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Mañana es el día: crucemos los dedos, unamos las manos
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esplendorenlahierba | 06-09-2013 | 16:04

Madrid fue bronce en Singapur (2005) y plata en Copenhague (2009). Mañana, el oro nos espera en Buenos Aires. No es prepotencia ni chulería castiza. Es un deseo. El sueño olímpico debe hacerse realidad en la capital argentina. Crucemos los dedos, unamos las manos. Nuestra candidatura está preparada para afrontar el reto. Necesitamos el O.K., la bendición, la luz verde. No se arrepentirán, seguro. Mañana es el día.  Crucemos los dedos, unamos las manos. Ojalá que no haya una nueva pesadilla, pero si lamentablemente se diera, que la ganadora sea Estambul. Veo injusto que una ciudad que haya albergado las Olimpiadas repita. Ya nos sucedió vivir esa experiencia con Londres.

Me imagino las calles madrileñas engalanadas, decoradas y llenas de gente en agosto de 2020. La Plaza Mayor, La Plaza de España, la Cibeles, Neptuno… testigos de excepción de una cita histórica. Y los madrileños y españoles abriendo bien los ojos para no perdernos un solo detalle. Madrid, una ciudad hospitalaria, lo lleva en su ADN, no dejará indiferente a los fututos visitantes y deportistas. Nuestros monumentos, museos, teatros, restaurantes, bares, tabernas… Abriremos nuestras puertas y corazones. Un torrente de entusiasmo y vivencias nos esperan entorno al atletismo, natación, gimnasia, baloncesto, balonmano, ciclismo, judo, hockey, fútbol… y demás especialidades deportivas. Os esperamos a todos. Pero antes, hay que regresar al presente. A Buenos Aires. Y que el reloj no se pare a las 22.30 horas.

El lema escogido para la candidatura en 2012 fue “Preparados para ti”. Lo estuvimos entonces y lo estamos para 2020. Por ingenio, talento, trabajo y constancia. Somos españoles. Un orgullo. Siempre nos quedará grabada la preguntita de marras del Príncipe Alberto de Mónaco sobre la respuesta a un hipotético ataque terrorista durante la celebración del evento. Luego, el delegado griego Lambis Nicolau se equivocó a la hora de pulsar el botón para votar a nuestra candidatura. Anécdotas en nuestro camino olímpico.

El  reto de 2016 se frustró al ser elegida Río de Janeiro (66 votos por 32). Tokio, que como nosotros persigue el sueño, y Chicago quedaron apeadas en las dos rondas anteriores en octubre de 2009 en Copenhague.  Nos la prometíamos felices. Sobre todo, tras la primera votación al vernos con 28 votos por los 26 que logró la ciudad brasileña. La corazonada no se cumplió finalmente. La fiesta preparada en La Plaza de Oriente de Madrid se suspendió. La gente se marchó de allí desolada. Nos llevamos un buen palo. Nos vimos ganadores.

Algo pasa de nuevo esta vez. El proyecto es atractivo. Nuestro deporte está de moda. La insistencia también nos avala.  Hay que ser positivos. “A la tercera será la vencida”, seguro. Esperemos que el Príncipe Alberto de Mónaco nos eche una mano de manera indirecta. Tampoco es cuestión de deber algo a este personaje. Si somos la ciudad elegida que sea porque el proyecto ha convencido y enamorado. Eso sí, que su alteza monegasca sea consecuente. Que vuelva a ser ocurrente con sus preguntas a las otras candidaturas. Y como parece que le va el tema de la seguridad que interrogue a Tokio sobre la posible repercusión ante una fuga de la central nuclear de Fukuhsima. Y que haga lo propio con los turcos. La proximidad con Siria y el posible conflicto bélico está ahí latente.

Madrid y España necesitan nuevos y buenos aires. Y pueden llegar desde la capital argentina. La celebración de los Juegos sería un buen impulso. Tendríamos un ‘leif motiv’ . Un rayo de luz ante tanto hastío. Baata ya de hablar de crisis o corrupción.  Queremos oir hablar de Olimpiadas en Madrid. Nos esperarán siete años de esperanza. El sueño de una generación. Hay quienes dudas sobre su viabilidad. Otros ponen el grito en el cielo sobre posibles beneficios para unos pocos. No importan los políticos u otros personajes que salgan en la foto. Por una vez, rememos todos en la misma dirección. A la larga, todos saldremos ganando. Económica, social y moralmente. Siempre nos quedará grabada en la memoria que fuimos el centro del mundo del deporte durante tres semanas. Nos merecemos este premio. Por tercera vez. Esta vez, será la vencida. Mañana, todos ante el televisor. Crucemos los dedos, unamos las manos.