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Fecha: diciembre, 2017
Los otros menús navideños
Diego Ruiz 18-12-2017 | 12:02 | 0

Conozco a varias familias que en las cenas y comidas de Navidad y Año nuevo optan por un menú diferente, alejado de los pudins, los langostinos, los caracoles, el solomillo, el pescado al horno y el cava. Y no lo hacen por militar en ningún grupo antisistema o por solidarizarse con aquellos que no tienen nada que llevarse a la boca en estas fiestas tan dadas al consumismo. Lo hacen por darse un capricho, aunque resulte difícil de entender.
Una de estas familias celebra el almuerzo de Navidad, desde hace ya unos cuantos años, llamando por teléfono a una pizzería para darse un festín de mozarella, tomate, orégano y todos esos ingredientes que se ofrecen para elegir en una extensa carta. Cada uno de los miembros del clan pide su mezcla favorita y elige el tamaño de la masa. Para beber, lo mismo, refrescos y vino tinto, especialmente.
En otra, el ama de casa encargada esos días de la cocina deja a su marido y sus hijos elegir el menú. El progenitor A lleva ya unas cuantas Navidades pidiéndole a su mujer que le prepare unos huevos fritos con patatas y chorizo, y media barra de pan para untar. Es algo que no come habitualmente. El resto de la familia se reparte entre tortilla española, ensaladilla rusa y espaguetis.
Una tercera se marca todos los 25 de diciembre un cocido montañés de esos de no te menees, con el único lujo de acompañarlo con un brut nature de Requena o champán francés adquirido unos días antes en el Carrefour de Biarritz.
Servidor, sin embargo, sigue fiel a los entrantes de anchoas, jamón ibérico, patés y langostinos, seguidos de alguna carne o pescado. De postre, turrón y polvorones, como manda la tradición. Al día siguiente, como me enseñaron de niño, hay que acabar con lo que sobró de la noche anterior. Quizás sumándole un consomé o unas chuletillas de lechazo. Y el cava: catalán, que no pasa nada.

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Pisto Manchego
Diego Ruiz 11-12-2017 | 12:39 | 0

El pisto es un ejemplo de cómo con unos pocos ingredientes se puede improvisar una comida rica y sana que ha terminado siendo una de esas grandes obras culinarias. Un plato de carácter muy español que comenzó a prepararse en La Mancha en el siglo XVI con productos, en su mayoría, traídos de América tras los diversos viajes de Colón.
La palabra pisto parece que proviene del latín ‘pistus’, que significa ‘machacado’. Al parecer, fueron los agricultores de La Mancha quienes ‘inventaron’ este plato, aprovechando los tomates, cebollas, pimientos y calabacines que surgían en el campo durante los meses de verano.
El pisto no deja de ser una fritada en aceite de oliva de todos estos ingredientes. Para su enriquecimiento se suele añadir un huevo, bien frito o batido, este último mezclado con las verduras una vez pochadas. Incluso, unas patatas fritas cortadas en daditos sirven para darle más contundencia a la preparación.
Esta ‘machacada’ de verduras se extendió rápidamente por todo el país, dándole en cada región su toque personal. En Murcia, por ejemplo, el calabacín es sustituido por la berenjena. En Galicia se utiliza para rellenar empanadas y en Cataluña y otros puntos del Levante español, con el nombre de escalibada, se hornean cebolla, berenjena y pimientos rojos y verdes que, en muchas ocasiones, se acompañan de bacalao desmigado. En Francia, el pisto es el famoso ratatouille, donde el horno juega un papel fundamental. Y en Italia, es la llamada Caponata siciliana, en la que junto a la berenjena y a los tomates se les suman, entre otros ingredientes, aceitunas, alcaparras y piñones. Pedro Almodóvar, manchego hasta las trancas, siempre ha dicho que el mejor pisto es el que hace su madre, tan solo con tomate y pimientos, y unas lonchas de lomo de cerdo.
En el resto del país, pues eso, con calabacín. Esta verdura si sustituye a la patata en la tortilla es una gozada. Y rellena de marisco y una salsa hecha con las cabezas de gambas y un poco de cariño, también.

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Sobre el autor Diego Ruiz
Santander 1960. Universidad de Cantabria. Sección de Deportes, Cantabria en la Mesa y, a veces, algo de toros. En la redacción de EL DIARIO MONTAÑÉS desde 1984 pasando por casi todas las secciones.