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Otra vez habrá que sacar la manguera
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esplendorenlahierba | 14-02-2014 | 10:57

Tres vocablos nuevos tiene el fútbol. En especial, para reavivar las tertulias y los debates futboleras. Al penalti, expulsión u al otrora ‘orsay’ (fuera de juego en nuestros días) abren paso nevera, mechero o ‘mecherazo’ y manguera. Vayamos por partes. A la nevera se la relaciona con castigo. Es la forma que tiene el CNA (Colegio Nacional de Árbitros) de tirar de las orejas al trencilla de turno que no ha tenido una buena actuación. Es una manera de ponerle mirando a la pared. Un mes se le aleja de los terrenos de juego. A Ayza Gámez  se le refrescaran las ideas con su entrada en la gélida cámara. Su redacción del acta, y posterior cambio de versión en lo referente a la acción que supuso la expulsión de CR7 fue el detonante.

A Ayza Gámez le quedará el consuelo de que no estará solo en la fría nevera. Fernando Teixeira Vitienes va acompañarle. Ambos se intercambiasen sus experiencias. Será una buena terapia de autoayuda. Quedó demostrado que el trencilla cántabro se equivocó a la tercera potencia en Almería y con el agravante de que Competición le quitó la roja a Aranzubía la roja que le mostró por un inexistente penalti.  Entiendo que cuando un colegiado la ‘caga’ la debe pagar. A los futbolistas y entrenadores se les sanciona cuando sacan los pies del tiesto, y los de otrora de negro, no deben ser una excepción. Está claro que jugamos con el error humano. El de los colegiados, futbolistas y técnicos. Pero los del silbato tienen que apechugar con los suyos. Para eso son profesionales. En su defensa, es cierto que se magnifican si el perjudicado de turno van de blanco o azulgrana. Ahí entran la fuerza de los entornos. Periodismo de bufanda. Lo que no se me mete en la cabeza es que a un jugador le caiga un partido por golpear a un contrario y dos por darse varias palmaditas en su cara. Habría que darle una vueltecita al reglamento disciplinario.

Pasemos al ‘mecherazo’. El artilugio que servía para dar lumbre, como decían nuestros progenitores, ahora se utiliza para dar en la cabeza a un futbolista. A este paso, se va a prohibir su entrada en los estadios. Vuelta a lo ‘retro’: el retorno de las cerillas. Lo del agresor de CR7 es de nota. Buena puntería y rapidez de movimientos. Todo un prototipo de protagonista de una película de acción. Como lo de su fuga. Un estadio repleto de cámaras de seguridad y con una vigilancia blindada tanto a nivel privada como pública, que son incapaces de echarle el guante. Inaudito. Como también la complicidad de los que le rodeaban. No es justo que una afición pague por la conducta  irreprochable de un individuo, pero debemos ser todos más solidarios. Ayudar a una anciana a cruzar la calle, a protestar ante un desahucio, a dar unas monedas a alguien  que pida en la calle, pero no,  a dejar escapar a alguien, que desde el anonimato, utiliza un mechero para lanzárselo contra alguien e irse del lugar con la mayor normalidad del mundo. Lo triste del caso, es que más de uno aplaudió la acción por dar al personaje en cuestión. Tampoco vale la coartada de que a Courtois le alcanzaron en la final de Copa. Cuando nos interesa nos agarramos a los antecedentes. Al fútbol se va a animar, a disfrutar a defender con pasión unos colores. Hay que aplaudir la imaginación y no la barbarie. Los que van  con ganas de armarla, mejor que se queden en su casa. En todos los campos.

Y lo de la manguera. Un clásico en la RFEF. Todos los años toca sacarla para apagar el fuego de la final de Copa. Las cabezas pensantes de nuestro fútbol nos han vuelto a sorprender con su ingenio. En esta edición eligieron el 19 de abril. Sábado. Santo, para más seña. Desde el pasado mes de julio la designaron. Se les olvidó mirar el calendario. Ese fin de semana hay jornada de Liga. Y encima. la siguiente semana se juegan las semifinales de la Liga de Campeones en la que pueden estar Real Madrid y Barcelona. Uno jugará el martes. El otro, el miércoles. Guerra dialéctica entre clubes y entornos, pues habrá 24 horas de diferencia de descanso entre unos y otros. Unos lumbreras los que deciden la fecha de la final. Se nota que somos españoles. Improvisar sobre la marcha nos encanta.  Y reunirnos. Este nuevo desaguisado se solucionará en una cita fijada la próxima semana No hagan planes hasta el cambio  de fecha. Menos mal que en la RFEF saben dónde está la manguera. Algo que desconocía Sacha Distel en los 60 con su popular melodía y sus posteriores versionarios.