img
El Clásico, una cuestión de fe
img
esplendorenlahierba | 25-10-2013 | 08:40

Barça y Real Madrid no llegan para tirar cohetes al primer Clásico 2013-14. Los azulgranas no enamoran y los blancos no arrancan. Unos han perdido brillo de antaño y los otros no saben aún a lo que juegan. ‘Tata’ Martino y Carlo Ancelotti se estrenan en el duelo más mediático del planeta fútbol. Tanto el libro de estilo del argentino como el del italiano necesitan un buen repaso de sus discípulos. Veremos quien saca la nota más del parcial de mañana y luego el que llega mejor hasta el parón navideño. Ahí se verá quien aprueba y quien suspende la primera evaluación del curso liguero.

El Barça vuelve a ser humano y saldrá mañana con la etiqueta de favorito. No por sensaciones sino por su condición de local. Ya se sabe que la lógica no tiene mucho fundamento en un envite de esta guisa. Un detalle, un golpe de suerte o una genialidad pueden decantar la balanza de un lado a otro. A 24 horas del duelo, incertidumbre total. Y mucho más por lo que unos y otros mostraron en sus respectivos partidos continentales que sirvieron de aperitivo para el sábado. Decepcionante. Seguro que el pasado martes, los seguidores madridistas se frotaban las manos viendo el  Barça en San Siro. Y lo mismo, al día siguiente los azulgranas, tras la pírrica victoria merengue ante la Juventus. Tanto unos como otros no convencieron dentro y fuera del césped. En lo primero, lagunas en la zona defensiva, escasa creación de juego, y arriba, dependencia excesiva de sus cracks. En lo segundo, Piqué y Arbeloa hicieron de portavoces. Patéticos. El azulgrana daba como bueno el 1-1 contra el Milan. El Barça fue dueño y señor del balón, pero tanto sobeteo no sirve para nada si no se tira a portería. Lo del balón prisionero ya cansa un poco. ¿El Barça se contenta ya con empatar? Por su parte, el madridista explicó que el bajón de juego en el segundo tiempo ante un rival en inferioridad numérica se debió a que ya se reservaban ya para el Camp Nou. Excusa barata. Poca personalidad en el centro del campo blanco ante una Juve que guardó en el armario el aburrido fútbol  italiano de antaño. A Conte se le hizo añicos el invento por la expulsión de Chiellini. El Madrid, que acabó pidiendo la hora con uno más, respiró y vivió de las rentas. Rácano. Vulgar. Un plan que no seduce para asaltar el Camp Nou. El Bernabéu, a falta de fútbol, acabó aplaudiendo a Pirlo.

Otro que se llevó aplausos, pero de su afición fue Kaká. El brasileño resucitó, dejó pinceladas hasta que le aguantó el físico y desnudó a la zaga azulgrana en un par de acciones. Lo que hay que ver. Kaká no daba pie con bola en el Bernabéu y fue ponerse la ‘rossonera’ y bailó a Mascherano y Piqué en la acción del gol de Robinho. Algo que no hizo vestido de blanco. Más de un merengue debió de jurar en hebreo al ver las prestaciones del brasileño.

Barça y Madrid llegan con dudas, pero por lo menos tiene donde agarrarse. Unos a Messi. Otros a Cristiano. Cada uno defiende un dogma. Tiene sus creencias. Dos líderes espirituales. Ambos predican con el ejemplo: competitividad, afán de superación, profesionalidad y siguen haciendo milagros en forma de goles. 12 lleva el argentino por los 14 del portugués en este arranque de temporada. ¿Qué pasaría si no jugasen mañana? Por ellos, el Clásico es una cuestión de fe en tiempos de dudas en el puente aéreo. El ‘10’ y el ‘9’ mueven la religión culé y merengue, respectivamente. Su palabra es el gol. Lo que hagan va a misa. Son los más queridos, los más odiados, los más buscados. Su duelo será una batalla dentro de la gran guerra Barça-Madrid. Ampliar la renta y reducirla, es el quid de la cuestión. Como tercera opción quedan las tablas. Dependiendo de cómo se desarrolle el partido será bien o mal vista.

Pero hay una tercera religión: la colchonera. En la sombra, el Atlético también juega este partido. Un ‘2’ en la quiniela le pondría en bandeja el liderato, pero casi nadie en la ribera del Manzanares se colocará hipotéticamente la camiseta blanca en la hora y media que dure el duelo. La prueba sería durísima si fuese la última jornada con el título en juego. Tal y como están las cosas ahora. Es un supuesto. Mejor volver a la realidad. Los radicales colchoneros desean un 1 en la quiniela, porque ya se sabe que al eterno rival ‘ni agua’, aunque la inmensa mayoría tendrá la X. Luego habría que ganarle al día siguiente al Betis y presumir de ‘number one’. Buenos y malos recuerdos me traen a mí esto. No quiero ser agorero, pero me da un tufillo que los del ‘Manque pierda’ la pueden liar.