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¡¡¡Al rico helado!!!
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Diego Ruiz | 05-07-2017 | 11:39

A los santanderinos y santanderinas les gusta guardar las formas y eso que los tiempos cambian que es una barbaridad y ya lo empezamos a notar, poco a poco, en las vestimentas. En Santander no es habitual ver a alguien con chandal de paseo o comiendo por la calle. Algún extranjero quizás, porque los nativos sólo se permiten esa licencia con una prenda y dos productos: las bermudas de marca, las castañas asadas y los helados que se sirven en el Paseo de Pereda. En Santander hay una gran afición por el helado. Se saborea a pie entre Puertochico y el Ayuntamiento y se lleva a casa como postre en días especiales. Sirve como refresco y alimentarse en días de calor. Y también para cerrar una buena comida. Para experimentar con sorbetes.
En la ciudad, toda la vida, se comió el mantecado como postre oficial de bodas, bautizos y comuniones. Un helado que se vendía en los locales de las principales calles de la ciudad en tarrinas o con una o dos bolas sobre el típico cucurucho. Poco después llegaba el ‘boom’ de los helados de distintos sabores (tuti-fruti, turrón, chocolate, fresa, vainilla…), y los cortes. Esos bloques primero de nata y después de nata y fresa. O mantecado y chocolate, siempre con sus obleas para hacer un bocadillo. Aquellos cortes que se derretían a los pocos minutos de abrirse el cartón que tanto los oprimía.
Los postres caseros, en los que el helado era un ingrediente especial (pijamas, suflés, etc), sufrieron con la llegada de las tartas heladas –la de whisky hizo furor hasta empalagar a varias generaciones–, o aquellas ‘contesas’, que subieron a lo más alto en un abrir y cerrar de ojos. Y qué decir de los bombones helados y las ‘trufitas’. O los polos de hielo de sabores frutales. Hoy el mundo del helado es extenso. Helados gourmets que comenzaron con aquellos jaspeados de moca. Probé en Cádiz el verano pasado uno de tocino de cielo de quitar el hipo, la sed y el hambre. Y el de pasas con Málaga Virgen, en La Valenciana de Santoña, me tiene totalmente atrapado ya desde hace ya años bastantes años.

Sobre el autor Diego Ruiz
Santander 1960. Universidad de Cantabria. Sección de Deportes, Cantabria en la Mesa y, a veces, algo de toros. En la redacción de EL DIARIO MONTAÑÉS desde 1984 pasando por casi todas las secciones.

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