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Bienvenido a la República Independiente del Atlético
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esplendorenlahierba | 10-01-2014 | 09:15

El partido de mañana no tiene que envidiar nada al cacareado Clásico al que en un sinfín de ocasiones se etiquetó como ‘el partido del año’ o ‘el del siglo’. Unos cuantos hemos vivido en muy espacio reducido de tiempo. En el de mañana se mantiene el Barça, pero esta vez su partenaire no irá de inmaculado blanco. El guion liguero le ha cambiado de pareja.  Viste de rojiblanco. No tiene futbolistas de tanto glamour, pero en su esencia, rezuma la palabra equipo. Once guerreros identificados con unos colores. Un conjunto que no deslumbra por su juego, pero que funciona con la precisión de un reloj suizo y responde a la fiabilidad de un coche alemán. Nadie contaba con él, pero está animando el cotarro y quiere acabar con la teoría del bipolaridad de la Liga. Pese a que su líder, tildó la competición de “aburrida”, pasito a pasito, partido a partido, victoria a victoria, el Atlético se va a disputar contra el Barça el honorífico título de campeón de invierno. Adiós al bipartidismo. Bienvenido a la República Independiente del Atlético. Aire fresco y nuevo a la competición.   

Los rojiblancos llegan a esta cita con otras sensaciones. Llevan tres partidos con el gancho. Los ganó sin brillantez, pero puestos a sacar una lectura positiva, los hubiera perdido en el pasado. Encima, la fortuna está de su lado. Juanfran podrá jugar. Le quitaron la tarjeta. En algunos focos del barcelonismo sacan los cleenex. Algunos comienzan a poner excusas y a ver fantasmas antes de que ruede el balón. Tienen motivos. Enfrente hay un rival sólido, que sabe lo que tiene que hacer en todo momento, que aúna compromiso, brega y talento. Y que no estará solo. 54.000 almas tratarán durante hora y media que el cielo, para unos, y el infierno, para otros, confluyan en la caldera del Calderón. “Se va acabar, se va acabar, la dictadura del Real”, se cantó desde la grada más radical a principio de la década de los 90. En efecto, finalizó. ‘La Quinta del Buitre’ dio paso al dominio del ‘Dream Team’. El Atlético,  en la segunda década del Siglo XXI, se presenta como amenaza real al triunfal Barça. 90 minutos para seguir soñando. 5.400 segundos para que el ‘Cholismo’ siga repicando el “partido a partido” que proclama su líder espiritual y que enerva a sus dos rivales y entornos. Simeone prefiere pasarle la presión a Barça y Madrid. De puertas para dentro el discurso es otro. No quiere ver la relajación en un vestuario al que ha decorado en sus paredes con el gen ganador.

En el otro lado, el Barça parece haber recuperado un brillo que supuestamente había perdido.  Un juego que ya no hipnotiza por su magia y que guardó en el armario sus mejores galas lucidas con Guardiola. La cosa pudo ponerse fea tras un par de derrotas,  los rumores del posible retorno de Martino a Rosario el próximo verano, y las bajas de Messi  y Víctor Valdés durante dos meses. Hubo quien vaticinó la caída del imperio azulgrana.  Llegó la hora de Neymar y el pique Alexis-Pedro se vio traducido en un puñado de puntos que han ayudado para no acordarse de Leo y mantener el pulso con el Atlético, y a raya al Madrid, a cinco puntos.

Messi reapareció el jueves y en 30 minutos le partió la cara al Geta y trató de reivindicar su corona al Balón de Oro. “Ahora podrían ampliar en un mes más el período de votación”, pensó más de un culé. El argentino ha regresado con nuevo look. Más delgado, más musculoso y con una “mirada asesina”. En el Manzanares tienen la suya. No es la de una pulga. Es la de una fiera, la de un animal. Diego Costa. La cosa promete. Y mucho más. Xavi, Iniesta, Cesc, Alexis, Pedro, Neymar, en un lado del césped. Y Koke, Arda, Gabi, Raúl García, David Villa,  en el otro. Más que el ‘partido del siglo’ o el del año’ puede ser el ‘partido del cambio’. Pero lo bueno, pase lo que pase, se dé el 1X2, habrá aún una apasionante segunda vuelta con tres equipos luchando por el título. ¿Alguien se lo imaginó en agosto? Sí, solo uno. El que tiene un discurso repetitivo. El del “partido a partido”.  Ese señor vestido de negro. El gran jefe indio: Diego Pablo Simeone. El culpable de un nuevo movimiento bautizado como  ‘Cholismo’ que rige, domina y triunfa en la República Independiente del Atlético.    

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