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El Barça acaba fichando a Sergio Busquets ante un supuesto interés del Madrid
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esplendorenlahierba | 14-03-2014 | 10:03

Unos meses antes de acabar la temporada, Sergio Lobera, que iba a dejar el cargo de director deportivo del Jabac, para encargarse del Juvenil Nacional del Barcelona, tenía claro que deseaba contar con Sergio. Tenía base de sobra y fundamentada acerca de lo que podía aportar al equipo blaugrana, y sobre todo, de su potencial. El técnico realizó la pertinente solicitud a sus superiores, plasmada en el consiguiente informe. El Barcelona tenía preferencia por cualquier jugador del Jabac, por lo que en caso de que Sergio fuera fichado debía redactarse el contrato tipo para estos casos. Según el mismo, el club de Terrassa iría cobrando una cantidad económica en base a la progresión del futbolista. El tiempo jugó a favor de la entidad presidida por Carles Mota que se llevó un buen pellizco. En el Jabac siguen atentos, pues un futurible traspaso de Sergio fuera de nuestras fronteras le reportaría una millonaria cantidad. “No estaría nada mal que se fuera al Chelsea o al City”, dicen irónicamente, desde sus oficinas.

En la entidad azulgrana había división de opiniones por su llegada. No las tenían todas consigo para llevar a cabo su contratación. Hubo quien no veía apto a Sergio para jugar en el Barça. Rodri, un contrastado técnico y ojeador de talentos de la casa, dio su aprobación, pero no fue suficiente. Lobera, que conocía a la perfección a Sergio, pues había seguido su evolución en los últimos tres años no se rindió e insistió para que cristalizara su fichaje con argumentos sólidos que reflejó de manera detallada en su informe. Pasaron las semanas y no había noticias positivas acerca de su fichaje. Es más, estaba bien más fuera que dentro.

De la noche a la mañana, la situación dio un giro de 180 grados. Fue nombrar a la bicha y los  acontecimientos se precipitaron. El presunto interés del Real Madrid por Sergio hizo despertar al Barça, que temeroso de que el eterno rival se pudiese llevar al chico, aceleró su contratación. “Informé al Barcelona que el ojeador que tenía el Real Madrid por Catalunya se había interesado por Sergio. Él sabía que el equipo blanco tenía pocas opciones al ser nosotros un club colaborador de los azulgranas, pero si en el Barça no querían al jugador, yo no podía ponerle freno a su futuro si llegaba el interés de otro equipo”, afirma Mota. Dicho y hecho. El Barça cerró el fichaje en un abrir y cerrar de ojos. Sergio veía cumplido su sueño por una maniobra rocambolesca. Fue el primer guiño que la Diosa Fortuna le dio al de Badía para su llegada a la primera plantilla azulgrana. Luego habría otro. Sería tres años después.

 Lobera, ajeno a este movimiento, había logrado su propósito. El Barcelona le agradecerá eternamente su insistencia para que Sergio recalase allí. A él, y a Carles Mota, presidente del Jabac.  “Cuando él llegó aquí teníamos claro que debía jugar como media punta o en el medio. En el Lleida había jugado más adelantado. Llegó a hacerlo como delantero centro. No le costó adaptarse a la nueva posición en el centro del campo. Ya se le vio también cuando debutó en el primer equipo. Parecía que había jugado toda la vida en el primer equipo”, dice Lobera. Apodado como ‘el ganalotodo’, Lobera, zaragozano de nacimiento, abandonó el fútbol a los 15 años para prepararse para el banquillo. Ingresó en el Barcelona como técnico con 23 tras despuntar en el Jabac. Su primer destino fue el Alevín con el que ganó el Mundialito celebrado en Maspalomas (2001). En ese torneo se eligió como mejor jugador a Jordi, que actuaba como interior izquierdo. Su apellido: Alba. En 2002, el mismo equipo ganó la Liga, la Copa de Catalunya, el Torneo de Brunete y la Donosti Cup. En sus filas comenzaron a despuntar jugadores como Bojan o Cristian Tello. Durante dos años, el equipo  al que bautizaron como ‘Los Invencibles’, no perdió ningún partido. Acabada esta etapa inició una nueva en el Infantil que se vio salpicada con títulos. El 17 de enero de 2004 el Espanyol acabó en el Mini Estadi con la impresionante racha de 102 victorias consecutivas de Lobera en el fútbol base azulgrana.

En 2005, Lobera fue ascendido al Juvenil B donde contó aparte de Sergio Busquets, con jugadores como Alberto Botía, Raúl Baena, Daniel Toribio o Iago Falqué. El técnico radiografió al Sergio de aquel momento al que puede verse en la actualidad. “Tenía mucho carácter. Tácticamente era muy inteligente. Su mejor virtud es que él sabe hasta dónde puede llegar. Hacía un fútbol fácil, como ahora. Es el ‘4’ evolucionado que ha caracterizado tanto al Barça con los Milla, Celades, Guardiola… Daba mucho equilibrio en el juego. Era muy completo tanto a nivel defensivo como ofensivo. Era muy agresivo, lo que le llevaba a recuperar muchos balones. También aportaba mucho en el aspecto ofensivo”, precisa.

Ya de azulgrana, Sergio brilló con luz propia en su primera campaña. Como es natural pagó su adaptación al club. No fue titular en los primeros encuentros, pero poco a poco, se fue ganando esa condición. 26 partidos y cinco goles fue su bagaje. Sergio grabó en su memoria un consejo que le dio su padre: “Tú trabaja. Si trabajas siempre tienes premio”. Tres características dejó patente en ese curso: lucha, buen juego aéreo y llegada.   “Estuvo casi todo el año en el B, pero los últimos meses, los disputó con el A. Ya lo hizo en el mediocampo. Estuvo a un gran nivel”, comenta Lobera. Éste, junto a Nico, formaron un tándem de cazadores de talentos para la causa blaugrana. Cristian Tello, Isaac Cuenca, Marc Bartra o Sergio Busquets, entre otros, fueron algunas de sus descubrimientos. A sus órdenes pudo aleccionar a Messi, Piqué, Pedro, Giovani y Jonathan dos Santos, Víctor Sánchez, Fran Mérida, Dani Pacheco, Alberto Botía, Víctor Ruiz, Raúl Baena... En 2005 abandonó el club. Su último cometido allí fue ser el segundo de Juan Carlos Pérez Rojo en el C. Años después estuvo en las quinielas para ser en segundo de Tito Vilanova, con el que coincidió anteriormente en la Unión de Fútbol Jabac I Terrassa. El primero desempeñó funciones de director deportivo, acabó sustituyendo al segundo una temporada después, tras fichar por el Barcelona. Lobera dirigió después al San Roque de Lepe, Ceuta y actualmente lo hace en Las Palmas. En 2012 le colocaron como segundo de Tito Vilanova. “Hubo rumores, en algunos periódicos lo dieron por hecho, pero directamente a mí, no me dijeron nada”, mantiene el ahora técnico amarillo.

*Un extracto de ‘Sergio Busquets, el guardián del Barça’, libro escrito por Francisco J. Molina y publicado por la Editorial Alposte.