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Las pequeñas cosas
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Redacción DM | 27-05-2016 | 14:49

Por Pilar Chato.

 

 

Estaba escondido en el último párrafo de un teletipo que llegaba de Sevilla. Ahí, agazapado entre la multitud que despedía a la churrería más famosa de Sevilla. Y resulta que esa masa salteada de azúcar tenía sabor cántabro. Sabor con historia, la del migrante que en los inicios del pasado siglo buscaba oportunidades en otras tierras. El sabor de las pequeñas cosas, de esas noticias que se esconden tras las grandes cifras y los titulares de impacto. Nieves Bolado nos contaba esas pequeñas cosas, de la gente normal que a veces despreciamos por pequeñas y que los lectores se empeñan en recordarnos que sí importan, porque la historia de Ángela Martínez Goyguro fue una de las más vistas del día.

Álvaro Machín también buscó entrelíneas y así rescató de las listas de los libros de historia, la de un héroe americano llamado Joe Tezanos que luchó en la Segunda Guerra Mundial y que había nacido en Santander. Esas pequeñas cosas que te obligan a hacer entrevistas en inglés para contar cosas de los de aquí.

Pequeñas cosas las de las consecuencias personales que se esconden en una semana plagada de noticias económicas, negociaciones laborales e incertidumbres.

Los despidos de Sniace que no serán revertidos, la quiebra fraudulenta de Insago, la venta de Sidenor que tiene 700 empleados en su planta de Reinosa, los datos de crecimiento previstos para Cantabria por el Santander …. los datos del INE y Cáritas sobre la población cántabra en riesgo de pobreza. Aquí la cifra grande era el descenso del número de cántabros en riesgo y que la región lideraba esa caída. Las pequeñas cosas estaban en ese 3,5% en situación de carencia material severa y en las palabras de quienes trabajan con las familias necesitadas. “No hemos notado ningún descenso”.

Las pequeñas cosas están también detrás del cierre de oficinas de Liberbank en la región. María Ángeles Samperio ‘colaba’ un listado en el que se enumeran un puñado de pueblos y barrios en los que ya no habrá ‘banquero’ al que pedirle la pensión o ventanilla en la que guardar la paga del domingo. Caja Cantabria, ese cartel verde que es parte también del paisaje rural de la comunidad y de los equipos de deporte base, se está yendo del todo. Quién recuerda ya los bancos de madera y los columpios con el logo de ‘La Caja’.

Pequeñas cosas que sorprenden: 1,6 kilómetros de carril bici, apenas un paseo, que costarán más que la reforma del Centro Cultural Doctor Madrazo, o las oposiciones a matronas y pediatras, 30, que llevan dos años a la espera. Pero los bebés no esperan y siguen naciendo. Como sea. Por cierto, esta semana vimos como quedaba ‘silenciosamente vacía’ la Residencia Cantabria, gracias a las fotos de Javier Cotera

 

Y, mientras, Grandes Cosas: la euforia por el posible ascenso del Racing a Segunda que se desinfla ante el varapalo del marcador. Lo contamos con todo lujo de detalles en imágenes gracias a la sección de deportes de El Diario y ha sido una de las noticias más vistas esta semana.

Eso sí, esas pequeñas cosas nos llevan a barrer para casa y el éxito fue sin duda la galería de fotos en la que invitábamos a los lectores a buscarse en el campo. Historias pequeñas que son grandes historias –de retos personales y ayuda desinteresada- dejó también El Soplao y sus 10.000 protagonistas. Sus mil mentiras piadosas y una multitud que abarrota el itinerario a pesar de su falta de piedad, como bien sabe Marcos Menocal.

Y sigue habiendo pequeñas cosas que se convierten en grandes. 250 comentarios en un solo día a una noticia que afecta a la cotidianidad de cada familia. El nuevo calendario escolar y esa semana de descanso cada dos meses lectivos que se propone ahora. Se trata de criterios pedagógicos y de ser más europeos.

De europeísmo no sabía nada  León Marina, ese niño a quien a mediados del XIX  los marqueses de Pombo (santanderinos), dejaron en un orfanato por haber llegado a este mundo antes de que sus progenitores se hubieran casado como Dios manda. Pequeñas cosas en una pastelería de Medina de Rioseco (Valladolid) que descubre David RemartínezPequeñas cosas encerradas en un haba que crece dentro de una lata para recordarnos que los abrazos son importantes.

Y una reflexión esta semana en la que la que un anuncio de pavo –convertido en noticia- se erige en una reivindicación de las mujeres. ¿Hasta qué punto es cierto el compromiso si la publicidad lo utiliza para vender cosas y sacar beneficio?

Lo pensaré mientras abro ventanas a otros paisajes y trato de contar pequeñas cosas que hacen grandes historias, escondidas en una pastelería o en una arepa de queso.  Remartini Seco, te tendré al tanto, el resto contarme como crece el haba. Yo guardo los abrazos.