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La decepción de un buen político
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Álvaro Machín | 13-10-2008 | 18:30

Hace algunos días mantuve una conversación con un político con responsabilidades recientes en un partido que no diré, de un lugar que nunca conocerán. Es una de esas personas que asume un cargo con la firme intención de arreglar las cosas que no funcionan y la convicción de que siempre hay fórmulas para intentar hacerlo mejor. La palabra que más se repitió entre sorbo y sorbo de café fue “decepción”.
Decepción por una burocracia cargada de tecnicismos que arruina la necesidad de rápidas decisiones. Decepción por la colmena de abejas e intereses que rodea cada cargo. Decepción por las gafas de sol teñidas de gaviotas, rosas o siluetas geográficas con las que se observa la realidad desde los despachos. Y no hablo de teorías liberales, progresistas No hablo de filosofía política, de marxismo, de derechas, de izquierdas Hablo de arreglar un bache en la carretera, de poner una barandilla junto a una escalera, de limpiar bien la calle, de poner una canasta de baloncesto Y para mejoras obvias e indiscutibles hay que negociar y negociar.
Porque a algunos las mejoras les importan más bien poco si no hay tajada política (o económica, que no faltan los casos). Porque interesa más una historia “sabrosa” para los medios que hunda al adversario que una buena solución para un problema. Porque no abunda una decisión honesta no condicionada por el hecho de que una idea no partió de un compañero de partido. Porque la palabra consenso llena las bocas de todos y, en ocasiones, es sólo una fórmula de estropear buenas decisiones para que todos acumulen gloria.
Seguro que uno de los que olvidó que está al servicio de quienes lo eligieron responderá diciendo que utilizo la demagogia como truco. Otra de esas palabras que tanto usan Quiero pensar que aún quedan políticos que tienen como primer objetivo mejorar las cosas. Aunque no ganen las elecciones…

Sobre el autor Álvaro Machín
Santander (19 de noviembre de 1976). Licenciado en Periodismo. Ha compaginado durante años su labor en la prensa con trabajos en radio y televisión. Autor del blog 'El paseante'.