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'El Guaje' se merece que le canten 'Illa, Illa, Illa, Villa Maravilla' en el Calderón
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esplendorenlahierba | 19-07-2013 | 09:03

En La Romareda y Mestalla se hizo clásico un cántico coreado desde la grada: ¡Illa, Illa, Illa, Villa Maravilla! Sinónimo de que el asturiano, que lucía el 7 en su espalda, había visto puerta. Una versión del ritual y homenaje que se tributa a Juanito en el minuto 7 de cada partido que el Real Madrid disputa en el Santiago Bernabéu Ahora, con ‘El Guaje’ vestido de rojiblanco me surge una pregunta. Sí, es un poco morbosa. ¿El ‘Illa, Illa, Illa Villa Maravilla! Se oirá en el Manzanares?

Me temo que no. No veo a la parroquia colchonera entonando este grito de guerra a su nuevo referente. No es cuestión de tener problemas con el copyright del vecino. En la grada hay talento e imaginación. Torres, Kun, Forlán y Falcao tuvieron su cántico personalizado. Villa lo tendrá ahora. Habrá que esperar al 24 o 25 de agosto ante el Rayo Vallecano. Veremos por dónde nos sorprenden los entusiastas hinchas del fondo sur. . En los dos años que estuvo en el Camp Nou se acortó: “¡Villa, Villa, Maravilla!” se le dedicó al asturiano. En su primera sesión en Segovia un puñado de seguidores colchoneros le recibieron con la versión culé. Seguro que se decantaron por ella tras escuchar a Los Berrones, grupo asturiano que compusieron ‘Villa Maravilla’ una canción en honor de su paisano.

Una década después, ‘El Guaje’ vuelve a sus colores, a sus orígenes. Tras enfundarse dos camisetas blancas (Zaragoza y Valencia) y una azulgrana (Barcelona) se pone nuevamente la rojiblanca. La del Sporting fue la de su estreno. Del Molinón se marchó a La Romareda por tres millones y la cesión de Bilic. Diez después, dejó el Barça por el Atlético por 2,1 kilos (luego 2,1 y 1 más). Para nada se ha devaluado. Es cuestión del prisma con que se quiera ver si es un buen o mal negocio. Todos han salido beneficiados. El Barça se ahorra su millonaria ficha, pese a que pudo haber sacado más tajada por su venta, el Atlético logra un ‘9’ a precio de saldo y el futbolista recala en un destino donde se le quiere. Ya lo ha palpado.

Un David Villa que siempre ha tenido tirón. Ya lo notó en su presentación con el Atlético. Pero la cosa viene de antes. El asturiano transmite buenas sensaciones ante sus seguidores. Cuando debutó con el Sporting B fue casi toda la población de su Tuilla natal a verle. Luego, en Zaragoza, Valencia y Barcelona fue muy querido por sus aficiones. Un tipo que escupe más de la cuenta al césped, con el rostro siempre serio, tenso y que pone caritas si no le pasan el balón. El gen del goleador.

El asturiano es muy admirado. Quizás no sean sólo por sus goles, profesionalidad y compromiso que pone defendiendo la camiseta que lleve en ese momento. Villa es una persona que  ha sabido ganarse a la gente fuera de los terrenos de juego con gestos. Es una persona concienciada con la sociedad. Ahí está su granito de arena en la campaña ‘Apadrina un Niño’ de la ONG Intervida, su colaboración  con UNICEF en la lucha contra la desnutrición infantil,  su padrinazgo en una edición de ‘Los Relatos Solidarios’, cuyos ingresos se destinan a varias causas benéficas y Ongs , su dueto con Ana Torroja interpretando ‘Insurrección’ del ‘Último de la Fila’ para recaudar fondos para la construcción de escuelas en Mali dentro del proyecto solidario ‘X1Fin: Juntis por Mali’ o sus partidos navideños benéficos de fútbol sala que enfrenta a sus amigos contra los de Mejuto González y cuyos ingresos van destinados a La Cruz Roja.

Lo dicho, un tipo que se ha ganado el respeto y la admiración. Una maravilla de persona. No lo digo por la manida rima de su apellido con el adjetivo de marras. Lo ha demostrado con sus otros goles fuera de los terrenos de juego. Goles que también hace felices a niños y mayores. Sólo por su forma de comportarse fuera de los terrenos de juego se merece que le canten “¡Illa, Ila, Illa Villa Maravilla!” en el Manzanares. Aunque sea sólo por un día. Morboso que es uno.