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Regreso al pasado
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Diego Ruiz | 08-05-2017 | 08:58

Tengo hace tiempo la preocupante sensación de que vamos para atrás. De que estamos sobre una rápida autopista con dirección al pasado. Que descendemos hasta el pleistoceno a pasos agigantados. Y este retroceso se empieza a notar en todos los aspectos: en lo social, lo económico y lo político. ¡Vamos!, para vacunarnos, si es que existe antibiótico alguno en la botica.
«Resulta pues. ¡Vaya la hostia!», que diría mi amigo Eneko, de Santutxu él de toda la vida, y eso que sus padres son de Resconorio, «que ahora lo tenemos que comer todo crudo».
El hombre descubre el fuego y se civiliza. Empieza a comer caliente, que es algo que necesitan todavía muchos y muchas en nuestro país, y descubre que comer es algo más que una necesidad, que es un placer. Y se descubren las carnes, verduras y pescados a la brasa, los guisos, las frituras… Se ponen a mojo las legumbres y luego se tienen al fuego horas y horas para disfrutar después de un plato señero. Se asan corderos, lechazos, cabritos y otros mamíferos en hornos de leña donde antes se han cocido panes y bizcochos. Y se fabrican cocinas a gas, de inducción y vitrocerámicas. Pero resulta que las nuevas tendencias van por el lado, o por el polo opuesto, mejor dicho. Ahora se lleva lo crudo. Así, sin más, como se alimentaban los de las cuevas de Altamira o los jinetes tártaros, entre otros.
Ahora nos venden desde los más exquisitas cocinas del mundo tartares, ceviches, carpaccios, ruedas de bonito y lomos de atún vuelta y vuelta, y chuletones y solomillos cada vez menos al punto y cada vez más sangrantes. Carnes medio podridas con tantos días de maduración, que esa es otra. Meses enteros en la nevera para que la carne sepa a vieja, como la gallina del famoso caldo.
Pido disculpas a los restauradores que más cobran y los clientes que más pagan, pero parece que vamos de regreso al pasado y en autopista. Crudos y medio podridos.

Sobre el autor Diego Ruiz
Santander 1960. Universidad de Cantabria. Sección de Deportes, Cantabria en la Mesa y, a veces, algo de toros. En la redacción de EL DIARIO MONTAÑÉS desde 1984 pasando por casi todas las secciones.

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