararía al tener a los culés como jueces de la Liga. No me imagino una prima blanca. Tampoco al Camp Nou alentando a los suyos para doblegar al Atlético, y de paso, contribuir al alirón merengue. El otro invitado del baile, Espanyol, visitante en el Bernabéu, tampoco le veo primado por su poderoso vecino. En cambio, del otro lado del puente aéreo, Javier Aguirre aún guarda una parte del sentimiento rojiblanco en un rincón de su corazón. Ahí podría espolear y motivar a los suyos. Si el Atlético llegase con opciones reales al desenlace liguero no lo dudaría. Yo nunca apuesto, pero si ese día lo tuviera que hacer lo tendría claro. El futuro campeón vestiría de color rojiblanco. No veo a un Barça intenso y mentalizado por la victoria,  sabiendo que de rebote, beneficiaría a los de blanco.

¿Y si el Barça llegase vivo a la última jornada? El factor campo lo tendría a su favor. Llegados a este punto, a muchos, en el Atlético, les sabría a victoria el hecho ver al Madrid perdiendo la Liga en la última jornada a costa de una derrota colchonera. Me parecería absurdo. Ya me pareció patético lo vivido en 2007 con la goleada azulgrana, en forma de set, en el Calderón que trajo la decisión de Fernando Torres de dejar de vestir la zamarra colchonera . Es hora de quitarse complejos. De  pensar en rojiblanco. De volver a tener aires de grandeza. De no fijarse en el otro. En mirarse asimismo. De ser prácticos y quitarse el estigma de Quijote. El de Pupas pasó a la historia. Puede sonar a locura. Puede sonar a sacrilegio, Puede sonar a traición. Al Atlético le interesa que el Madrid gane el Clásico. Insisto. Por razones matemáticas. Por practicidad. Por cuestiones logísticas. El destino ha puesto un Barça-Atlético en la última jornada. Mejor optar a ganar una Liga que ponérsela a otro en bandeja a costa de echarse unas risas ante la desgracia del vecino de enfrente.