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Autor: Diego Ruiz
PALABRAS MAYORES
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Diego Ruiz | 27-08-2014 | 1:41| 0

Eso de la alta cocina son palabras mayores. Restaurantes de lujo, menús largos y estrechos, cocina de autor con productos de temporada… Eso, palabras mayores. La alta cocina es la hermana gemela de la alta costura, salvando las diferencias y sin querer ofender válgame el cielo. Esos modelitos que salen por las principales pasarelas del mundo son obras de arte en tela. La alta cocina lo es con carnes, verduras y pescados. Creatividad al máximo, ganas de sorprender y contentar a los paladares de los expertos más exigentes. Platos y modelos que no son ni para comer a diario ni para lucirlos en la oficina. Casi más para mirar que para catar. Para oler, muchas veces…, para sentir sobre todo. En Cantabria, la alta cocina se vive con intensidad y juventud. Los nuevos cocineros son los que tienen en sus manos la paleta de colores, el hilo y la aguja de platos sorprendentes. Los Brezos, junto a la gasolinera de San Mamés de Meruelo es un buen ejemplo de creatividad en la cocina, de buen gusto, a pesar de que el aspecto exterior del restaurante sea muy poco atractivo. Fácil de localizar, tiene un menú degustación sorprendente y a buen precio.

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Comida de allá
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Diego Ruiz | 16-08-2014 | 5:14| 0

Una ciudad cosmopolita, moderna, europea, se caracteriza por la variedad de sus restaurantes y de los lugares de procedencia de sus cocinas. Chinos, japoneses, indios, italianos, franceses, mexicanos, peruanos, norteafricanos… , todos tienen cabida en una gran urbe y ayudan, además, a enriquecer el talento de los cocineros nativos.
Santander tiene ya numerosos restaurantes en los que probar la comida de otros países. Así, en la capital, encontramos bastantes italianos, chinos, mexicanos y algún japonés, con buenas ofertas gastronómicas. Recientemente se inauguró en la calle Gándara el Mexsia, un restaurante que fusiona la comida mexicana y la asiática con un tratamiento, me aseguran, espectacular. Todavía no he comido allí, pero espero hacerlo muy pronto. Un lugar como este, sin duda, engrandece nuestra ciudad y su gastronomía.

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Tiempo de bonito y sardinas
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Diego Ruiz | 11-08-2014 | 8:57| 0

Y si es tiempo de bonito también lo es de sardina. Cantabria, en su costa, huele desde hace unas semanas a brasa, esa sobre la cual se cuecen las sardinas de nuestro mar, con sal, enteras, sin limpiar, vuelta y vuelta. Pescado también azul, de delicado sabor, ese que encandiló a Carlos V nada más desembarcar en España. Con 58 años, en Yuste, desdentado, el emperador alimentaba los últimos días de su vida con tortillas hechas con lomos de sardina.
Esta semana, en la Plaza de La Esperanza, la sardina se pagaba a 7,80 euros el kilo. Están caras y son pequeñas, de 38 o 40 granos –el número de peces por kilo–. De eso, al menos, se quejan los vendedores, acostumbrados a una media de entre 5 y 6 euros.
Aún así, siempre merece la pena darse un capricho, bien en casa o en cualquiera de los asadores de nuestros puertos costeros. Cantabria huele a brasa.

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Hamburguesas de pescado
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Diego Ruiz | 11-08-2014 | 8:56| 0

El bonito picado y aderezado con sal, ajo, cebolla, perejil, huevo batido, pan remojado en leche o agua y harina nos sirve para hacer unas sabrosas albóndigas a las que podemos acompañar con una salsa rubia o de tomate. Y con la misma masa, prescindiendo quizás del ajo y el pan y sumándole pimienta y orégano, podemos preparar unas deliciosas hamburguesas. El bonito puede sustituirse, en su temporada, por el verdel, la merluza, el rape o el emperador, entre otros. No hay que poner fronteras a nuestros platos.
Para mi gusto, como mejor queda la masa es cuando el pescado se pica con el cuchillo. Hoy, en cualquier puesto de la Plaza de la Esperanza o en su pescadería habitual le separan por cuartos los lomos de cada rueda de bonito que quiera. Luego, solo hace falta un poco de paciencia y mucho cariño para que el producto encandile.

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La sangría y su evolución
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Diego Ruiz | 31-07-2014 | 1:07| 0

No hay mayor reclamo para los ‘guiris’ que el anuncio de ‘hay sangría’ en las paredes de cualquier tasca española. En su origen, la sangría no era más que vino tinto, agua, azúcar, naranja o limón. Con el paso del tiempo, como siempre, el mejunje se fue modificando. Se cambió el agua por bebidas gaseosas, se suprimió el azúcar y se le añadieron unas gotitas de alcohol: ron, triple seco, ginebra, etc.
Con la modernidad, incluso, se varió el tinto peleón por el blanco de rueda y se le subió la dosis de frutas.
La última moda es coger una amplia copa de tipo cabernet, enfriarla con unos hielos, añadirle después un cava semiseco o dulce, con ralladura de limón o naranja, unas hojitas de menta y pomelo o unas lonchas de pepino. Se sirve con tres piedras de hielo. El invento es de Moet& Chandon, con su champán ‘Ice Imperial’.

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Sobre el autor Diego Ruiz
Santander 1960. Universidad de Cantabria. Sección de Deportes, Cantabria en la Mesa y, a veces, algo de toros. En la redacción de EL DIARIO MONTAÑÉS desde 1984 pasando por casi todas las secciones.

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