Skip to content

Croacia, campeón

2012 August 12
por
Acaba la competición y es hora de hacer balance. Croacia se ha colgado el oro, Italia, la plata, y Serbia el bronce. Totalmente justa la victoria de los croatas. Han ganado todos los partidos, han defendido com0 nadie y han mostrado una gran fortaleza ante todos los rivales. De hecho, el único partido en el que temieron por el resultado fue el que jugaron contra España en la fase de grupos en el que ganaron por un gol gracias al error arbitral que no dio por válido un tanto de Iván Pérez a falta de ocho segundos. Quién sabe qué hubiera pasado en el torneo si España llega a empatar aquel partido. Nunca lo sabremos, pero puede que a España le hubiera ido mejor. En vez de Montenegro, se habría enfrentado a Hungría o incluso a EEUU en cuartos y es posible que hubiera disputado una medalla. Pero eso es hablar a toro pasado y de nada sirve ya. Como tampoco sirve reflexionar sobre qué hubiera pasado si España se llega a tomar más en serio su partido ante Italia. Hoy sabemos que Hungría era más accesible y que nos la habríamos jugado contra Serbia. Los serbios estaban llamados a hacer algo grande, pero se encontraron con Italia en semis. Los transalpinos han ido de menos a mal y han jugado unos grandes cuartos y unas grandes semis. Son un clásico y ejercen de conjunto poderoso. Aunque Croacia ha sido mucha Croacia y se ha colgado el oro con merecimiento. El waterpolo es toda una religión en Croacia y el pequeño estado balcánico por fin ha ganado un oro. Dicen que en Croacia, en las localidades costeras, los niños no van al cole con un balón de fútbol, como aquí, sino que llevan una pelota de waterpolo. Cuando acaban las clases, se dirigen al puerto y se ponen a jugar. El viejo y gran Samic Barac al fin respirará tranquilo y podrá retirarse porque ahora sí ya es campeón olímpico.

Siempre divididos

2012 August 7
por
No me han gustado nada unas recientes declaraciones de uno de los técnicos más veteranos de la natación española, Joan Fortuny, entrenador de Erika Villaécija, que que ha dicho que la actuación estelar de Mireia Belmonte no es suficiente para salvar los muebles del conjunto de la selección de natación en Londres. Vaya por delante que Fortuny no ha podido viajar a Londres por desavenencias con la federación y en sus palabras se le escapa un cierto resquemor cainita, pero no me gusta el tono. "Con estas medallas mo podemos decir que estemos estupendos, casi todos se han ido a casa a la primera". Es un clásico, desde siempre, las luchas de poder, los celos entre técnicos y federativos y sus piques internos han afectado a los deportistas, que se ven metidos en guerras de las que tendrían que ser ajenos. Pero además, la reflexión de Fortuny es falsa. Al margen de las dos medallas y la tercera final de Mireia, que son históricas, están los dos novenos puestos de Melania Costa en 200 y 400 libres, que deberá refrendar en los próximos campeonatos (aún tiene 23 años) y que si hay progresión se verá que han sido unos fenomenales novenos puestos. Además de tres décimos puestos, uno de ellos el relevo de 4x200, una prueba que mide el nivel del equipo, así como el de Erika en 800 y el de MIreia en 200 estilos. Y sin olvidar que Judit Ignacio, Duane da Rocha y Beatriz Gómez se metieron en semifinales. Y aún faltan las aguas abiertas. Otra cosa es la categoría masculina, que sólo ha firmado las semis de Wildewoer  en 100 espalda.

La FINA más rancia

2012 July 31
por
Una vez más, queda demostrado que hay deportes que apuestan por adaptarse a los nuevos tiempos y otros que siguen anquilosados en sus viejas estructuras. Nunca he entendido por qué el fútbol ha tardado tanto en tomar la decisión de dejar de ser un deporte tan carca desde el punto de vista reglamentario/tecnológico y por qué se ha negado por activa y por pasiva a aceptar el ojo de halcón que tan bien funciona en el tenis. En waterpolo pasa lo mismo. La Federación Internacional de Natación (FINA) ha desestimado el recurso presentado por la delegación española tras el gol fantasma de Iván Pérez y el motivo que ha aducido es que no tiene potestad para rearbitrar un partido ni para modificar el resultado de una acta si ésta ya se ha firmado. Está claro que si el reglamento no lo permite, es muy difícil que en medio de unos Juegos, los 'atareados' miembros de las federaciones se pongan a trabajar para buscar soluciones a un problema que resulta absurdo. En pleno siglo XXI, con los medios tecnológicos que hay a disposición del deporte, hay disciplinas que aún dependen del buen ojo de un señor del que es muy lícito dudar de su imparcialidad. Las autoridades deportivas siguen sin poner la tecnología al servicio del deporte y así nos va, con bochornos como el de este mediodía. Todo el mundo ha visto en la TV de la piscina que era gol, pero da igual. El señor colegiado manda. Y mientras, a la FINA lo único que le importa es negociar buenos contratos televisivos. Esa es su labor. Lo que le pase a su deporte ni le va ni le viene.

Injusticia en los relevos

2012 July 30
por
Impactado aún como estoy por la gesta del equipo francés en los relevos de 4x100 libres, no puedo dejar de pensar en dos grandes nadadores como son Bernard y Stravius. Compitieron en las semifinales, metieron a su equipo (el francés) en la final, y sin embargo, la injusticia que impera en el olimpismo internacional no les concede el honor de subir al podio a recoger una medalla de oro que también debería ser suya. ¿La razón? Que en la final fueron sustituidos (con razón) por Agnel y Gilot. ¿Acaso Pepe Reina o Víctor Valdés no subieron al podio a recoger su medalla como campeones del mundo o de la Eurocopa? Que yo sepa no jugaron ni un minuto en esos campeonatos y nadie duda de que merecen la medalla, porque son integrantes de un equipo. En este caso pasa lo mismo. Los citados Bernard y Stravius no disputaron la final, pero sí la semifinal. Gracias a ellos, Agnel y Gilot pudieron hacer un gran relevo por la tarde porque dieron descanso a las estrellas del equipo. Lo mismo ocurre con la plata de los norteamericanos. En semis utilizaron un cuarteto y en la final, otro. ¿No merecen todos la medalla y subir al podio? La justicia deportiva, en este caso, creo que brilla por su ausencia.

Cavic, eres mi ídolo

2012 July 27
por
Reconozco que siempre me han atraído los tipos que van a la contra. Los que no se casan con nadie y, lejos de callarse, denuncian las injusticias. Milorad Cavic, nadador serbio que ganó la medalla de plata en 100 mariposa en Pekín, es uno de ellos. No lleva ni 48 horas en Londres y ya ha soltado más verdades por la boca que muchos otros en mucho tiempo. Está ante su gran oportunidad, la de quitarse la espina del robo que sufrió hace cuatro años, pero ni aun así se queda calladito. El papel de nadador pelota que asume lo que le manden desde el gran establishment de la poderosa FINA no va con él. Lo que le pasó hace cuatro años no tiene nombre. Bueno sí lo tiene: robo a mano armada. Llegó mano a mano con Phelps en la brazada final de los 100 mariposa y Cavic tocó antes la pared, pero no lo hizo con la suficiente fuerza, según los jueces, por lo que físicamente llegó primero, pero Phelps golpeó con más fuerza y se llevó el oro. El reglamento puede decir que para que se considere que el nadador ha tocado la pared debe ejercer una fuerza equivalente de 1,5 a 2.5 kilos. Eso estaba muy bien, en los Juegos de Moscú, por ejemplo, o en Montreal, pero supongo que en la era de la tecnología en la que estamos ahora no hace falta instalar sensores en las paredes que sean tan exigentes. Cavic tocó primero, y él debería ser el campeón. Si no lo es, es porque en la natación, como  en todos los deportes, hay muchos intereses económicos. "La única protesta que yo he hecho es que Omega es patrocinador suyo (de Phelps). En esta situación habría un conflicto de intereses para ellos en apoyarme . Espero que éste sea un factor que un día quede eliminado de nuestro deporte", dijo ayer. Totalmente de acuerdo. Porque a nadie se le escapa que a esa marca de relojes y cronógrafos le interesaba, por razones publicitarias, que ganara Phelps y pudiera hacerse la foto con las ochos medallas de oro y la marca de los relojes detrás. Había que sacar un artimaña reglamentaria para evitar la derrota de Phelps. ¿Qué hubiera ocurrido si llega a ser el resultado al revés? Seguro que las fotos que ilustraban que Cavic tocaba primero hubieran servido de prueba. "Una compañía que rige nuestro deporte, quiero decir por el cronometraje, no puede tener intereses creados en un atleta", añadió. Bien dicho. Ahora solo espero que te cobres la revancha y ganes el oro. Yo, te voy a animar.

Un niño de 10 años pide paso

2012 July 26
por
Mientras Ryan Lochte y Michael Phelps velan armas para el duelo que este sábado librarán en los 400 estilos, que marcará con toda seguridad la batalla que mantienen por ver quién será la estrella de Londres, un niño de 10 años, de la ciudad de Cincinnati, empieza a asomar la patita para presentar su candidatura como la figura de la natación del futuro. El mundo acuático de los EEUU lleva una semana en estado de excitación, después de que el pequeño Carson Foster lograra dos proezas que invitan a pensar que estamos ante el nacimiento de un genio. Por un lado, se ha convertido en el nadador más joven de la historia que consigue bajar de 30 segundos en los 50 mariposa. Insisto, 10 años. Miren a los niños en las piscinas públicas de sus localidades y verán cómo nada un chico a esta edad para hacerse una idea de la gesta de este chaval. Y por otro, ha batido un récord mundial para chicos de 10 años que aún ostentaba Michael Phelps desde hace 16 años. Sólo 10 años, todo un renacuajo, y ya hace los dos largos de la piscina larga a mariposa en un minuto y siete segundos. Phelps se presentó en los Juegos Olímpicos de 2000 en Sidney como el más joven nadador masculino con 15 años de edad. Sorprendió por su precocidad, pero quién sabe si dentro de cuatro años, en Río de Janeiro 2016, Carson Foster bate otro récord del tiburón de Baltimore.

20 años de Barcelona 92

2012 July 25
por
Me permitirá el lector que me salga un poco de mi ámbito, el de las piscinas, pero no me puedo resistir a recordar que un día como hoy de hace 20 años se inauguraron los Juegos de Barcelona. Hace dos décadas, Antonio Rebollo, el arquero más famoso de la historia (con permiso de Robin Hood) puso en vilo a medio mundo cuando prendió su flecha y apuntó hacia el pebetero. Dio el pistoletazo (o en este caso el flechazo) de salida a unos juegos en los que el mundo vibró con, entre otros, el Dream Team de baloncesto, con Carl Lewis, Linford Christie, Javier Sotomayor  o con el oro de Cacho (¡qué grande Fermín!). Pero yo me quedo con dos momentos inolvidables, que pude vivir en primera persona y que por supuesto no fueron portada de ningún diario. Acudí con mi padre a presenciar las competiciones en la piscina Bernat Picornell y cuando llegamos ya no quedaban entradas. Alucinante, pero cierto. Debió de ser la primera y la única vez en la historia de España que una prueba natatoria logró colgar el cartel de no hay billetes. El caso es que mi padre negoció con los de la entrada y pudimos acceder sin comprar el billete. A los pocos minutos, tras acercarme a las primeras filas, pude ver a mi ídolo de la adolescencia: Matt Biondi. Fue un momento muy corto, quizá medio minuto, el suficiente para sacar la cámara y hacerle una foto. Me pareció enorme. Nunca había visto un campeón olímpico tan cerca, a un metro, y me quedé helado. Quise decirle algo, pero no pude, o no supe. Estaba bloqueado. Barcelona no fueron sus juegos, de hecho sólo triunfó en los relevos y tuvo que rendirse ante la aparición del gran Popov, pero a mí ya no me importaba. Había podido verle y con eso había justificado el viaje. La otra escena la viví en las calles de la ciudad, muy cerca de la plaza España, por donde pasó la maratón femenina. Las caras de esfuerzo eran sobrecogedoras, pero nada que ver con la de una corredora, creo que era rumana, que de repente se salió de la carretera, se acercó a donde estaba yo, al otro lado de la valla, y se puso a vomitar. Vaya escena, qué sufrimiento. Supongo que lo que expulsó por la boca no fue suficiente porque en ese momento pidió monedas a todos los que le observábamos para poder entrar a un WC público que había ahí al lado para terminar de arreglar su indisposición. Debió de conseguirlo, porque salió del servicio y se puso a correr como si nada. La medalla la tenía muy lejos, pero con llegar creo que ya tenía suficiente premio. Nunca supe su nombre, pero siempre pensé que quizá un mal desayuno le apartó de la gloria.

El precio de una medalla

2012 July 23
por
Como aperitivo de lo que nos espera a partir del viernes, TV3 nos obsequió la semana pasada con un gran documental, que narra la vida y obra del equipo español de waterpolo que ganó el oro en Atlanta 96, tras haber perdido la final olímpica de Barcelona 92. Un testimonio imprescindible (http://blogs.tv3.cat/senseficcio.php?itemid=47018&catid=1270) para entender la dureza del deporte de competición y lo caro que resulta ganar una medalla. Pero también para conocer sus miedos, sus secretos y sus horas de soledad en la piscina, alejados de los focos. Porque aquella escuadra sufrió los métodos militares de Dragan Matutinovic, que por primera vez introdujo la disciplina de verdad de la escuela yugoslava en una selección española que hasta que llegó él programaba entrenamientos muchos más ligeros con sesiones diarias de solo de dos horas (al estilo fútbol). Él tuvo la idea de llevarse al equipo a una concentración a Andorra que marcó para siempre a los que la padecieron. El recuerdo que le guardan sus pupilos al entrenador del puño de hierro pone los pelos de punta, como también el legado que dejó entre sus compañeros Jesús Rollán  (Madrid, 4 de abril de 1968 - La Garriga, Barcelona, 11 de marzo de 2006), calificado por el propio técnico croata como el mejor portero de todos los tiempos. Alcanzó la gloria y no supo adaptarse a la vida de civil, una vez que se retiró de las piscinas. Pero sobre todo, el documental cuenta una historia humana de superación. La de un grupo que supo levantarse de la derrota más ingrata de la historia del waterpolo ("aquella final fue la mejor y la más intensa de la historia de este deporte", dice Estiarte en la película) para tocar la gloria cuatro años después. El testimonio del propio Estiarte narrando la última jugada del partido en Barcelona 92 no tiene precio: España ganaba por un gol y el entrenador les pidió una defensa en zona para amarrar la última jugada; Estiarte sabía que sería su tumba, pero no dijo nada. Por desgracia, tenía razón e Italia forzó la prórroga. La anécdota humaniza al genio, que incluso en los momentos más complicados, "cuando todos mis compañeros esperaban algo de mí" se arrugó, como la mayoría del común de los mortales.